En kioscos: Enero 2026
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Una contribución latinoamericana

Las raíces panamericanas del multilateralismo

Mucho antes de la torre de la ONU en Nueva York, las bases del multilateralismo se forjaron en Washington en 1890. Diecisiete países latinoamericanos sentaron los precedentes de instituciones que marcarían la diplomacia mundial durante más de un siglo.

Ocurrió mucho antes de que la Casa de cristal –la torre de 39 pisos diseñada por Le Corbusier y Oscar Niemeyer, sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York– se convirtiera en el emblema de la diplomacia mundial, en un hotel particular de cuatro pisos con fachada de ladrillos, construido a mitad del siglo XIX en Washington, para ser la residencia de Richard Wallach, un antiguo alcalde de la ciudad. Allí, entre el 20 de enero y el 27 de abril de 1890, los representantes de 17 países de América Latina se reunieron, a iniciativa del secretario de Estado norteamericano James G. Blaine, para una maratón diplomática que sería más tarde designada como la primera conferencia panamericana.

En una de las escasas fotografías de la época, una cuarentena de hombres posa en las escalinatas de la entrada de la “Wallach Mansion”, el nombre dado a esta residencia: son todos blancos, con barba o bigote, algunos en uniforme, la mayoría de ellos con abrigos de cuello apretado y sombrero de copa. Sin saberlo, plantaron la semilla de lo que hoy llamamos multilateralismo. Y darán nacimiento a las instituciones más emblemáticas: primero, la Sociedad de las Naciones (SDN) en 1919, luego, la ONU en 1945.

Primeros pasos para una hegemonía

En 1890, Estados Unidos aún no dominaban el mundo. Pero ya era la gran potencia continental. Al convocar a la conferencia, su ambición era clara: dar forma al “hemisferio occidental” –el nombre dado por Washington al continente americano en su conjunto– a su imagen. Habiendo dejado atrás las heridas de la Guerra de Secesión (1861- 1865), deseaban consolidar su hegemonía en América Latina y despedir a Europa. Entre sus objetivos declarados: crear una unión aduanera y monetaria de las Américas, un banco internacional americano, fundar un tribunal de arbitraje para resolver los conflictos entre los países de la región. Las heridas de la guerra de exterminio que la Triple Alianza (Brasil, Argentina y Uruguay) infligió a Paraguay entre 1865 y 1879, y la del Pacífico (1879-1884) en el curso de la cual Chile privó a Bolivia de su salida al mar, aún no habían cicatrizado.

La resistencia de muchas delegaciones –especialmente las de Argentina y de Chile– hizo fracasar los planes de Blaine. Sin embargo, la conferencia tuvo efectos duraderos. Los delegados aprobaron la creación, en Washington, de una Unión Internacional de las Repúblicas Americanas dotada de una oficina comercial financiada por los Estados Unidos y encargada de proporcionar una secretaría permanente para la cooperación regional. Adoptaron igualmente una serie de recomendaciones sobre temas diversos, desde reglas sanitarias hasta protocolos de extradición, (…)

Artículo completo: 1 468 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de octubre 2025
en venta en quioscos y en versión digital
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiera los periódicos y libros digitales en:
www.editorialauncreemos.cl

Giancarlo Summa

Compartir este artículo