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Nueva coalición de gobierno en Alemania

La inesperada oportunidad de los socialdemócratas

En septiembre, el Partido Socialdemócrata (SPD) se impuso en las elecciones legislativas alemanas tras años de hundimiento. Su base y su programa se inclinan hacia la izquierda, mientras que su candidato a canciller, Olaf Scholz, encarna el ala derecha. Hasta ahora relegada a un segundo plano, ¿resistirá esta gran división la prueba de una ansiada coalición gubernamental con los Verdes y los liberales?

Fuma frente al edificio de cristal de los diputados del Bundestag (Parlamento), en jeans y zapatillas y con una gorra en la cabeza. Luego, nos conduce por los pasillos desiertos. En su despacho, aún provisorio, se amontonan tazas y bolsas con la imagen de Olaf Scholz, candidato del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD, en alemán) en las elecciones legislativas alemanas del 26 de septiembre. Anna Kassautzki acaba de ser elegida diputada. Tiene 27 años. “Soy del ala izquierda del partido”, explica la joven.

El SPD quedó en primer lugar con el 25,7% de los votos en las elecciones, tras meses de estancamiento en torno al 15% en las encuestas, y cuenta ahora con 206 diputados en el Bundestag (de un total de 736 escaños). Para la mitad de ellos, este es su primer mandato. Alrededor de 50 de ellos, como Kassautzki, provienen de la sección juvenil del partido, los Jusos, que están sacudiendo desde adentro la antigua socialdemocracia alemana en declive.

Desde hace quince años, sus resultados han ido cayendo: con un 34% en 2005, el SPD perdió 11 puntos cuatro años después al término de una primera gran coalición con Angela Merkel, y solo recibió el 20,5% de los votos en 2017. Dos años más tarde, se vio ampliamente desplazado por los Verdes, con solamente un 15,8% en las elecciones europeas. Al mismo tiempo, el número de afiliados se desplomó, pasando de más de 900.000 en 1990 a 730.000 en 2000 y a 410.000 actualmente (1). Los Jusos, por su parte, tienen unos 70.000 miembros. A nivel regional, el panorama varía de un Land (estado federal) al otro: el SPD se mantiene a la cabeza, por ejemplo, en Renania-Palatinado, con más del 35% en las últimas elecciones regionales o en Mecklemburgo-Pomerania Occidental (más del 39%), pero cae por debajo del 10% en Sajonia o Baviera.

El rechazo de los trabajadores
“En 2009, 2013 y 2017, el SPD perdió las elecciones legislativas en primer lugar porque su electorado clásico, las trabajadoras y trabajadores, se abstuvo o votó a otros partidos, principalmente a la Unión Demócrata Cristiana (CDU, derecha) y luego también a Alternative für Deutschland (AfD, extrema derecha)”, analiza Klaus Barthel, diputado del SPD entre 1994 y 2017, representante del ala cercana al movimiento sindical. En 1998, el 48% de los obreros y el 44% de los desocupados había votado al SPD; en 2017, las proporciones fueron solo del 23% y 22% (2). En el medio, el SPD dirigió dos gobiernos, entre 1998 y 2005. Fue durante este período que el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, en coalición con los Verdes, puso en marcha las reformas de la llamada “Agenda 2010”: reducción de las prestaciones de desempleo, desregulación del mercado laboral e introducción de un amplio sistema de controles y sanciones para los beneficiarios de la asistencia social (3). El número de trabajadores precarizados explotó y el término “Hartz IV” –nombre que recibía entonces el salario mínimo– se convirtió en una cruz que el SPD cargará por mucho tiempo. “Durante la campaña de 2009, la gente nos insultaba cuando pegábamos carteles”, recuerda Sebastian Langer, médico de 33 años que milita desde los 17 años en la pequeña ciudad de Parchim, en el noreste del país. Su compromiso con los jóvenes socialdemócratas se fundó inicialmente en el deseo de luchar contra la extrema derecha. “Pero yo estaba en contra de la Agenda 2010, de las sanciones a los desocupados, de la sospecha generalizada que recaía sobre ellos. Los Jusos siempre se opusieron a esto”.

En 2017, las juventudes del SPD alzaron su voz contra un nuevo gobierno de socialdemócratas y conservadores. “La consigna era presentar una moción contra la gran coalición en todas las secciones locales”, recuerda Johannes Barsch, abogado de 27 años, involucrado en la misma región, en Greifswald. Junto con su sección, presentaron entonces la candidatura de Kassautzki en su circunscripción. “Si unos cincuenta Jusos ocupan bancas hoy en el Bundestag, se debe a que en muchos lugares del país los jóvenes reclamaron una cuota de poder para hacer llegar sus ideas”, afirma. Al año siguiente, el SPD lanzó un proceso de “renovación” programática. “Se organizaron talleres por todas partes, donde se (...)

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Rachel Knaebel

Periodista.

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