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En este numero:

- Patricio Aylwin: "Un demócrata en la medida de lo posible". Por Juan Carlos Gómez Leyton
- El término del ciclo de una generación de CODELCO Chile. (Narración de un trabajador Rol B –con Chile). Por Nelson Aquiles Soto
- Estudiantes quieren establecer una asamblea abierta en el Paseo Bulnes

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A propósito de las doctrinas y los gobiernos. Por Jorge Tarride

No me interesa pronosticar el futuro, no creo en las cosas hechas, prefiero lo por hacer, en todo caso lo que estamos viviendo también es producto del Hombre, de nuestros propios deseos y aceptaciones. La dialéctica materialista pronostica como verdad absoluta que el socialismo es un proceso irreversible y nace de la descomposición del capitalismo. El psicoanálisis pronostica el desarrollo individual de los hombres dependiendo de su niñez. En el fondo el juego es el mismo de siempre; "El Hombre crea a Dios para que Dios cree al Hombre", y poder descargar no se que culpa en alguien; los marxistas en el pasado y en él presenta social, sin que ellos como individuos hayan tenido un cambio radical en su comportamiento. El psicoanálisis le deja la culpa al pasado individual y su presente, explicando él porque de todo, pero sin dar ni siquiera la posibilidad de un futuro, pues todo es para ellos el resultado de un algo que "produjo el trauma que se vive".

Todas estas doctrinas y en ellas incluyo la religión y su forma tan sofisticada en manipular y controlar a los hombres, tienen el mismo pilar de sostenimiento; "DEJARLE LA CULPA A QUIEN NO EXISTE". Dios esta en todas partes pero nadie lo ve, el pasado social e individual ya a pasado y es, hoy por lo menos, imposible de volver a el para hacerlo diferente y ese tan manoseado presente de que tanto se habla sin que exista y nunca nos ha llevado a ningún lado, ya que siempre vivimos en futuro. No queremos ser dueños de nuestra propia vida, y si las teorías están gastadas y añejas, creamos otras para apelar por ellas a que la culpa no es nuestra. Pasaran milenios y no creo que el carrusel con luces de neón se detenga. La función continuara hasta que muera el último actor de esta comedia.

Los torturadores, los torturados y la tortura son hechos que están relacionados directamente con la vida y la libertad o sea con las culpas y culpables de que hablábamos anteriormente. Llega para algunos un momento en la vida un hecho, que nos hace comprender que la libertad es una instancia reflexiva, en donde ponemos en tela de juicio los valores sociales impuestos por un sistema y la vida el cambio practico de estos.

Hoy creo, más que nunca, el mundo, sus personajes deberían tratar este tema y comprender como cambia la historia de los individuos que de cualquier forma participan en estos hechos. Yo creo que para todos los involucrados en la bestialidad en que esta basada nuestra civilización, les es difícil tocar este tema sin que existan fuertes sentimientos de extrema búsqueda por encontrar fuera de si, enemigos y explicaciones a su comportamiento. Que fácil es disparar cuando te mandan a una guerra, que fácil es exterminar cuando un superior te lo exige. En términos sociales naturalmente que deben haber víctimas y victimarios para que el sistema funcione a como sus reglas lo exigen, independientemente si los victimarios son tratados como tal o como vencederos, ese es un asunto de corte político, del cual la suerte ya esta echada desde hace ya mucho tiempo. Lo que yo quiero decir o mejor dicho reflexionar es sobre el individuo y sus cambios en la forma de sentir y experimentar el mundo.

Cuando la historia de cada hombre se ve enfrentada a su historia genérica, y el sistema valorico existente en él como hombre único e individual se destroza al comprobar que la historia que pensaba hacerlo único puede destruir o ser destruida por otro que representa la generalidad del mismo, ya no actúan solo individuos llevados por su odio a la exterminación de otros, sino son los mismos valores sociales que se ven representados en este hecho, los cuales se enfrentan, uno en la fuerza y otro en el miedo a dejar de ser lo que un día creyó ser. El presidente desde su balcón grita a los jóvenes que deben ir a la guerra para salvaguardar la dignidad de la patria, un joven de dieciocho años se abraza a sus esperanzas de no ser el elegido. Un obrero aburrido de trabajar todos los días y un jefe que le anuncia que la pausa ha terminado. Una mujer desnuda colgada en una barra y un semejante con una picana recorriéndole el cuerpo. Ha estos simples hechos me refiero y digo que estos dos individuos por el solo hecho de participar de una u otra forma en estos actos, tienen la posibilidad que se les presenta en dejar de ser mascaras y poses, rompiendo completamente con su yo social irreal e integrando en si su yo individual frente a la vida, despreciando totalmente el símbolo social representativo de estos actos, garantía o derecho que da al goce de su propia existencia y no refuerza el miedo a perder el lugar representativo de una identificación social.

Si es por posibilidades de este salto, naturalmente que la "víctima" tiene mayores posibilidades, ya que el sistema hace todo lo posible por reforzar la identidad social en el victimario y lo condecora con medallas, les brinda títulos y graba sus nombres en planchas de bronce. Todo lo que esta pasando en el mundo en relación a estos hechos me hace preguntar, si el interés real será el desenterrar los muertos de las guerras o enterrar a los vivos que las producen. La falta de libertad, en el contexto de la reflexión no permitida, es lo que hace que los vivos sean enterrados y los muertos sean revividos, para que el sistema basado en la falta de libertad para los hombres, pueda continuar viviendo sin cargo de culpa, sin justicia, ni aliento de un mejor futuro para quienes vendrán a mantener lo ya establecido: el horror, la crueldad, la mentira, el odio, o sea la libertad transformada en status social. Mientras la vida se divida en realidad concreta y realidad instintiva, al Hombre en cuerpo y espíritu, y a este en razón y sentimientos, el infierno de una casa de tortura, de una fabrica inhumana, de una guerra, de una institución a de seguir siendo el mismo para los que están dentro a como fuera de ella, porque al final la parte no se diferencia del todo.

Al parecer todos buscamos víctimas y victimarios, y nadie se pregunta con esto que quizás es el sistema económico, la cultura a la cual estamos ligados, los valores sociales que se nos han sido inculcados en establecimientos educacionales y en nuestros propios hogares los cuales sean realmente los verdaderos creadores de esta inhumanidad que llevamos metida por dentro. Se podrá condenar a los culpables, secarles las lágrimas a las víctimas, rezar una misa por los muertos y mañana se continuara en lo mismo, si no existe una verdadera revalorización de nuestra cultura, una cultura basada en el miedo, en el terror y en la fuerza bruta racional. La experiencia vivida por la humanidad a lo largo de la historia moderna basta para que nos demos cuenta que nuestros sistemas sociales y culturales no son mejores ni más humanos que los sistemas sociales de la prehistoria, al contrario cada día somos más sofisticados en lo que se refiere al exterminio de nosotros mismos.

El poder corrompe, en nombre de cualquier credo y de la más sublime aspiración, si esta se transforma en una lucha por alcanzar el pico de la estructura. Las pirámides sobreviven no por la genialidad de sus arquitectos, sino por la sangre de los esclavos que las hicieron posibles. Al igual que las estructuras de mando en una sociedad que se basa en la jerarquizaron y no en la igualdad lineal de existencia. Grandes arquitectos sociales ingenian nuevas estructuras, los esclavos de siempre destruyen las fachadas viejas y vuelven a construir sobre los mismos pilar nuevos muros que no nos dejan ver mas allá del horizonte, y se vuelve a derribar y a levantar nuevas murallas viejas, resecas y descascaradas, sin darnos cuenta que lo que verdaderamente hay que construir es la no-construcción, el no-poder, es la no-estructura, es el no-anzuelo que corrompe. Bárbara tarea que tenemos por delante.

Entre más matamos, en nombre de cualquier cosa, mas lejos estamos de nuestros deseos de ser más humano, mas lejos estamos de darle vida a ese ser asesinado y enterrado en la fosa de la falsedad. Quisiera decir que comprendo el odio, pero también quisiera que las utopías no murieran ahogadas en ríos de sangre. La muerte es necesaria solo para darle un término a la vida, pero la vida no es necesaria para darle comienzo a la muerte brutal y estúpida. Siempre hemos buscado consciente o inconscientemente los latinoamericano compararnos y asemejarnos a la Europa Santificada en mares de sangre y racionalismo. Nuestros antepasados conocieron a los españoles, a los portugueses, nosotros a los ingleses, a los norteamericanos, o sea digo a los europeos que emigraron a las tierras de los indios más pacíficos de ese continente, y aun continuamos comprando ideologías y recetas que solo nos han producido y producen miseria, engaños y muertes. El esclavo seguirá siendo esclavo esta que no deje de admirar a su verdugo, y el amo no terminara de ser inhumano hasta que no acabe con su desesperada empresa de ser El todo poderoso.

Es realmente una lástima que el género humano sea tan estúpido, y digo esto porque siento que en el interior de cada pueblo existe un poco de vergüenza por lo que en su generalidad simbólica este representa para el resto de las naciones; El europeo quisiera haber sido norteamericano, el asiático, el árabe, el africano, el latinoamericano se esfuerzan por pensar como europeos, quizás los japoneses lo hayan logrado, pero su aspecto exterior los delata y saben que jamás serán aceptados. El norteamericano sabe que su pueblo es una mezcla de todos los continentes, lo deben aceptar pero por dentro les corre el desesperado deseo de tener un centro étnico que los abrase y los cobije. Quizás por esto sea que los vemos vagar por las calles del mundo buscando e inventando su pasado de hombre etnológico. En todo caso es igual para todos, no somos nosotros mismos. El comportamiento de nuestro ser esta mas ligado al como los otros nos ven y nos piensan, sin comprender que ni siquiera a como el otro nos piensa, es el verdadero sentir del otro, ya que el otro también depende de como el otro lo ve y lo piensa, para pensar y sentir al otro...

Esta civilización ha inferido al Hombre esta y otras heridas, solo una nueva forma de civilización basada en el Hombre libre podría curarlas y terminar con el salvajismo de esto llamado humanismo y democracia..

Jorge Tarride

 
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