La inteligencia artificial puede ayudar al fortalecimiento de los sistemas democráticos y promover la participación pública, mejorar la igualdad y contribuir al desarrollo, pero también puede desestabilizar los sistemas democráticos difundiendo desinformación, alimentando el discurso de odio y distorsionando la opinión pública con información falsa, alerta el titular de la ONU, llamando a regular las nuevas tecnologías. (ONU)
Según Sigmund Freud (1856-1939) el odio es un afecto fundamental en la constitución del sujeto y en su relación con los demás, y se considera anterior al amor. Freud plantea que el odio surge de la repulsa hacia el objeto, y que puede manifestarse como una forma de defensa contra la angustia o como una expresión de la pulsión de muerte. Además, el odio puede ser tanto dirigido hacia otros como hacia uno mismo, y puede estar relacionado con la envidia y la rivalidad.
Diversos estudios han buscado la génesis de esta emoción incontrolable y todo parece indicar que es inherente al ser humano desde sus orígenes.
El odio ha dado origen a muchas poesías, novela, canciones y argumentos de películas que es difícil de cuantificar. El hecho de desear causar mal a una persona. a un grupo de personas o incluso animales, viene de la ira, el resentimiento, la envidia y hasta el asco. La Biblia presenta el odio como una fuerza negativa y destructiva, como una falta de amor y de enemistad hacia los demás.
No hace mucho, el analista político argentino Gustavo Sylvestre decía que con el odio no se come, no se educa ni se cura, haciendo referencia a lo urgente que resulta recuperar la capacidad de diálogo. Como se sabe el odio ha sido la bandera de lucha del presidente Milei. El odio, dice, Sylvestre, es una cuestión muy peligrosa, porque es conducente a la violencia. La investigación judicial, sindicó a la agrupación Revolución Federal, junto a figura políticas, signadas por el odio hacia la figura de Cristina Kirchner (expresidenta de Argentina) como instigadores del intento de asesinato, de quien hoy se encuentra condenada por la justicia transandina.
Las motivaciones de odio por grupos políticos y/o religiosos están anotados en la historia del siglo pasado con el nazi fascismo y se han extrapolado al siglo XXI en forma superlativa, con la amplificación de las redes sociales donde la impunidad es la esencia de una práctica perniciosa para la libertad y la democracia.
Crisis personales
La investigadora de extremismo en el Instituto para el Diálogo Estratégico en Londres, Julia Ebner, fue entrevistada por la revista Nueva Sociedad, para indagar cómo operan los grupos de extrema derecha en internet y las redes sociales. Para saber cómo estructuran sus discursos de odio (1).
Ellos reclutan gente. A las personas interesadas y a las curiosas las indagan mediante cuestionarios y entrevistas. Crean un filtro para que la policía ni los periodistas se inmiscuyan en su estrategia de coaptación de militantes del odio. Incluso infiltró grupos neonazis en Estados Unidos y dice que tuvo que demostrar que era blanca. En algunos casos quieren ver pruebas genéticas para confirmar la ascendencia.
Después de sostener varios (…)
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