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Conferencia inédita de Pierre Bourdieu

Imponer una visión del mundo

El campo político, el campo de las ciencias sociales y el campo periodístico son tres universos sociales, relativamente autónomos e independientes, pero que ejercen efectos entre sí. Durante un programa televisivo de noche electoral, por ejemplo, estos campos están presentes, pero en forma de personas. Un conocido historiador comentará los resultados, junto a un periodista y al director del Instituto de Ciencias Políticas, miembro del campo académico y del campo de las ciencias sociales a través de los institutos de encuestas que él también asesora. Se podría hacer una descripción interaccionista, es decir, limitada a las interacciones entre las personas, o un análisis del discurso acerca de la retórica utilizada, los procedimientos, las estrategias, etc.

El modelo de análisis de los campos es bien diferente: permite formular como hipótesis que cuando el historiador se dirige al periodista no es un historiador que le habla a un periodista, es un historiador que ocupa una determinada posición en el campo de las ciencias sociales que habla con un periodista que ocupa una determinada posición en el campo periodístico, y al fin de cuentas es el campo periodístico que habla con el campo de las ciencias sociales. Y las propiedades de la interacción –por ejemplo, el hecho de que el periodista se dirija al historiador como a una especie de árbitro trascendente sobre el debate estrictamente político, como a quien puede tener la última palabra–, expresan la estructura de la relación entre el campo periodístico y el campo de las ciencias sociales. Por ejemplo, la objetividad estatutaria que se concede al historiador no está vinculada a propiedades intrínsecas de la persona, sino al campo del que forma parte y que mantiene una relación objetiva de dominación simbólica, en cierto sentido, con respecto al campo periodístico (que también puede ejercer una dominación simbólica con respecto a este campo, en otro sentido: por ejemplo, el de controlar el acceso al público). En consecuencia, un escenario de televisión, visto desde el concepto de campo, entrega multitudes de propiedades que no quedan libradas a la intuición.

Una de las cuestiones que cabe abordar con respecto a un campo es el de su grado de autonomía. Por ejemplo, el campo periodístico se caracteriza por un alto grado de heteronomía en comparación con el campo de la sociología (y aun más en comparación con el campo de las matemáticas). Es un campo muy poco autónomo, pero esta autonomía, por muy débil que sea, hace que una parte de lo que ocurre en el mundo del periodismo solo pueda comprenderse pensando este microcosmos como tal e intentando comprender los efectos que las personas implicadas en este microcosmos ejercen entre sí.

Lo mismo ocurre con el campo político en sentido estricto. Marx dice en alguna parte que el universo político identificado con el mundo parlamentario es una suerte de teatro, que ofrece una representación teatral del mundo social, de la lucha social, que no es del todo seria, que está desrealizada, porque los verdaderos desafíos y las verdaderas luchas están en otra parte. Al hacerlo, indica una de las propiedades importantes del campo político: este campo, por poco autónomo que sea, tiene, sin embargo, una cierta autonomía, una cierta independencia, de modo que, para comprender lo que sucede en él, no alcanza con describir a los agentes como al servicio de los productores de acero, o de cultivadores de remolacha, como se decía en una época, o de los grandes patrones, etc. [...] También hay que tener en cuenta la posición que ocupan en el juego político, el hecho de que estén del lado del polo más autónomo del campo o, por el contrario, del lado del polo más heterónomo, el hecho de que sean miembros de un partido situado en el lado más autónomo o menos autónomo y, dentro de este partido, en un estatus más o menos autónomo.

De hecho, cuanto mayor es la autonomía del campo, mayor es la parte de lo que se explica por la lógica del campo. El campo político, si bien está aparentemente sometido a la presión constante de la demanda, al control constante de su clientela (a través del mecanismo electoral), hoy es muy fuertemente independiente de esta demanda y cada vez más inclinado a cerrarse sobre sí mismo, sobre sus propias problemáticas (por ejemplo, las de la competencia por el poder entre los diferentes partidos y (...)

Artículo completo: 2 314 palabras.

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Pierre Bourdieu

Sociólogo (1930-2002). Este texto condensa una conferencia pronunciada en la Universidad de Lyon II el 14 de noviembre de 1995.

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