En kioscos: Abril 2020
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

50 días de movimiento. Por Ignacio Vidaurrázaga

50 días de expresar descontento, rabia, incomodidad, un basta con eco y sonoro, de resistir y colocar energías, de inventar y seguir y seguir.

50 días de enfrentar la represión y las violaciones a los derechos humanos desconocidos en está impúdica “democracia”. Motos atropellando, disparos a los ojos y al cuerpo, violaciones y abusos. Gases y promesas de ensayar otras armas para la “guerra” de la calle. De Carabineros rechazado y acumulando la repulsa de su accionar.

50 días de saqueos y manos negras. Algunos impunemente respaldados. Todo, para desvirtuar la magnitud de la protesta desde la apropiación individual de las energías colectivas.

50 días con una clase política que no da el ancho, llega detrás y se equivoca o simplemente negocia y “cocina” sobre todo ese esfuerzo social. Las disculpas y fe de erratas dan risa en la magnitud del desatino frente a la magnitud del desafío.

50 días donde se turnan los temas y entran y salen o se suman y coordinan. Y el manantial de demandas y desigualdades parece inagotable.

50 días en que los territorios se reconocen de nuevo y se multiplican las asambleas. Y sucede la reflexión y el aprendizaje de los sencillos y comunes. Cuando de nuevo se reconstituyen y se nombran pueblo.

50 días cuando faltan sólo 23 días para las fiestas de fin de año, transformado en ese carnaval del gasto, la compra y endeudamiento. De ese modelito cuyas costuras hoy quedan visibles y que de nuevo volverá a intentar seducir con sus ofertas y todo lo no necesario para que “nos integremos y participemos” en la compra compulsiva.

50 días de ojos perdidos, de mutilados, de más de un millar de presos y presas por la protesta, y 23 o 25 fallecidos que no estarán. De más de 20.000 detenidos y algunos miles de heridos y heridas.

50 días que el presidente del 5% no escucha y se niega a renunciar y se mofa. Mientras otros salen a prestarle ayuda. Todos batracios de la política a quienes celebra y aplaude la CEP y El Mercurio.

50 días de esperanza, de volver a confiar en la horizontalidad de conjurarse para volver a salir a la calle en momentos en que en el parlamento se fraguan las LEYES MALDITAS para intentar frenar y criminalizar el legítimo derecho a la protesta social.

50 días en que el nombre de Chile en el exterior no está asociado a cifras de la OCDE sino a protestas, a la creatividad de las LASTESIS y a la perdurabilidad de la rabia.

50 días de derrotas de ellos. Porque han tenido que cambiar gabinete, suspender eventos importantes, tan ambicionados por ellos para sus relaciones públicas. Han tenido y tendrán que seguir dando explicaciones sobre violaciones a los DD.HH. Su normalidad está muy lejana porque la protesta ha ideado llegar hasta sus exclusivos barrios.

50 días donde la falta de agua y la ausencia de dignidad para nuestros viejos y viejas son un mismo motivo.

50 días donde hay que cuidarse y protegerse de la represión y del desánimo al no verse salidas inmediatas y legítimas.

50 días de buscar recuperar lo público, de buscar recuperar las riquezas de Chile para felicidad de sus mayorías.

50 días de un ejercicio de crítica y desmonumentalización, de experiencias de politización, de polinización del descontento y de asociar a las preguntas novedosas respuestas.

50 días desde el brinco de una liceana sobre el torniquete del Metro.
50 días de Dignidad.

Ignacio Vidaurrázaga Manríquez
En el día 50 del movimiento de protesta social y ambiental, 6/12/2019

Compartir este artículo /