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La tierra aún más disputada

Chile y América Latina en la encrucijada

América Latina atraviesa una encrucijada histórica. Polarización interna, avance de derechas radicalizadas, presiones y violencias externas renovadas, se entrelazan en un escenario más complejo que el de las antiguas “olas” progresistas o conservadoras que vivía la región. Al mismo tiempo, el retorno de una política estadounidense más coercitiva y la transformación del equilibrio mundial obligan a pensar el continente no como periferia, sino como un espacio central de disputa geopolítica.

Este momento de profunda recomposición parece apropiado para entablar un diálogo franco y respetuoso con la izquierda chilena y latinoamericana. Se apoya, en parte, en el vínculo personal de su autor con la región. Su relación con el continente no es abstracta: está marcada por la memoria de los exilios, las solidaridades y las luchas compartidas. Pero la memoria, por sí sola, no basta. El presente exige lucidez y claridad estratégica.

Por eso, este texto propone, en primer lugar, analizar esa nueva configuración regional e internacional; en segundo término, examinar los desafíos que plantea a la izquierda chilena y latinoamericana; y, finalmente, esbozar algunas líneas estratégicas –sociales, ecológicas, democráticas y geopolíticas– que permitan actuar con mayor coherencia y autonomía en este nuevo contexto. Porque, en un mundo que se redefine, América Latina no es un decorado: es uno de los escenarios donde se decide el rumbo del siglo.

1. La escena latinoamericana: el fin de las “olas” simples

La política latinoamericana ya no puede resumirse en una alternancia clara entre ciclos progresistas y ciclos conservadores. Por un lado, se observa el avance de derechas nacionalistas y radicalizadas, en ocasiones abiertamente extremas, articuladas en torno al orden, la seguridad, el antisocialismo y una guerra cultural permanente. Por otro, países centrales continúan gobernados por coaliciones de izquierda y progresistas –México, Brasil, Colombia, entre otros– que siguen representando un polo regional relevante. América Latina aparece hoy menos como un bloque homogéneo y más como un mosaico de trayectorias políticas sometidas a fuertes tensiones internas y externas. Esta coexistencia es decisiva desde el punto de vista geopolítico: fragmenta la capacidad de respuesta regional organizada, debilita los mecanismos de integración y favorece alineamientos oportunistas, especialmente frente a Estados Unidos, según las crisis y los equilibrios de poder.

2. El retorno de la presión estadounidense: una doctrina violentamente actualizada

Otro hecho relevante es la reinscripción de América Latina en el centro de una estrategia estadounidense más coercitiva desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Presiones comerciales sobre México, amenazas políticas y acciones militares –por ejemplo, en torno a Panamá o Colombia–, así como la instrumentalización de la cuestión migratoria, contribuyen a reactivar una lógica de “hemisferio reservado”, que algunos describen como el “corolario Trump” de la doctrina Monroe: una versión modernizada y endurecida del principio “América para los americanos”, que implicaría un derecho inminente de Estados Unidos a intervenir en el continente y a apropiarse de sus riquezas.

En este marco, el episodio más espectacular –y con mayores consecuencias– fue el ataque militar llevado a cabo a comienzos de enero de 2026 contra Venezuela, marcado por la muerte de alrededor de 90 personas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa. Este hecho reavivó el debate sobre la soberanía, el derecho internacional y la legitimidad del uso de la fuerza. Asimismo, evidenció la dificultad de los Estados de la región para articular una respuesta colectiva coherente, dadas las divergencias ideológicas y el peso del temor a incomodar a Washington. A ello se suma la creciente tensión en torno a Cuba: el endurecimiento del embargo estadounidense tiende, en la práctica, hacia una forma de bloqueo marítimo cuando impide la llegada de petróleo y asfixia circuitos esenciales de abastecimiento. No se trata aquí de resolver la totalidad del caso cubano, sino de constatar que una estrategia de estrangulamiento de esta naturaleza vuelve a convertirse en un marcador político y simbólico central en el hemisferio.

3. Más allá del prisma regional: América Latina en el giro global

Reducir estas evoluciones a una mera “cuestión regional” sería un error. Mirar hoy a América Latina es observar el mundo: la erosión de una hegemonía largamente aceptada y la entrada en una fase en la que las periferias se reorganizan y cuestionan al centro. Durante décadas, la victoria estadounidense en la Guerra Fría (…)

Artículo completo: 2 238 palabras.

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Patricio Arenas

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