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Proscripción de los Hermanos Musulmanes

Islamismo acorralado en Jordania

Aliada de Washington y Tel Aviv, la monarquía jordana proscribió a los Hermanos Musulmanes. Su afinidad histórica con Hamas y su creciente peso electoral los convirtieron en una amenaza que el régimen ya no está dispuesto a tolerar. Pero detrás de la represión hay también crisis económica y un islamismo que ganó las calles con Gaza.

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Alejandro Urrutia, Magma suspendida (Acero electro pintado y piedra lava volcán Llaima), 2024
(Insta: @alejandro_urrutia_lorenzini, @galerianac)

Frente al espejo, Fadia T. ata con delicadeza su niqab y cubre con una sobria abaya su vestido palestino bordado con flores. “Para no atraer las miradas”, explica. Esta madre de familia de unos cincuenta años se está preparando para ir a una reunión de carácter no mixto, organizada regularmente desde hace años por mujeres cercanas a los Hermanos Musulmanes jordanos. Pero desde hace un año esta conducta podría tornarla sospechosa de “promoción de actividades ilegales” según las autoridades. “Solamente leemos el Corán, hablamos de religión pero jamás de política”, justifica nuestra interlocutora: esas reuniones semanales son legales siempre y cuando sus participantes no mencionen “el islam como solución a las crisis”. Es una alusión directa a uno de los primeros eslóganes de la hermandad surgida en Egipto en 1928 y cuya sola mención constituiría, según el poder jordano, un delito.

Disuelta en 2020, la organización pudo sin embargo seguir con algunas de sus actividades, particularmente en el plano social. Desde el 23 de abril de 2025, está proscripta, con sus haberes confiscados. La proscripción fue decidida apresuradamente, en menos de diez días y sin juicio, a raíz del arresto, el 15 de abril, de dieciséis personas sospechadas de haber preparado un atentado en suelo jordano. Los presuntos culpables fueron entonces interrogados por la televisión nacional: frente a las cámaras, afirmaron haber sido reclutados por la hermandad. La monarquía consideró esa prueba suficiente para señalar a “Al-Ikhwane” (“los Hermanos”) como instigadores del proyecto (1). Según Amán, la preparación del ataque habría sido llevada a cabo en colaboración con el Hamas palestino. Oficialmente, la medida de proscripción fue tomada en nombre de la seguridad del reino, pero para Assem Al-Omari, abogado de los acusados y especialista en defensa de los derechos de los opositores políticos, “se trata del resultado de años de violencias políticas contra los Hermanos”. En efecto, estos últimos cuestionan el principio de transmisión hereditaria del poder en el seno de la familia real.

La amplitud de la represión salta a la vista cuando presenciamos un incesante desfile de decenas de personas, hombres y mujeres, en la oficina del abogado. Militantes de izquierda laicos, islamistas, periodistas, todos o casi todos acaban de salir de prisión o están procesados por incitación a la discordia o atentado contra la unidad nacional. Aliadas de Washington y de Tel Aviv, las autoridades utilizan los ataques de Hamas contra Israel “como pretexto de seguridad para saldar sus cuentas” con la oposición, considera el abogado. En efecto, creado en 1987 en Gaza, Hamas surgió de una escisión de la rama palestina de los Hermanos Musulmanes, en respuesta a la ocupación israelí. Aun cuando no es considerado como organización terrorista en Jordania, el movimiento está de todos modos proscripto en el reino desde 1999 con la llegada al trono del rey Abdallah II. No obstante, los Hermanos jordanos conservaron vínculos históricos con Hamas, el cual comparte la misma matriz política, marcada, entre otros, por el antisionismo. Es una base ideológica común que tiene sus raíces en la historia de la región.

Independiente desde 1946, Jordania fue profundamente transformada por la creación del Estado de Israel en 1948. La llegada masiva de refugiados palestinos tras la Nakba y luego la anexión de Cisjordania por el reino en 1950 redibujaron su demografía y sus equilibrios políticos. El otorgamiento de la nacionalidad jordana a muchos palestinos respondió tanto a imperativos económicos internos, particularmente la necesidad de estabilizar y de desarrollar un Estado aún frágil, como a una lógica proisraelí que contribuyó, de facto, a desplazar la cuestión de los refugiados fuera de Israel. Hoy, más del 60% de la población del reino es originaria de Palestina. La cuestión palestina, desde entonces, es particularmente sensible, y alimenta las tensiones políticas internas. Estas llegaron a su punto máximo en 1970, durante el Septiembre Negro, cuando la monarquía reprimió sangrientamente las protestas, que comenzaron en los campos de refugiados palestinos, contra el fin de las operaciones militares jordanas en Israel (2).

Un islam social

En este ambiente, los Hermanos Musulmanes jordanos ocuparon una posición especial. Tolerados por el régimen, pero excluidos del poder, poco a poco se convirtieron en un actor social importante. Su (…)

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Clémentine Mariuzzo

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