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ELNET y el lobby pro israelí en Europa

Los arquitectos del puente Berlín-Tel Aviv

El 8 de mayo del 2014, en Berlín, siete hombres se reunieron en una oficina, a dos pasos del Bundestag, el Parlamento Federal Alemán. Tres eran estadounidenses, tres alemanes, y uno israelí. Se trataba de Raanan Eliaz, cofundador y, en ese momento, director de la Red Europea de Liderazgo, (ELNET), una organización destinada a promover los lazos entre Israel y Europa. Este hombre de rostro angelical, en sus tiempos poeta, nacido en uno de los primeros asentamientos judíos en Cisjordania, ya había trabajado en el Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC, por su sigla en inglés), principal lobby pro-israelí en Washington y cercano al primer ministro israelí. Aquel día, después de haber recordado las ventajas de “una red internacional de asociaciones unidas por un mismo objetivo”, subrayó que todavía faltaba en los círculos de la amistad germano-israelí una entidad “específicamente dirigida a quienes toman las decisiones”. La reunión justamente tenía por objetivo corregir esto, inaugurando oficialmente la rama alemana de ELNET.

Penetración en Alemania

Importar a Europa los métodos del hermano mayor estadounidense: tal es el propósito que ha regido la creación de ELNET en 2007. AIPAC ha logrado hacer del apoyo a Israel una posición políticamente rentable (y difícil de combatir) financiando generosamente campañas electorales e imponiendo su punto de vista en los medios. Pero Europa, donde la comunidad judía es mucho más reducida y los candidatos a ocupar cargos políticos dependen menos de donaciones directas, no estaba preparada para este tipo de maniobras. Por lo tanto, ELNET trabajó para ganarse a los europeos ricos alentándolos a participar de recaudaciones de fondos copiadas de las de AIPAC, y desarrollando al mismo tiempo otras formas de influencia, como la organización de viajes a Israel para funcionarios con todo pago (1).

La organización emplea actualmente a varias decenas de trabajadores repartidos entre sus seis oficinas europeas (París, Berlín, Bruselas, Londres, Roma y Varsovia), su sede en Tel Aviv y su sucursal neoyorkina (registrada bajo el nombre de Amigos de ELNET). Su presupuesto anual, que llega a los 20 millones de dólares, es esencialmente sostenido por benefactores estadounidenses que aprovechan ventajas fiscales exclusivas para las donaciones efectuadas en el extranjero. Y si cada rama nacional es oficialmente independiente, el mismo pequeño grupo de estadounidenses y de israelíes integra casi todos los comités de dirección.

Dentro de la Unión Europea, Alemania es el aliado más sólido de Israel, al que su política exterior le reserva un lugar aparte. Pero no era todavía así cuando ELNET comenzaba sus actividades a principios de 2010. El compromiso proclamado por Berlín con respecto al derecho internacional a menudo quedó puesto en entredicho por las políticas de ocupación de Tel Aviv. En 2012, de regreso de una visita a la ciudad palestina de Hebron, Sigmar Gabriel, en esa época jefe del Partido Socialdemócrata (SPD), había calificado a Israel de “régimen de apartheid” y se negó a retirar sus declaraciones a pesar del escándalo provocado (2). Dos años más tarde, el ecologista Volker Beck, que entonces presidía el grupo parlamentario germano-israelí, aceptó condicionar la ayuda militar acordada a Israel a la suspensión de la colonización.

En sólo algunos años, tales opiniones se volvieron políticamente indefendibles. Seis años después de haber utilizado la palabra “apartheid”, Gabriel –que entretanto había abandonado sus funciones públicas y se preparaba para tomar las riendas del lobby transatlántico Atlantik-Brücke– se sintió obligado a presentar sus excusas. Eso fue justo antes de ser nombrado padrino de un programa copatrocinado por ELNET que ofrece estadías en Israel a jóvenes periodistas alemanes. En cuando a Beck, actualmente se cuenta entre los más fervientes partidarios de Tel Aviv y, según varias fuentes, también se habría contado entre los candidatos propuestos en 2019 para dirigir la oficina alemana de ELNET.

Si bien no se podría atribuir este cambio a una única causa, coincidió con el ascenso de varias empresas lobistas en Berlín, comenzando por ELNET Alemania. En su sitio personal (3), Eliaz no oculta el rol jugado por la organización que ha presidido de 2014 a 2016 en la promoción “en los más altos niveles del Estado alemán” de una política “ofensiva” frente a la campaña internacional Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), al afirmar que “incluso el partido de extrema izquierda Die Linke (La Izquierda) ha terminado por (…)

Artículo completo: 2 255 palabras.

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Yossi Bartal

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