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8 M día intencional de la mujer. Entre FEMICIDIOS y pandemia. Por Sonia Brito y Lorena Basualto

Este 8 de marzo, conmemoramos el día internacional de la mujer en un contexto de pandemia y confinamiento donde aumentó significativamente la violencia de género, la violencia intrafamiliar, los femicidios consumados y los femicidios frustrados.

Las cifras que enlutan a nuestro país son escandalosas considerando que, en estos casi tres meses del año 2021, han ocurrido 7 femicidios y 24 femicidios frustrados. En el año 2020 ocurrieron 43 femicidios y 151 femicidios frustrados (SERNAMEG, 2021), del mismo modo, la Red Chilena contra la violencia contra la mujer (2020) señala que el año 2020 hubo 57 muertes femicidas y 3 muertes por suicidio femicida. Cabe hacer notar que, con respecto a esta última cifra, ha sido la más alta en los últimos ocho años; se trata de un número que refleja crueldad pues en este tiempo de confinamiento muchas mujeres tuvieron que compartir su techo con el agresor. Esta “constatación devastadora y criminal de este terrorismo patriarcal es el femicidio, en tanto, causa la muerte a una persona por razones de sexo-género o femenifobia” (Brito, Basualto, Lizana, Posada, 2020, p. 1). Es así como, “la violencia por femenifobia es considerada como el odio, antipatía, menoscabo y como un flagelo terrorista contra las mujeres. Éste se expresa en todos los ámbitos de la vida, siendo el femicidio la constatación más cruel de los abusos, maltratos, agresiones, violaciones, control-sexista, disparidad de poder y relaciones asimétricas”. (Brito, Basualto, Lizana, Posada, 2020, p. 1)

Lamentablemente debemos recordar con amargura y, como una deuda país a tantas mujeres niñas y adultas víctimas de este flagelo social reflejadas en: Gladys Gallegos, Alejandra Castro, Uberlinda Leiva, Karen Ramírez, Yasna Bustos, Ana Viveros, Brenda Vidal, Beatriz González, Tamara Ruiz, Sara Gutiérrez, Elizabeth Mella, Mariela Fuentes, Nataly Davison, Maribel Mallea, Marianela Guzmán, Viviana Estrada, Ruth Mendoza, Yulisa Cerda, Carmen Toro, Gladys Quezada, Ruth Gallardo, Nataly Sepúlveda, Eliana Urra, Nancy Riquelme, Soledad Valenzuela, Nataly escobar, Ámbar Cornejo, Kleibell Morales, Esperanza Graterol, Norma Vásquez, Camila Diaz, Alsacia Arriagada, Betty Torres, Esperanza Aguilar, Caroline Venegas, Sara Muñoz, Julia Mancilla, Carolina Fuentes, Lady Arboleda, Ercilia salgado, Lucia Chichi, Tania Bustamante, Verónica Villenas, Lhysbet Ureta, Yenny Ancamilla, Nancy Rojas, Jacqueline Hernández, Sandra Pizarro, Katherine Ayala, Yanira Diaz, Jocelyn Hernández, Francisca Kustmann, Margarita Paredes, Ana María Guerra, María Isabel Pávez, Elsa Muñoz, Gladys Escalona, Amanda Andrade. Del mismo modo, se da cuenta de los suicidios femicidas, Jacqueline Calfulaf, Anaís Godoy, Deysi Compay. (Red Chilena contra la violencia contra la mujer, 2020). Y, en el año 2021, a Ariana Bravo, Bartolita Paredes, Pamela Fonseca, Brenda Cartes, Mariana Milla, Yorka González, Herlin Montaño, Stefanía Breve, Kimberly Ugalde, Damaris Meliñir y (Red Chilena contra la violencia contra la mujer 2021), se suma Karina Cuevas por suicidio femenicida. Y tantas otras mujeres que por años, décadas y siglos han sido asesinadas por manos femicidas.

Sabemos que el femicidio se constituye en el resultado de violencias sostenidas a lo largo de toda la vida de mujeres niñas y adultas, por lo tanto, más que un acontecimiento es toda una vida marcada por vulneraciones de derechos fundamentales. De esta manera, los femicidios se constituyen en la punta del iceberg de la violencia estructural histórica que sufren las mujeres, cuestión que se reproduce con creces en los espacios privados de maltrato, abusos y violaciones. Estamos frente a una violencia material, simbólica y psicológica que ha marcado la vida a fuego de tantas generaciones de mujeres. Es así como miles de mujeres en el mundo siguen siendo violentadas, torturadas y asesinadas, cuyos casos han quedado impune bajo las normativas, preceptos, idiosincrasias corruptas y encubridoras de una política pública que no protege, dispositivos de Estado que no tienen la contundencia para enfrentar el problema y un sistema judicial laxo en las penas.

En medio de esta realidad, surge la rabia, la impotencia y el clamor de justica por tantas mujeres niñas y adultas asesinadas que caracterizan este 8M 2021. También es necesario levantar la voz por tantas mujeres que han sido vulneradas en su dignidad, especialmente, en esta pandemia que no han podido guardar el confinamiento: rostro de mujeres que se han expuesto al virus por trabajar en las calles, rostro de mujeres trabajadoras de casa particular que han tenido que utilizar el transporte público, rostro de mujeres migrantes que han alojado en la calle esperando una respuesta de sus embajadas. Y tantos rostros de mujeres trabajadoras en el área de la salud, la educación, servicios básicos, entre otros, que se han visto sobrepasadas por la multifuncionalidad de tareas, heredadas de funciones históricas relativas al cuidado y a las labores domésticas.

Es por este motivo que los movimientos feministas de la última década han dejado de manifiesto, que la cuarta ola feminista está empoderada y, desde la resistencia política, ha levantado voces disonantes a la institucionalidad. Estos colectivos de mujeres demandan al Estado por políticas públicas de equidaridad (Brito, Basualto y Lizana, 2020), equidad, paridad política, laboral, educativa y de reconocimiento a las diversidades y disidencias.

A esto se suma el hecho que la incorporación de la mujer en diversos campos, tales como los políticos y los académicos han sido esquivos e inequitativos, por lo que esta brecha de género ha significado estar excluidas de los espacios de poder, cuestión que se replica en todos los ámbitos sociales. Esta perpetuación de desheredadas va determinando la forma de vincularse con las instituciones. Ante la imposibilidad material y simbólica de pertenecer y visibilizarse de las grandes decisiones, las mujeres han buscado expresiones políticas extrainstitucionales que les permitan levantar reivindicaciones y legitimaciones con demandas que ha excedido con creces a lo autorizado. De este modo, en voces unísonas, sin distinciones de raza, credo y nivel socioeconómico, emerge un movimiento social macro-feminista que pugna por respeto y reconocimiento de los espacios científicos, intelectuales, políticos, ciudadanos y cotidianos. Es por eso que necesitamos que su representación refleje a todas las mujeres y niñas, en toda su diversidad y con todas sus capacidades, así como en todas las situaciones culturales, sociales, económicas y políticas. Es la única forma de conseguir un auténtico cambio social que incorpore a las mujeres como iguales en la toma de decisiones y nos beneficie a todas y todos. (ONU mujeres, 2021, s/p)

La consigna de estos colectivos no es pedir permiso es reivindicar los derechos. Estos movimientos contraculturales alzan la bandera desde la resistencia y con consignas de demandas ético-políticas, sociales, económicas y familiares. El horizonte, es el giro feminista que pugna por reconocimiento desde una lógica anti patriarcal, donde cambien las formas de vincularse en la vida cotidiana, en el trabajo y en la política, cobrando fuerza la palabra sororidad que tiene características diversas a la fraternidad, donde “la diversidad sea una ventaja, la individualidad al igual que la colectividad un enriquecimiento”, (…) considerando “a la persona humana como una de las riquezas más preciosas. Un mundo en el cual reinará, equidad, libertad, solidaridad, justicia y paz” (Carta Mundial de las mujeres para la humanidad, 2004, Preámbulo).

Este momento epocal se presenta como un llamado urgente a la reivindicación, a la exigencia por visibilizar la violencia y exigir justicia, siguiendo la huella de las mujeres valientes que abrieron caminos a las futuras generaciones. Así, el legado de las más de 140 mujeres obreras de una fábrica textil de nueva York, que mueren debido a las precarias e inhumanas condiciones laborales a las que estaban expuestas, hoy sigue presente en los nuevos contextos (Brito, Basualto y Berríos, 2019). Donde la consigna, ya no es hacer una grieta al patriarcado, para ingresar por los intersticios, sino que deconstruir esta estructura desde sus cimientos que mata y destruye, pues como afirma nuestra activista feminista, Julieta Kirkwood (2019) “a toda opresión se opone una rebeldía” (s/p).

Nos crecieron alas…

SE REQUIERE CON URGENCIA UNA LEY INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO QUE CONSIDERE EL FEMICIDIO, EL FEMINICIDIO Y EL SUICIDIO FEMINICIDA.

Si eres víctima o testigo de violencia contra las mujeres puedes comunicarte al número 1455 o al WhatsApp +569 9700 7000 o al chat web del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género.

Referencias:

Brito, S., Basualto, L., Berríos, A. (5 de marzo de 2019). Día internacional de la mujer (8M): La voz de las mujeres con sororidad. Le Monde Diplomatique, edición chilena. Recuperado de https://www.lemondediplomatique.cl/Dia-internacional-de-la-mujer-8M.html

Brito, S., Basualto, L., Lizana, V. (11 de noviembre de 2020,). Paridad de género: mujeres constituyentes desde una perspectiva de «equidaridad». Le Monde diplomatique, edición chilena. Recuperado de https://www.lemondediplomatique.cl/paridad-de-genero-mujeres-constituyentes-desde-una-perspectiva-de-equidaridad.html

Brito, S., Basualto, L., Lizana, V., Posada, M. (27 de noviembre de 2020). Femicidio: terrorismo patriarcal hacia las mujeres. Le Monde diplomatique, edición chilena. Recuperado de https://www.lemondediplomatique.cl/femicidio-terrorismo-patriarcal-hacia-las-mujeres-por-sonia-brito-lorena.html

Carta Mundial de las mujeres para la humanidad (2004). Preámbulo Recuperado de http://www.mujeresenred.net/spip.php?article115 Kirkwood, J. (5 de abril de 2019). 5 reflexiones de Julieta Kirkwood que hoy tienen más vigencia que nunca. Progresistas. Recuperado de https://www.progresistas.cl/5-reflexiones-de-julieta-kirkwood-que-hoy-tienen-mas-vigencia-que-nunca/#:~:text=A%20toda%20opresi%C3%B3n%20se%20opone,la%20historia%20de%20los%20oprimidos%E2%80%9D.

ONU mujeres (5 de marzo de 2021). Mujeres en la toma de decisiones: la necesidad de cambiar el ritmo. Recuperado de http://www.ipsnoticias.net/2021/03/mujeres-la-toma-decisiones-la-necesidad-cambiar-ritmo/

Red Chilena contra la violencia contra la mujer (2020) Violencia contra las mujeres en Chile. Dossier informativo: 2019-2020. Santiago de Chile: Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres.

Red Chilena contra la violencia contra la mujer (2021). Registros de femicidios. Recuperado de http://www.nomasviolenciacontramujeres.cl/registro-de-femicidios/

SERNAMEG (24 de febrero de 2021). Femicidios. https://www.sernameg.gob.cl/?page_id=27084

Dra. Sonia Brito Rodríguez
Universidad Autónoma de Chile

Lorena Basualto Porra
Universidad católica Silva Henríquez

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