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En este numero:

- Declaración internacional de los editores independientes, para contribuir a la defensa y promoción de la Bibliodiversidad
- Aún están vivos los antiguos prejuicios que aun hoy se pisotean. Por Jaime Valdivieso
- Ponce Lerou, el agradecido. Por Alicia Gariazzo

- Sumario completo



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A Leonard Cohen

Leonard, Redoles canadiense, has cruzado el umbral
como los vientos del mundo que conociste
junto a nosotros los piojosos poetuchos
adictos al popper y al sexo anal
sin temor de volver a destruir fetos.
El amor es el único motor de la sobrevivencia
le temo a los líderes políticos
devuélveme el muro de Berlín.

Who by fire? Con el cover de Lhasa, que también cruzo el umbral,
cuando estamos en la cama con tu cabeza reposando en mi pecho desnudo de verano.
Quienes mueren por el fuego y por el agua?
Es la avaricia la que mata de hambre.
Me piden que me rinda, pero no lo puedo hacer, todavía nos queda futuro.
A través de las tumbas el viento sigue soplando, hemos de morir sin sorprendernos.
Pronto saldrán nuestras sombras en libertad.

Cuantas cosas más viste Leonard, que tuviste que refugiarte en el silencio Zen, sin reírte junto a Marianne, rezándole a los ángeles, en un verde parque de lilas, donde ataste uno de tus tobillos a una piedra fría como hija de afeitar.

Tan bella aquella mujer, pero no jugaste al valiente, ni en otras noches de locura controlada tocando otro cuerpo perfecto con el pensamiento de un abandonado y por lo tanto casi humano huyendo de Toronto a Nueva York por dinero y por carne junto a suzanne olvidando el hermoso otoño rojo.

Alex Ibarra

 
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