En kioscos: Julio 2026
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Bosnia, Serbia y Kosovo en la órbita MAGA

La trumpización de los Balcanes

Trump levantó las sanciones al líder nacionalista serbio-bosnio Milorad Dodik a cambio de que resignara la presidencia, convirtiendo la diplomacia en moneda de cambio. Mientras Washington avanza con gasoductos y lobbistas trumpistas, la Union Europea llega tarde y dividida. Los Balcanes se reorganizan bajo una nueva tutela.

El 7 de abril, el hijo del presidente estadounidense, Donald Trump Jr., aterrizaba en Republika Srpska, la república serbia de Bosnia-Herzegovina, para manifestar el apoyo ostentoso de Estados Unidos a Milorad Dodik. Ex presidente de dicha entidad, de la que sigue siendo el hombre fuerte, Dodik consideró que esta visita constituía una demostración de fuerza frente al poder central de Sarajevo.

Complementada con algunas concesiones, esta disposición favorable de la Casa Blanca respecto de su figura le permitió a Dodik lograr que se levantaran las sanciones estadounidenses que apuntaban a él desde hacía varios años. Imputado en septiembre de 2023 por incumplimiento de las decisiones del alto representante Christian Schmidt, auténtico procónsul del país (1), el ex presidente de la Republika Srpska no dejó de impugnar las decisiones de la justicia. La Asamblea de la república autónoma llegó incluso a aprobar leyes que cuestionaban a las instituciones judiciales centrales, lo que llevó a la fiscalía de Sarajevo a iniciar nuevas acciones legales. Tras su condena en apelación a un año de prisión condicional y a seis años de inhabilitación para ejercer cargos públicos, en agosto de 2025, Dodik desafió la orden de arresto internacional que pesaba sobre él reuniéndose con Benjamin Netanyahu en Israel y después con Vladimir Putin en Moscú.

Después de la escalada, de repente, la tensión bajó. La Asamblea de la Republika Srpska retiró las leyes cuestionadas. Dodik dejó la presidencia y reconoció la legitimidad de una jurisdicción que él mismo decía rechazar al pagar una multa que anula su condena. “No es bueno hacer renunciar así a un presidente de la República”, insistió el interesado la víspera de recibir a Trump Jr. “Pero si eso sirve para la lucha a largo plazo de la Republika Srpska, entonces es útil”.

Desde ese momento, Dodik multiplicó sus apariciones en Estados Unidos junto a figuras trumpistas, entre ellas Michael Flynn, asesor de seguridad nacional durante el primer mandato de Trump y que ahora se convirtió en su lobbista. De vuelta a su país, Dodik invocó su cercanía con el movimiento Make America Great Again (MAGA), así como el fracaso de la construcción de un Estado en Bosnia, para afirmar que la república serbia “puede cooperar con los estadounidenses, pero no con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”, que “nos bombardeó en dos oportunidades con uranio empobrecido, en Republika Srpska y en Serbia”. Algunos días más tarde, evocó, esta vez, una posición “neutral” respecto a la Alianza. En realidad, Bosnia-Herzegovina se está acercando discretamente a la OTAN, como lo ilustra la adopción, a fines del mes de octubre pasado, de un programa de cooperación por parte de una comisión nacional en la que tiene representación el partido de Dodik. Esta etapa clave hacia una estrecha asociación con la Alianza se desbloqueó una semana antes de que se levantaran las sanciones que apuntaban a él.

Después de la renuncia de Schmidt el 10 de mayo y la presentación de su informe sobre la “consolidación del Estado de derecho” y el “riesgo de fragmentación” de las instituciones bosnias, los europeos abogaron para que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas designara rápidamente a un sucesor. Los rusos, por el contrario, pidieron el cierre de la oficina del alto representante –que puede imponer leyes y destituir a responsables políticos–, presentada como “la principal fuente de inestabilidad” del país.

Gasoductos y lobbistas

La reunión del Consejo de Aplicación de la Paz, celebrada el pasado 4 de junio, selló un desacuerdo sobre la identidad del futuro alto representante. Washington y Roma intentaron imponer a Antonio Zanardi Landi, exembajador de Italia en Moscú y Belgrado. París, Berlín y Londres apoyaban al francés René Troccaz, enviado especial de Francia para los Balcanes Occidentales. Estados Unidos criticó duramente “la incapacidad de los europeos para alcanzar un consenso en torno de un candidato europeo” y anunció que plantea “revisar su rol dentro de la actual presencia internacional”. Pidieron responsabilidades “mucho más limitadas” del alto representante, al considerar que Bosnia “se acerca al fin del intervencionismo internacional”. En realidad, las decisiones de Schmidt iban en contra de sus intereses, especialmente en el sector del gas.

Aprovechándose del contexto creado por la guerra en Ucrania, Washington pretende reforzar su control sobre el sector energético de los (…)

Artículo completo: 2 414 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de julio 2026
en venta en quioscos y en versión digital
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiera los periódicos y libros digitales en:
www.editorialauncreemos.cl

Ana Otaševic

Compartir este artículo