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25N: vivas, libres y organizadas nos queremos

Organizaciones feministas realizaron esta mañana un punto de prensa en el Frontis de la Biblioteca Nacional, en el marco del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, previo a la marcha convocada en Santiago a las 18:30 h desde Santa Lucía hasta República. Participaron voceras de distintas organizaciones en el siguiente orden:

1. Priscila González - Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres

2. Diva Millapan - Red de Mujeres Mapuche

3. Juana Aguilera por el Espacio Día a Día por Julia Chuñil y el Movimiento por el Agua y los Territorios MAT

4. Vesna Madariaga - Coordinadora Feminista 8M

5. Gianella Valenzuela - Tremendas

En el lugar se llevó a cabo una intervención con zapatos, en memoria de las 42 mujeres y niñas que han sido víctimas de violencia femicida este 2025.

La violencia contra las mujeres en Chile es estructural y hoy se agrava con el avance del fascismo. Cada 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, el país vuelve a mirar una realidad persistente: Chile vive un escenario de violencia patriarcal extrema que golpea a mujeres, niñas, disidencias y comunidades precarizadas.

La magnitud de la violencia machista se expresa en femicidios, narco-femicidios, ecofemicidios, desapariciones de mujeres y agresiones extremas sostenidas en impunidad. No son hechos aislados, sino parte de un sistema patriarcal-neoliberal que profundiza desigualdades, precariza la vida y genera inseguridad permanente. Es un modelo que expulsa a miles de mujeres de una vida digna, empujándolas a vivir sin casa o en campamentos y en hacinamiento, que desprotege a personas migrantes, niñeces, criminaliza la pobreza y deja territorios enteros bajo control del narco donde el Estado se retira. Un sistema que instala a las mujeres en posiciones de subordinación y legitima relaciones de poder que habilitan la violencia machista y su refuerzo. Nuestras vidas, las vidas de las mujeres, no importan a instituciones como el poder judicial, ministerio público y policías que ante la violencia patriarcal nos revictimizan y dejan libres a los femicidas.

Las mujeres más precarizadas como las cuidadoras, trabajadoras de casa particular, trabajadoras sexuales, migrantes, desempleadas y quienes viven del trabajo por cuenta propia, entre otras., siguen enfrentando violencias múltiples: laborales, económicas, racistas, institucionales y patriarcales. Para desnaturalizar el entramado de violencia que amenaza diariamente a las mujeres es indispensable nombrar y hacer visible la violencia capitalista que empobrece, las diferentes manifestaciones de violencia de género y femicida que en la vida cotidiana de las mujeres se intersectan con la seguridad en las comunidades, la violencia en los territorios militarizados dentro y fuera de Chile -incluida Palestina- y, también, aquella violencia que deriva de la ausencia de un sistema de cuidados que recae exclusivamente en el cuerpo y tiempo de las mujeres, entre otras expresiones de violencia.

Este 25N tiene un componente político decisivo. Chile enfrenta el avance organizado de la ultraderecha y una ofensiva fascista que pretende reinstalar un orden patriarcal, debilitando políticas de género, restringiendo libertades y legitimando la violencia contra quienes disienten. En un país donde mujeres desaparecen, donde el narco disputa barrios enteros, donde defensoras ambientales son amenazadas y donde la pobreza feminizada es estructural, permitir que la ultraderecha avance no es solo un retroceso político: es una amenaza directa a nuestras vidas. El machismo mata y la ultraderecha también.

Ya lo sabemos bien. Por eso, este 25N no puede quedarse en la denuncia. Necesitamos organizarnos y convocar ampliamente a actuar y movilizarnos: trabajadoras, pobladoras, estudiantes, sindicatos, organizaciones territoriales y vecinales, comunidades migrantes y disidencias, de pueblos originarios y tribales, las feministas y no feministas, medioambientalistas y organizaciones sociales diversas. Sabemos que la violencia se combate colectivamente, con organización social, porfía, unidad y fuerza política.

El llamado es urgente y claro: organizarnos, movilizarnos y defender un país donde vivir no sea un privilegio, sino un derecho.

Vivas, libres y organizadas nos queremos.

Porque juntas, Somos +.

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