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Algunos aportes en clave cultural de la gestión del exsubsecretario para las Fuerzas Armadas

Patrimonio y Defensa

Por primera vez en la historia de Chile, un militante del Partido Comunista estuvo a la cabeza de la Subsecretaría para las Fuerza Armadas (2022-2026). Fue también el primero de su organización en estudiar, el año 2000, en la Anepe (Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos) (1).

Esto constituye en sí mismo un gesto de apertura histórica frente a prejuicios instalados y el inicio de un cambio cultural, tanto para la institución como para la convivencia de la sociedad chilena. El “vivir juntos” que Alain Touraine ofreciera como una pregunta, el año 1997 (2), situando la relevancia de la vida en común siendo diferentes y a la vez iguales.

Galo Eidelstein (Santiago, 1951) es ingeniero civil electricista de la Universidad de Chile, psicoanalista, sicólogo, profesor de Teoría de la Relatividad en el Departamento de Electricidad de su Universidad y especialista en estrategia. Es judío, no religioso, y llama la atención, además de su sencillez, el despliegue de un acervo de conocimientos que provienen de una historia larga, transnacional y transcultural.

Posee una exquisita cultura literaria, que va desde la historia de las ideas, la física, la filosofía, la poesía y la estética, hasta la música. Uno de los intelectuales más destacados de su organización, que nos recuerda una época de gran espesor cultural de la política en la esfera pública.

Con audacia, protagonizó un salto invertido en una piscina, compartido en un video, en el marco de los Juegos Panamericanos 2023, invitando a la gente a practicar deportes “a cualquier edad” y como parte de una cultura general.

En una de sus primeras entrevistas, Eidelstein señaló que el denominado “mundo militar” no es tan distinto de la sociedad en general. Esto me evocó la idea sobre la alteridad del antropólogo francés Claude Lévi-Strauss (3), donde finalmente “no somos tan diferentes” o, dicho de otro modo, que en los ritos, modos de vida o ceremonias hay siempre un elemento en común entre los diversos grupos humanos.

De entre los aportes más interesantes de la gestión (4) liderada por el exsubsecretario podemos destacar: la modernización de los procesos internos, la mejora sustancial de las distintas fases que conforman el Servicio Militar Obligatorio, lo relativo a control de armas, la gestión de las concesiones marítimas y acuícolas, funciones relacionadas a asuntos territoriales, medioambientales y de responsabilidad social y el desarrollo de proyectos de inversión.

En este artículo nos interesa referirnos específicamente a elementos que constituyen una contribución de esta exautoridad en clave cultural. Esto es, desde la perspectiva de la cultura como eje transversal de la gestión pública (5) y concebida como sustrato social. El primero dice relación con su participación en la Mesa Inaugural: “Patrimonio y Cultura, Seguridad y Calidad de la Democracia”, en el marco del Seminario Internacional de Patrimonio, de mayo de 2025.

Esta mesa, precedida por una conferencia del secretario ejecutivo adjunto de Cepal, Javier Medina, se propuso como objetivo ofrecer un diálogo sobre seguridad y democracia en perspectiva cultural, más allá del mero enfoque securitario. Ello implica analizar las posibilidades que ofrecen la cultura y el patrimonio para abordar problemáticas complejas, como son la salud mental, la delincuencia, la violencia de género y el fortalecimiento del tejido social, entre otras.

En este diálogo participaron Ester Kuisch, directora regional de la Oficina para América Latina y el Caribe de Unesco; el exsubsecretario Galo Eidelstein; Nélida Pozo, directora del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, y la División de Desarrollo Territorial de la Subsecretaria de Prevención del Delito.

En su intervención, Eidelstein planteó –desde una revisión histórica– los puntos cardinales de una memoria patrimonial de la que nadie se encuentra ausente. Reproducimos aquí un pasaje de su alocución:

“Defensa y Patrimonio, dos mundos tan lejanos y diferentes. Por una parte, las FFAA encapsuladas, apertrechadas de estructuras al interior de cuarteles inaccesibles, donde prima el orden, el mando y la obediencia. Nada.

Por otra parte, la Cultura y el Patrimonio, como una suave brisa que todo lo impregna, todo lo muestra y colorea con la música, la danza, el saber, la ciencia, los sentimientos, el amor y el dolor, las tradiciones guardadas en hermosos cofres, las comidas, las texturas y tramas de los tejidos sociales y materiales, las arquitecturas, las costumbres. Todo.

¿Es así? ¡Pues NO!

La cultura y el patrimonio militar todo lo atraviesa y contamina. La defensa y las FFAA se urde con la historia de todos los días, en la cultura y nuestro ser. Ese ser que no se ve y que no queremos admitir, cuando sentimos que no pasa nada, pero pasa todo. Tan es así, que no podemos darnos cuenta. Es el patrimonio sumergido en las calles y monumentos, en las palabras, en el himno de todos los lunes, también en las sombras de nuestra historia.

Todos los Estados, sin excepción, se formaron, se siguen formando y se seguirán formando (…)

Artículo completo: 2 644 palabras.

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Constanza Symmes

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