Durante más de una década, los cerros de Penco-Lirquén, en la Región del Biobío, han estado en la mira del interés minero. El objetivo son las tierras raras, un grupo de 17 elementos estratégicos para el mercado de la transición energética corporativa, cuya explotación ha sido impulsada por sucesivos gobiernos y diversas empresas.
Pero la comunidad local y organizaciones sociales han podido frenar el proyecto minero en distintas ocasiones y con un amplio abanico de estrategias de movilización que se ha nutrido de históricas luchas en el territorio frente a otros proyectos extractivistas.
Hoy, mientras se sostiene un discurso que favorece la inversión descriteriada y acelerada como respuesta a la crisis climática y la cesantía galopante, en Penco-Lirquén la historia nos dice que sí es posible enfrentar a un gigante con pies de barro.
Corría el año 2011 y Manuel José Barros Lecaros -asesor del exsubsecretario del Medio Ambiente en el primer gobierno de Piñera- constituía la empresa REE UNO SpA, la que hasta el día de hoy posee miles de hectáreas de concesiones mineras en la Región del Biobío.
Entre especulación y apropiación de concesiones mineras, ingresaron nuevos financistas e incluso llegó al oído de las instituciones del Estado.
Mientras la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) inyectaba al interés minero recursos mediante el Programa Fénix, el Grupo Larraín-Vial se hacía con la propiedad sobre la empresa originaria, a través de Minera Activa.
Acá el interés minero afrontó la primera gran oposición comunitaria y la tramitación inicial del proyecto que hoy busca instalarse en los cerros de Penco-Lirquén. No fue sino hasta el 2019 cuando ingresaron las familias Pavez y Cueto como inversionistas. Sin embargo, el caballo de Troya entró con Hochschild Mining, propiedad del Grupo Hochschild, que logró hacerse con más del 90% del proyecto minero y asumir su control.En 2021, la compañía pasó a operar bajo el paraguas de Aclara Resources, transnacional que cotiza en Canadá y que hoy encabeza el interés por las tierras raras; no solo en Chile, sino que también en Perú, Brasil y Estados Unidos.
Pero no fueron los últimos. En 2024, el Grupo CAP, propietario de históricas industrias como la siderúrgica Huachipato, anunció la adquisición del 10,2% de Aclara Resources. Desde entonces, ambas empresas han fortalecido su alianza y desarrollado un discurso en torno al supuesto valor agregado que aportarían a los minerales extraídos de los cerros.
Las tramitaciones fallidas
Entre 2016 y 2023, el empresariado buscó en cinco ocasiones instalar el proyecto minero en Penco-Lirquén.
El año 2016, se (…)
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