No habían pasado 24 horas desde que José Antonio Kast había recibido la banda presidencial, cuando la mañana del 12 de marzo asistió a la firma entre la Cancillería chilena y el Departamento de Estado de Estados Unidos de un memorando de intenciones para “abordar el desarrollo de mecanismos que fortalezcan las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras; la identificación conjunta de proyectos de interés para abordar brechas en las cadenas de suministro prioritarias” y la gestión de “chatarra de minerales críticos y tierras raras, con el fin de apoyar la diversificación de las mismas”. El documento también incluyó la exploración de “mecanismos de financiamiento, tanto privados como estatales, para proyectos de inversión en minerales críticos”, como el cobre, litio, níquel y cobalto, así como los 17 elementos considerados “tierras raras”.
El documento suscrito en marzo por el canciller chileno Francisco Pérez Mackenna y el vicesecretario estadounidense Cristopher Landau, selló un primer acto de intercambio entre los dos gobiernos ultraconservadores, y elevó su categoría el 20 abril pasado cuando se amplió y formalizó el propósito de “proyectar a Chile como un actor clave en la transición energética global”, como dijo Pérez Mackenna. Pero esta vez el representante de EEUU que puso la firma fue el subsecretario de Estado para el Control de Armas y la Seguridad Internacional Thomas Di Nanno.
Chile es el principal productor global de cobre, con casi un cuarto de la oferta mundial, y el segundo de litio. Sin embargo, su participación en el mercado de tierras raras es marginal. Aun así, el conjunto de estos minerales son claves para la transición energética, la electromovilidad, las telecomunicaciones y, como ha quedado patente en la guerra de Medio Oriente, en el uso de Inteligencia Artificial en el armamento. El memorando firmado entre Chile y EEUU es interpretado en medios diplomáticos como un intento de “frenar” cualquier posibilidad que China tenga prevalencia sobre los minerales chilenos, cuyas reservas son apetecidas por los actores principales de las actuales tensiones geopolíticas. Por cierto, la diplomacia a este lado del planeta tiene entre sus objetivos abrir nuevos negocios para las grandes corporaciones privadas, lo que quedó por escrito en el memorando bilateral.
Si se trata de nuevas y (…)
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