En kioscos: Enero 2022
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Surge una nueva generación de yihadistas en Irak

El despertar del Estado Islámico

El vacío securitario en los territorios en disputa entre el Estado central y el gobierno regional del Kurdistán, una situación socio-económica ampliamente deteriorada y el resentimiento provocado por la omnipotencia de las milicias chiitas, impulsan a la guerrilla del Estado Islámico, que renace de las cenizas y crece en el centro de Irak.

Unos kilómetros al suroeste de la ciudad de Kirkuk, en el interior de la base militar que alberga a la 5ª división de la policía federal iraquí, una columna de vehículos estaciona en fila india, ametralladoras en alto. El general Haider Yussef, de 69 años, prepara su salida. Tranquilamente sentado en el jardín de su base-fortaleza, el oficial parece tener una serenidad a prueba de todo. Es, al menos, la imagen que desea proyectar, evocando con orgullo los recientes éxitos de sus efectivos frente a los “sobrevivientes” de la organización del Estado Islámico (EI, también conocido por el acrónimo árabe “Daesh”). Al frente de las operaciones de securitización en la provincia de Kirkuk, no se explaya demasiado sobre las pérdidas sufridas por sus tropas en estos últimos meses.

El perímetro que está por recorrer con su convoy es sin embargo uno de los más peligrosos. Nos movemos en la parte oeste de lo que actualmente en Irak se denomina el nuevo “triángulo de la muerte”. Durante los años 2000, esta expresión designaba al bastión sunnita insurrecto al norte y al oeste de Bagdad, particularmente en las ciudades de Faluya, Tikrit, Ramadi y Baquba; hoy, hace referencia a una zona de profunda inestabilidad que estos últimos años se delineó a caballo entre tres provincias: la de Kirkuk en el norte, la de Diala en el sureste y la de Saladino en el suroeste. Dentro de este perímetro, casi siempre aprovechando la noche, grupos de hombres que se reivindican como parte del EI, atacan cotidianamente las posiciones de las fuerzas de seguridad iraquíes, de los civiles o de las infraestructuras petroleras o eléctricas. Una estrategia de hostigamiento que cobró una nueva dimensión desde comienzos del año 2021. “De un total de 995 ataques que se llevaron a cabo entre el 1º de enero y el 20 de octubre de 2021 a nivel nacional, 655 tuvieron lugar en el triángulo Kirkuk-Saladino-Diala –estima el politólogo franco-iraquí Hardy Mède–. El Estado Islámico parece tener actualmente la capacidad de tomar una ciudad. Se está alcanzando una nueva etapa, pasamos de los ataques focalizados al control del territorio”.

Repliegue a zona rural
Oficialmente derrotado en Irak desde 2017, el EI se adaptó inmediatamente a la situación post-territorial, abandonando las grandes ciudades y replegándose en zonas rurales de difícil acceso. Un nuevo despliegue facilitado por el vacío securitario que persiste en los territorios en disputa entre el Estado iraquí y el Gobierno Regional del Kurdistán (GRK) (1). Esta franja de tierra de aproximadamente 40.000 kilómetros cuadrados, de la cual se habían retirado las fuerzas kurdas en septiembre de 2017 ante la presión de Bagdad (2), sufrió la llegada simultánea de numerosos actores iraquíes militarizados –particularmente las milicias chiitas de las Unidades de Movilización Popular (Hashd Al-Shaabi). Sin embargo, a falta de un acuerdo político entre Erbil y Bagdad, ninguna de estas fuerzas está en condiciones de imponer su autoridad en la zona. Una confusión que le permitió al EI reestructurarse, facilitando la circulación de sus dirigentes y de sus combatientes en el interior de un cinturón que abarca desde la frontera siria hasta la frontera iraní.

A lo largo de la ruta 24, que va hacia el suroeste en dirección de Tikrit, los cuarteles saturan el paisaje. Cuesta creer que en esta área rural ultra militarizada, reina la inseguridad. Y sin embargo… Fue aquí donde, durante la noche del 4 al 5 de septiembre último, el EI llevó a cabo un ataque de una inusual intensidad, matando a 13 miembros de la policía federal en el transcurso de una emboscada.

La cadena montañosa de Hamrin –que marca la frontera meridional de los territorios en disputa– se perfila en el horizonte. “De allí viene una parte importante de nuestros problemas”, lanza el coronel Bassam Kazem. Más conversador que el general Yussef y visiblemente afectado por las recientes pérdidas humanas, el oficial habla de un “santuario” para los combatientes del EI y no duda en calificar a esta zona como “la más peligrosa de Irak” en la actualidad. Un sector históricamente inestable que ya servía de refugio a la organización Al Qaeda durante los años 2000.

El escarpado relieve de Hamrin, difícilmente accesible, alberga una amplia red de galerías y túneles, cavados hace mucho tiempo (...)

Artículo completo: 2 331 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de diciembre 2021
en venta en quioscos y en versión digital
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiera los periódicos y libros digitales en:
www.editorialauncreemos.cl

Compartir este artículo