La Escuela Superior Campesina está ubicada en la Plaza del pueblo de Curaco de Vélez, Isla de Quinchao, Archipiélago de Chiloé, en el sur de Chile y del mundo. Es por ello que el logo es el mapa de Sudamérica al revés del uruguayo Torres García que señalaba que la “Escuela del Sur” tiene como lema “nuestro norte es el Sur”.
Es una Escuela dirigida a jóvenes, mujeres y hombres, provenientes del campo, las islas del Archipiélago, o que quisieran volver al campo o a reconstruir el mundo rural en la actual modernidad. La Escuela tiende a auto sustentarse económicamente, no depende del Ministerio de Educación, es gratuita para los estudiantes, es cooperativa en cuanto aportes solidarios, y otorga un diploma de Técnico en Desarrollo Rural. La Escuela se abrió en 2016 y los profesores participan ad honorem. Carmen Barría y Paloma Gajardo forman el equipo estable, junto al grupo que formó la Fundación presidido y liderado por Janet Cárdenas, Sonia Chicahual Neculhual y Waleska Olate, quien también dirige la segunda sede de la Escuela Superior Campesina en Curicó (Ver: www.fundacioncuracodevelez.cl).
Aprender a ser
Nosotros hacemos un triángulo para entender esta filosofía pedagógica. Es un triángulo que puede ser puesto en distintas formas de acuerdo a cada uno de los intereses de los estudiantes. Es un triángulo también invertido, porque es la pretensión de este sistema educativo, invertir el orden del aprender. El primer aprendizaje que está en la base del triángulo, es aprender a ser. Por lo general esta dimensión no está presente en la educación chilena, o más aún, está negada. Pero, nadie puede aprender si no sabe primero quién es. En la relación de esa persona con su comunidad, en la capacidad de comunicación entre las personas, en el respeto a los otros, en fin, en un conjunto de aprendizajes que ponemos en la base del triángulo. Son cosas bastante simples y maravillosas las que ocurren en este vértice, y que ya en sí mismas justifican todo el proceso educativo.
Fernando Sarango estuvo en Curaco de Vélez; abogado Saraguro de Ecuador, Rector (“Pushack” en lengua quechua) de la Universidad Indígena Intercultural de Quito. Fernando, desarrolla una manera de pensar que está ligada a lo que son las tradiciones educativas andinas y americanas, y a lo que es lo central de la educación, que es justamente lo que no se enseña, qué es ser, o aprender a ser, y que le sigue el “aprender a hacer”, pero en que es de vital importancia también “aprender a desaprender”.
Aprender a desaprender es un proyecto de descolonización educativa. La educación que tenemos es colonizada, proviene de imposiciones pedagógicas, por ejemplo es una educación que se fundamenta en la competencia, llevando a la sala de clase el mercado competitivo del sistema capitalista vigente. Es una educación que separa los conocimientos de acuerdo a clasificaciones arbitrarias y que no siempre condicen con las realidades que son holísticas. Cada disciplina es compartimentada de las otras. Es una educación que está en crisis pero que nadie, o muy pocos, señalan el fundamento de esta situación.
Aprender a pensar
El segundo vértice del triángulo se refiere a aprender a pensar, ¿Usted cree que yo no pienso?, me diría cualquier estudiante. No es fácil pensar, porque pensar es una cosa sistemática, es lo que denominamos el “trabajo intelectual”, que tiene normas, tiene método, tiene un orden, obligaciones (1).
Y algo que me parece fundamental que es la historia de la sociedad en la que uno vive, o sea uno no vive solo, por lo tanto tiene que aprender a conocer el medio en el que vive. Lo mismo que el aprender a leer, a escribir, en fin, el gran déficit de la educación chilena (2).
Aprender a hacer
La Escuela Superior Campesina no es en el sentido más puro una Escuela Técnica especializada en agricultura familiar, acuicultura y organización ambiental, pero también es todo ello. Se trata de aprender a conocer experiencias prácticas que iluminen las posibilidades de un desarrollo rural sostenible y moderno, atractivo para las nuevas generaciones.
El curso que desarrolla Klaus Heinig (3), se fundamenta en la filosofía que apuesta a pasar de proyectos basados en el “EGO”, esto es, en la ganancia individual, en la competencia desatada, en la pura ganancia e interés personal, a proyectos sustentados en un concepto más complejo denominado “ECO”. Por lo tanto aprender a hacer proyectos, no es un asunto neutral ni mucho menos. Más bien hay que desaprender a hacer proyectos como muchas veces se exige y se hacen de modo irreflexivo con serias consecuencias tanto en las personas como en el medio ambiente.
Apostamos por una propuesta de reformulación de la vida y producción rural, que relacione de manera íntima los saberes tradicionales, las experiencias de las comunidades, con los conocimientos científicos provenientes del estudio e investigación, por ejemplo, académicos o simplemente institucionales y universitarios. Apostamos al mismo tiempo por propuestas en que no solamente se “proteja el medio ambiente” sino que se organicen las acciones en concordancia con las exigencias de las comunidades humanas y los bienes naturales existentes. Es por ello que hablamos de “organización ambiental” y no solamente de “protección” (4).
Pero, ¿cómo se hace? Un estudiante que venía a Curaco de Vélez me preguntó qué plan de estudios tendría en su estadía en esta Escuela. Pensaba en un programa planificado probablemente. Le respondí que debía aprender a barrer, a cocinar y a conversar. Que si lo lograba su estadía sería exitosísima. Más aún, que probablemente iba a ser de las cosas que más se recordaría en su vida. Miró con ojos abiertos.
Barrer
Quienes barren son generalmente las personas que están, por decisiones de otros, en la parte más baja de la escala social. Uno supone que una autoridad tiene tanto que hacer que no barre su oficina, hay alguien que lo hace.
Aprender a barrer es algo muy difícil. Es superar la escala social. Claro está que se puede barrer refunfuñando y enojado por tener que hacerlo. Pero dedicar unos minutos a barrer y que esté la casa limpia, y hacerlo con alegría es un aprendizaje social de alta importancia.
Generalmente quienes barren son las mujeres. Aprender a barrer por parte de los hombres es un ejercicio de educación democrática y de género. En esta Escuela, se aprende a barrer y esa es una actividad pedagógica comunitaria de gran importancia. Es parte de lo que la profesora Cristina Carrasco (5), nos habla del “cuidado”.
Cocinar
“Yo no sé ni hacer un huevo frito” dice alguien con orgullo. Un hombre por cierto. El cocinar es una actividad central para la reproducción y para la vida en comunidad.
Lorna Muñoz (6) muestra la relación estrechísima que existe entre la cocina, el medio ambiente, la cultura y la historia de Chiloé. ¿Qué otra cosa es el Curanto sino el encuentro del Bordemar, esto es, los pescadores y mariscadores con los agricultores y criadores de las islas?
Esta no es una Escuela de cocina obviamente, pero también debe ser una escuela donde se aprende a valorar el cocinar, con todas las implicancias que ello tiene, sobre la salud, el buen vivir y el medio ambiente.
Aprender a conversar
Aprender a conversar, es aprender a convivir, uno tiene que aprender, por ejemplo, a dominar sus neuras, es lo más difícil que hay, no vamos a decir que no, la autorregulación, el convivir con los demás, saber escuchar, el pasarlo bien, efectivamente es un mundo complicado.
Renato Cárdenas (7), dio una clase acá en la Escuela Superior Campesina sobre lo que es el conversar, el Cahuín. No voy a repetir lo que Renato dijo, pero, tiene mucho que ver con lo que la Escuela hace y quiere hacer; con el diálogo de saberes. Él explicó cómo el Cahuín es una reunión, que en primer lugar, es un círculo, y explicó que era así por los círculos del sol y la luna, que eso le daba el sentido a una reunión, el sentido que está en el firmamento y está en la tierra, y el ser humano hace como una especie de juego entre el firmamento y la tierra. Segunda cosa, es que el Cahuín es una reunión en donde se conversa para llegar a resultados, o sea, no tiene que ver con hablar, y hablar, es escuchar a todos los que están alrededor, pero lo tercero que es lo más interesante, a mi modo de ver, es que los españoles, o sea los otros, los que miraban este tipo de conversaciones, consideraron el Cahuín equivalente a una cuestión enredosa, una suerte de complot, o sea que cuando la gente se pone a hablar en serio es peligroso, o sea: es muy peligroso
Por eso el método de la Escuela es que se viene una semana al mes a convivir, se aloja, se conversa en forma permanente y colectiva. Se aprende a vivir en común, porque el ser humano vive en común, y todas las cosas que se quieran hacer, proyectos, son en común…, la clave es el organizarse, el convivir… algunos que tienen más años de estudio en aprender a hacer, enseñan, entonces aquí se da el juego virtuoso y misterioso de la educación… Esto es que lo que queríamos que ocurriera, no es lo que siempre ocurre, pero esta es la teoría de la educación que nosotros tenemos, y que nos ha resultado.
1. Desaprender no es fácil, ya que todo está en contra de ello. Desaprender por ejemplo la supuesta normalidad de la superioridad masculina, no es un asunto sencillo y por el contrario en algunos momentos es de mucha dificultad. Pero no cabe demasiada duda que la crítica al machismo, la elaboración del conocimiento feminista, son parte sustantiva de la educación del “aprender a ser”, y para ello hay que “aprender a desaprender”.
2. La organización de escritoras/es y poetas de Chiloé El Rodezno la dirigen Olga Cárdenas y Maribel Lacave. Los días de presencia estudiantil, colaboran en la cocina con la señora Raquel Vergara y los estudiantes. Terminado de servir los alimentos que son por lo general aportados por quienes vienen y numerosos colaboradores del pueblo y las islas, se sientan en la enorme mesa del comedor a leer poemas. Los estudiantes se arremolinan y sacan punta al lápiz y se animan en leer sus propias poesías.
3. Economista por la Universidad Libre de Berlín. Ha trabajado varias décadas en la Comisión Económica de América Latina, CEPAL, en Santiago de Chile.
4. El curso que entrega el profesor Ing. Sergio Faigenbaum pretende comprender los sistemas agrícolas en toda su complejidad. Porque la agricultura moderna tiene cadenas, sistemas, enlazamientos verticales y horizontales, en fin, una multiplicidad de factores que van desde el tema central de las semillas que ocupa el campesino para su producción, como el modo en que se cultivan, los fertilizantes y las cadenas de comercialización que existen hasta que llegue al consumidor.
5. Economista feminista, profesora de la Universidad de Barcelona y de la ESC, Curaco de Vélez.
6. Lorna Muñoz Arias, chef chilota avecindada en Castro, representante chilena en ExpoMilán 2015.
7. Profesor, escritor, historiador y poeta chilote. Antropólogo e historiador, colaborador de Le Monde Diplomatique, falleció el pasado 23 de marzo, en su memoria reproducimos este texto, publicado en enero de 2019 en Le Monde Diplomatique. El texto íntegro se puede leer en: https://www.lemondediplomatique.cl/aprender-a-barrer-cocinar-y-conversar-sobre-los-misterios-de-la-pedagogia-1-por.html
