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Las luchas contra la tenacidad del sexismo cotidiano se intensifican

Las japonesas ya no quieren callar

El triunfo del Partido Liberal Democrático en Japón en las elecciones legislativas de octubre de 2021 fue una derrota para el feminismo, debido al retroceso en el número de mujeres diputadas. Sin embargo, en la estela del movimiento #MeToo, las japonesas comienzan a hablar y a manifestarse. Pero sin atravesar aún las puertas de las empresas o de las asambleas de representantes.

Era la primera vez que la ley de 2018 “para promover la participación conjunta de hombres y mujeres en la política” –ese es su nombre– se aplicaba a una elección legislativa. Sin embargo, las elecciones del 31 de octubre de 2021 supusieron un descenso en la proporción de mujeres electas en la Cámara de Representantes: 45 diputadas de 465 escaños, frente a 47 cinco años antes. Japón ocupa el puesto 164 (de 190 países) en materia de paridad de género en política.

Las feministas japonesas habían exigido que esta ley incluyera la obligación de lograr una “distribución equitativa de candidaturas entre hombres y mujeres”. Pero se enfrentaron a la oposición firme de los diputados de derecha (1) y la versión ratificada se limita a pedir a los partidos que hagan “el mayor esfuerzo posible”.

En las últimas elecciones, el Partido Liberal Democrático (PLD), en el poder, presentó un 9,7% de candidatas, mientras que el Partido Democrático Constitucional (PDC, de centroizquierda), principal fuerza de oposición, era apenas más audaz: presentó un 18,4% de candidatas (2). Sólo el Partido Comunista (35,4%) y el Partido Social-Demócrata (60%) demostraron ser buenos alumnos, aunque este último solamente presentaba nueve personas.

Una lucha de décadas
¿Significa esto que la influencia de las feministas es insignificante? Si bien su trabajo es duro, en los últimos años se siente cierta agitación en la sociedad. Prueba de ello es la apertura, en enero de 2021 de la primera librería feminista en Tokio, a cargo de Matsuo Akiko, fundadora de la editorial Etc. Books. Junto con la escritora Kitahara Minori, lanzó el movimiento #MeToo #WithYou, convocando a manifestar contra la absolución de autores de delitos sexuales demostrados tras cuatro juicios en marzo de 2019. El tribunal regional de Nagoya había absuelto en ese entonces a un padre que obligó a su hija a mantener relaciones sexuales desde sus 13 años y durante seis años, porque seguía habiendo “dudas de que ella fuera incapaz de resistirse a estos actos”. El tribunal de Shizuoka llegó al mismo veredicto para un padre acusado de violar a su hija de 12 años en el momento de los hechos, debido a la inconsistencia de las declaraciones de la víctima. El tribunal de Fukuoka absolvió a un directivo acusado de violar a una empleada a quien había obligado a beber –y cuya “imposibilidad de resistirse” estaba, por tanto, bien establecida– alegando que el acusado no era consciente de ello. Al mismo resultado llegó el tribunal de Shizuoka para un hombre que violó a una mujer tras haberla golpeado, alegando que no podía entender que su torpeza significaba rechazo. Los tres primeros acusados fueron finalmente condenados en apelación tras estas manifestaciones.

Desde entonces, estas reuniones, conocidas también como “Flower Demo” se han convertido en espacios donde las víctimas de violaciones e incestos toman la palabra. Se celebran regularmente el 11 de cada mes. Como lo explicaba la escritora Kitahara Minori, “gracias a la consigna `WithYou´, estuvimos finalmente listas para escucharlas y creerles. Nos faltaba un espacio seguro para hablar. Ahora tenemos un lugar donde cada cual puede contar sus historias y también expresar su solidaridad, algo que suele faltarles a las víctimas” (3).

Podemos atribuir la reducción de la tolerancia a la violencia sexual y doméstica a las feministas y sus acciones. La lucha lleva décadas, como muestra la socióloga Ueno Chizuko en Una ideología para sobrevivir (4), donde relata los debates para acabar con la impunidad de los actos de agresión. El movimiento feminista también lucha contra las discriminaciones y la misoginia, particularmente a través del sitio de la Asociación para Denunciar los Comentarios Sexistas del Prefecto Ishihara y Hacerlos Desaparecer del Espacio Público, creada en 1999, que premia los comentarios sexistas de hombres y mujeres públicos. En 2021, el premio fue otorgado ex aequo a Sugita Mio y Mori Yoshirô. La primera, diputada del PLD, acostumbrada a las provocaciones antifeministas y anti LGBTQ, declaró en septiembre de 2020, para justificar el veredicto de los cuatro juicios de marzo de 2019, que las “mujeres pueden mentir todo lo que quieran” (5).

En cuanto a Mori Yoshiro, presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio (TOCOG), sus declaraciones del 3 de febrero de 2021 sobre las mujeres a quienes “les cuesta terminar su intervención” (6), retrasando así los debates, provocaron indignación en el exterior y en Japón. Una petición lanzada al día siguiente reunió más de 110.000 firmas (...)

Artículo completo: 2 489 palabras.

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Christine Levy

Investigadora, Centro de Investigación sobre las Civilizaciones de Asia Oriental (CRCAO, en francés), París.

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