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Sanciones estadounidenses, fuga de cerebros, anuncios y enredos burocráticos

¿Pierde China la batalla de la inteligencia artificial?

Tras la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular y de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, el nuevo equipo gubernamental está en funciones en Pekín. Entre sus desafíos: enfrentar el embargo estadounidense sobre las tecnologías de punta. Si China ostenta progresos espectaculares en gran cantidad de campos de la inteligencia artificial, registra serios retrasos en ciertos sectores y particularmente en los semiconductores.

Convertirse en “el principal centro de innovación en materia de inteligencia artificial en el mundo en 2030”: tal es el objetivo enunciado con claridad por el Consejo de Estado (el gobierno) que, desde el 24 de octubre de 2017, erigía a este sector al rango de “prioridad nacional”. El desafío es de envergadura porque la inteligencia artificial china, con sus aplicaciones médicas, industriales y de transporte, en particular en los vehículos autónomos, podría convertirse en uno de los principales motores del crecimiento nacional.

Más allá de afirmar su voluntad política, China dispone de ventajas indiscutibles. Sus consumidores son los primeros en el mundo en utilizar masivamente el smartphone para pagar bienes y servicios en línea (1) y los primeros en utilizar programas de reconocimiento vocal o asistentes virtuales. La robótica es ampliamente aceptada por la población para reemplazar la mano de obra faltante en hoteles, hospitales y bancos: no es raro que los servicios de recepción o entrega desde el hall de entrada hasta la puerta de una habitación sean cubiertos por un robot (2). Esta tecnología también se usa en la construcción, la explotación minera o incluso para ayudar a los socorristas en caso de catástrofe.

Con 800 millones de usuarios de smartphones sobre 1.410 millones de habitantes censados en 2021, el país se beneficia de un volumen considerable de informaciones digitales, ampliamente accesibles debido a una regulación que, si bien protege los datos de los consumidores, con frecuencia se matiza en caso de “necesidad de Estado” (en el campo de la salud, por ejemplo). Incluso existe un apartado regulatorio específico para la biotecnología, la bioingeniería y la biofarmacia que incita a las empresas, los investigadores y los poderes locales a trabajar conjuntamente. Y su asociación estrecha atrae a los inversores: muchos logros biotecnológicos de primer orden vieron la luz gracias a ella, como el tratamiento automático del lenguaje natural y el aprendizaje automático que permite recolectar y analizar datos médicos a fin de predecir los resultados de los ensayos clínicos y optimizar la concepción de los estudios clínicos.

El país puede contar con una amplia reserva de trabajadores calificados. Cada año, se reciben alrededor de 1,4 millones de ingenieros, seis veces más que en Estados Unidos, entre los cuales al menos un tercio se formó en inteligencia artificial (3). Además, como observa el periódico económico japonés Nikkei Asia, “China es la campeona indiscutida en cantidad de artículos de investigación publicados sobre inteligencia artificial que superan de lejos a los de Estados Unidos en cantidad y calidad” (4). Tencent, Alibaba y Huawei figuran actualmente entre las diez primeras empresas mundiales que proveen este tipo de producción.

Éxitos en ciberseguridad

Estas investigaciones tienen como resultado, a veces, aplicaciones en el mundo real que superan los modelos mundiales ya existentes. Es el caso de la aplicación móvil para compartir videos TikTok (ver recuadro), pero también de la división de la informática en nube (cloud) de Alibaba (líder del comercio electrónico), que propone actualmente 62 servicios basados en su inteligencia artificial, contra 47 de su competidor estadounidense Microsoft Cloud. Sus programas inteligentes de conversación (chatbots) para el servicio de consumidores, o sus soluciones para habilitar herramientas de enseñanza personalizadas en el campo de la educación se utilizan para acelerar y personalizar las comunicaciones con los usuarios. Se puede citar nuevamente el caso de Alibaba que, gracias a su programa “City Brain” mejoró la circulación automovilística al punto de hacer retroceder a la ciudad de Hangzhou (6,97 millones de habitantes) del 5º al 57° lugar en el ranking mundial de ciudades más congestionadas (5). El sistema gestiona de modo automático los semáforos en función de los puntos de congestión que detecta, una optimización que se reveló particularmente útil para el desplazamiento de las ambulancias en plena crisis sanitaria.

Los ejemplos de éxito son múltiples, particularmente en el campo de la ciberseguridad, con cuatro grandes compañías (Bairong,TransinfoTech, Dahua technology, Hikvision). Sin hablar de SenseTime, ya en camino a capturar la mayor parte del mercado interno de las tecnologías de inteligencia artificial valiéndose de la visión por computadora. Esta compañía, que ya es dominante en el campo de la seguridad por reconocimiento facial, optimiza su savoir-faire aplicándolo a otros sectores. Desarrolló particularmente un programa capaz de identificar el rostro o de evaluar la edad de las personas cruzándolos con datos comerciales, con lo que ayuda a los comerciantes a detectar a los clientes más susceptibles de comprar sus productos.

La industria china se desmarca de sus competidoras internacionales a través de su capacidad para fusionar la potencia digital y la venta al por menor, gracias al éxito de la integración en una cadena de valor única de los datos del comercio en línea, fuera de línea y de la logística. Acoplada a la inteligencia artificial, esta integración permitió la organización de un modelo de entregas ultra performativo. Así, un pedido de un lápiz labial en J.D., otro gigante del e-commerce, puede ser entregado en seis minutos por el operador que dirige uno de los centros logísticos calificado como más de punta del mundo. En mayo de 2022, Baidu, el “Google” chino, lanzó taxis sin conductor en Pekín mientras que WeRide realizó más de 150.000 trayectos con sus taxis-robot en la ciudad de Cantón (Guangzhou, 14 millones de habitantes), sin que se haya reportado ningún accidente.

Ciertamente, en el campo de la inteligencia artificial generativa (rama que utiliza contenidos existentes para generar nuevos), la herramienta estadounidense ChatGPT –capaz de sostener (…)

Artículo completo: 3 095 palabras.

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Gabrielle Chou

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