En las corrientes de liberalismo existen diversas estrategias para abordar los derechos indígenas. Algunas corrientes observan como incompatible los derechos afirmativos indígenas, por considerarlas que se restringen la libertad de desarrollo autónomo de las poblaciones indígenas (Loewe, 2023). Otras corrientes, plantean estar frente a ideas foráneas a la sociedad mapuche, las que aspirarían o tendrían como objetivo debilitar la soberanía nacional. La propuesta de Plurinacionalidad, tendría como objetivo oculto brindar a Bolivia una oportunidad para “acceder al mar” (Guzmán, 2003 y Ugalde, 2022). En una tercera óptica, los derechos afirmativos, las derechas lo agruparon bajo un concepto: “indigenismo” o “privilegios”. Para Magdalena Merbilháa, se acontecería a una “interpretación sesgada de la realidad” e invenciones desde las izquierdas para “la utilización política” (Rodrigo, 2024:17).
A partir de estas premisas, se ha generado un movimiento de reinterpretación histórica del pasado, tensionando algunos elementos promovidos por los movimientos indígenas luego de 1990. Por ejemplo, Cristian Rodrigo, plantea que es viable referirse a la llegada de los hispanos como “gesta de liberación y no tanto de conquista”. En su perspectiva, el número de la población indígena que participó junto al mundo español lo afirmaría. (Rodrigo, 2025)1. Aunque existen estudios relativamente fundamentados sobre estos momentos históricos, las derechas renuevan antiguas tesis, la principal es que el indigenismo sería “privilegios” y no una política para revertir la desigualdad estructural de mediados del siglo XX. Entonces, ¿qué es el indigenismo?
Movimiento cultural
Sus principales autores lo suscriben a un movimiento de expresión literaria, que tuvo repercusiones en los ámbitos políticos, culturales y un engranaje de la “vía latinoamericana de desarrollo”(Del Pozo, 2009: 143). Para Henri Favre, es una reflexión criolla y mestiza sobre los indígenas, que se ha planteado como una forma de buscar una solución a los problemas de la nacionalidad en América Latina, considerada como un síntoma del retraso e inferioridad por las elites del siglo XIX (Favre, 1999). Tal vez, en este punto pueda entenderse a Mario Vargas Llosa, quien en su ambivalente admiración de Arguedas, pero con su marcado liberalismo durante la década de los 80’, observa al indigenismo como el retorno a una utopía arcaica, al sobreponer los elementos de la cultura andina del Perú en la creación y conformación de la sociedad mestiza peruana emanada de los escritos de Inca Garcilaso (Vargas Llosa, 2019). Otro peruano, como Luis Valcárcel, en palabras del historiador José Rénique, desarrolló un indigenismo radical, al investigar, desarrollar y relevar los ámbitos colectivistas de la sociedad indígena (Rénique, 2022). Una sociedad que continuaba desarrollándose en relación al Ayllu. Para José Carlos Mariategui, se acontece a las bases del socialismo de larga duración en el Perú, que décadas después, con algunos matices, Álvaro García Linera, re interpretó en Forma de valor y forma comunidad” en 1995.
¿Entonces qué es el indigenismo? Para José Bengoa, fue un movimiento cultural, que otorgó una “enorme personalidad” al (…)
Texto completo en la edición impresa del mes de octubre 2026
en venta en quioscos y en versión digital
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl
Adquiera los periódicos y libros digitales en:
www.editorialauncreemos.cl
