Conocer las implicancias de cómo se usan los recursos naturales del país, es lo mismo que reconocer que la naturaleza no se gestiona en el vacío y que, por el contrario, su administración está atravesada por relaciones de poder vinculadas con la estructura social y la cultura. Es por esta razón que todos los actores sociales, Estado, empresas privadas, movimientos sociales y comunidades locales, deben tener un acceso igualitario y transparente a la gestión y gobernanza de las riquezas naturales.
Dicho de otra forma, cuando nuestra sociedad en su conjunto reflexiona y entiende el impacto y el valor de sus recursos naturales, deja de ver tanto a la extracción, como la conservación de las riquezas, exclusivamente como un dilema técnico o meramente económico. Es decir, el acceso a este conocimiento deja de ser entendido como un fenómeno o como hecho social complejo y poblado de encrucijadas. Al mismo tiempo, las comunidades locales y las organizaciones de la sociedad civil deben enfrentar barreras estructurales, para acceder a una información de calidad que les permitan entrar al debate sobre los dilemas de la explotación o la conservación de los recursos naturales.
En este sentido, las evidencias nacionales e internacionales muestran desigualdades históricas, que se expresan de distintas formas. Unas se expresan como asimetrías para traducir el lenguaje técnico usado en informes emitidos por especialistas, abogados o geólogos, a uno más universal, convirtiéndose en un filtro que impide la comprensión de los actores comunitarios y de la sociedad civil en general. Esto también se relaciona con la desigualdad de recursos que requiere la incorporación al debate de esta comunidad, en la medida que se necesita tiempo y dedicación de representantes comunitarios o la contratación de asesorías independientes.
Este acceso sesgado al conocimiento del uso de los recursos naturales también repercute en la fragmentación social y en la cohesión comunitaria, en la medida que los actores con más poder suelen entregar información selectiva traducida entre un ciudadano pro-desarrollo y otro anti-desarrollo, dividiendo a la comunidad y generando desconfianza en los líderes locales o ciudadanos. Igualmente existen evidencias de mecanismos de participación (…)
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