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En este numero:

- Declaración de Villa Grimaldi
- Un recuerdo de Olof Palme. Por Manuel Acuña Asenjo
- Memoria histórica y toma de conciencia. Por Enrique Villanueva

- Sumario completo



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ATTAC internacional y el Foro Social Mundial en Montreal

Los Acuerdos de Libre Comercio e Inversión y el Sistema de la Deuda son las herramientas utilizadas a lo largo y ancho del planeta, por el poder financiero, para profundizar su ofensiva contra los pueblos controlando las democracias e impidiendo cualquier iniciativa de justicia social y ambiental. Contando, para ello, con el apoyo de Instituciones Multilaterales, nada democráticas, como el FMI, la OMC y el Banco Mundial además, de la complicidad de muchos gobiernos. Estamos asistiendo a una expansión de la lógica financiera a todos los aspectos de la vida, no dando ningún valor a los bienes, los talentos, las emociones o la naturaleza, sino solamente, cuando son negociables en el mercado. En el contexto histórico actual, Attac reafirma su total rechazo a un capitalismo depredador y criminal que está destruyendo el planeta y utilizando los aparatos del Estado para garantizar los beneficios de la banca y de las grandes corporaciones multinacionales, lo que viola los derechos de los pueblos y vacía el término democracia de todo contenido.

Por qué una Carta de Principios

ATTAC nació en Francia en 1998, a raíz de un editorial de Le Monde Diplomatique llamando a "desarmar los mercados financieros" y se fijó desde el comienzo tres objetivos de control: introducir un impuesto sobre las transacciones financieras, poner fin a los paraísos fiscales y denunciar los Acuerdos Libre Comercio. Dado que nuestra red ha seguido creciendo, se ha hecho necesario acordar, a nivel mundial, principios comunes, en torno a demandas actualizadas, en un contexto de endurecimiento del neoliberalismo.

¿Quiénes somos? Nuestra Estructura

Attac, Asociación por la Tasación de las Transacciones Financieras y la Acción Ciudadana, es un movimiento internacional que lucha contra la mundialización neoliberal capitalista y, que trabaja por alternativas sociales, ecológicas y democráticas. Somos parte de los movimientos sociales anti-globalización a nivel local como a nivel internacional.

Attac quiere ser un espacio ciudadano de reflexión y de debate democrático e impulsamos una acción política no partidaria de transformación de una realidad que no consideramos como algo inevitable. No buscamos gobernar sino, sensibilizar y movilizar a fin de fortalecer las reivindicaciones de los ciudadanos. Aportando a la re-invención de otro mundo mejor, vinculado con alternativas concretas.

Attac es una red de asociaciones independientes (muchas de ellas incorporan la palabra Attac en su nombre) que no dependen de ningún grupo de poder o de ningún organismo público. A nivel internacional, somos una red no-jerárquica y, totalmente, horizontal (que llamamos Global Attac o Globattac); cualquier grupo local de ciudadanos dispuestos a unirse a nosotros en nuestra lucha es bienvenido

¿Qué hacemos? Nuestras acciones.

Como somos una red internacional presente en varios países, nuestras actividades pueden tomar diferentes formas: talleres de educación popular, la publicación de libros y estudios, organización de encuentros altermundistas, difusión de informaciones militantes, apoyo a los proyectos locales... Nuestras redes están enriquecidos de toda nuestra diversidad.

Nuestras actividades de educación popular y movilización social son parte integrante de la acción política de los ciudadanos que rechazan la resignación y aspiran a la libertad, la igualdad y la solidaridad, dispuestos a construir un mundo sostenible donde todas las personas puedan vivir dignamente.

¿Qué defendemos? Nuestros principios

Queremos darle sentido a la democracia y poner las finanzas al servicio de los pueblos.

Queremos desarmar a los mercados financieros, y desmantelar el discurso neoliberal. Rechazamos la creciente concentración de la riqueza y la subordinación de los derechos de los ciudadanos y la población a la dictadura de los mercados. Las desigualdades inherentes al capitalismo sin control muestran que este sistema no es bueno para la humanidad. No puede regir el lucro: se tiene que devolver el poder de decisión a los ciudadanos que son los que tienen el derecho y el deber de resistir y buscar alternativas.

Por una economía sustentable, que asegure el derecho a una vida digna a todos los habitantes del planeta.

Defendemos el derecho de los pueblos y de las naciones a la existencia y al acceso a los recursos materiales y culturales que le garanticen una vida decente. Esto implica la defensa de los derechos humanos, respetando la diversidad cultural específica de cada uno. Defendemos así una existencia sustentable en el tiempo y respetuosa del equilibrio ecológico del planeta, conscientes de nuestra responsabilidad hacia la naturaleza y hacia las generaciones futuras. Rechazamos productivismo destructor de la naturaleza y el clima y defender un proyecto de transformación ecológica de la infraestructura, el transporte, la construcción y las relaciones sociales con el fin de lograr la justicia social en un mundo ecológicamente sostenible.

Contra el sistema patriarcal y sus esquemas culturales

Rechazamos el patriarcado como ideología y su traducción en términos de organización política, económica, social y religiosa utilizada por el liberalismo para apropiarse del trabajo de las mujeres, en gran parte in-visibilizado y extender la precariedad y las desigualdades. Luchamos contra todas las formas de violencia, la discriminación y la desigualdad que sufren las mujeres, por la igualdad entre hombres y mujeres y entre los pueblos y consideramos que la lucha feminista es parte de la lucha contra la dominación del capital.

Contra el racismo en todas sus formas y el no reconocimiento de los derechos de los migrantes

Los migrantes se han convertido en los chivos expiatorios de la crisis social que el capitalismo ha producido. Luchamos contra la discriminación de la que son víctimas y demandamos la igualdad de derechos. Las fronteras ya no existen para las inversiones y las transferencias de capitales, pero siguen vigentes para mantener a las poblaciones empobrecidas lejos de los países ricos. El libre comercio, definitivamente, tiene una visión muy sesgada de la libertad.

Contra el militarismo, por una cultura de cooperación pacífica entre los pueblos.

Denunciamos y combatimos el auge del neoliberalismo totalitario, un sistema económico y cultural, que no sólo anhela ser el modelo único para todo el planeta, sino que pasa por encima de los convenios y reglamentos internacionales para intervenir militarmente en cualquier punto del planeta para defender sus intereses y su acceso a las materias primas y a los recursos naturales de los pueblos, bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo, cuando tiene una responsabilidad histórica importante en su aparición, expansión y fortalecimiento. Él lo utiliza, además, para destruir los logros democráticos e imponer un estado de excepción de facto, que se basa en el miedo, la mentira y la manipulación mediática de las sociedades.

Apoyar el movimiento de economía social y solidaria y el movimiento en defensa de los bienes comunes

Queremos una participación ciudadana real sobre la base de la justicia económica, la sostenibilidad ecológica y los procesos democráticos. Consideramos que la gestión de las empresas puede ser más democrática, como lo muestra el ejemplo de las cooperativas. Defendemos el derecho de lxs ciudadanxs a tener acceso a los bienes comunes, de acuerdo con sus necesidades y no de acuerdo a una lógica de lucro o rentabilidad.

Procesos democráticos más directos

Queremos recuperar y ampliar los espacios perdidos por los ciudadanos en beneficio exclusivo del poder de las finanzas, exigimos que las decisiones democráticas de los ciudadanos se respeten y que los procesos de democracia directa y participativa se generalicen y, se extiendan, también, al dominio de las finanzas.

Regular los movimientos de capitales y la redistribución de las ganancias

Exigimos la regulación de los movimientos de capitales mediante la aplicación de un impuesto sobre las transacciones financieras (ITF) que permita implementar mecanismos de redistribución y reducción de las desigualdades.

Luchar contra la especulación y la evasión fiscal

Exigimos la eliminación de los paraísos fiscales y medidas concretas de transparencia en los negocios y gestión gubernamental, que permitan luchar contra la especulación.

Defender el sector público

Luchamos por la defensa de lo público: bienes y servicios, como la educación, la salud, el transporte, la banca pública y un sistema público de pensiones. El agua, las semillas, la tierra, la educación y la salud, la información,…son bienes comunes que deben ser gestionados colectivamente y compartidos y no ser apropiados de forma privada.

Por una fiscalidad progresiva

Abogamos por un sistema progresivo de impuestos, que garantice el acceso de todxs a los bienes y servicios y una redistribución justa de la riqueza, en particular, la tributación de las rentas del capital y al patrimonio y a los beneficios empresariales eliminando los privilegios una minoría.

Contra el sistema de la deuda y la ideología de la austeridad

Denunciamos el sistema de la deuda y demandamos la suspensión de pagos y auditorías integrales y participativas de la deuda pública. La economía y los derechos sociales de los pueblos deben ser una prioridad y no pueden estar subordinados al pago de la deuda. La crisis de la deuda que hoy asfixia a muchos países de la periferia de Europa es la misma que estranguló a numerosos países de África, Asia y América Latina y que hoy continúa a hipotecando su futuro.

Contra los acuerdos neoliberales

Rechazamos los tratados de libre comercio (TLC) y de inversión que privilegian los derechos de los inversores antes que los derechos fundamentales de los ciudadanos, amenazan la democracia y el futuro del planeta.

Rechazo al productivismo

Rechazamos el modelo productivo actual, que sobreexplotado la mano de obra y los recursos naturales y queremos sustituirlo por una organización alternativa de la sociedad basada en la democracia, la igualdad, la solidaridad y la sostenibilidad del medio ambiente, incluyendo la relocalización de las actividades económicas.

Rechazo al extractivismo

Denunciamos el actual modelo productivo extractivista impuesto a los países del Sur Global, que se insertan, en el marco de la globalización neoliberal, como productores de materias primas (monocultivos, mega minería, petróleo y gas no convencional, mega-proyectos de infraestructura ...) generando cuantiosas ganancias a las corporaciones transnacionales a costa de la sobreexplotación de la mano de obra y los recursos naturales, con el apoyo de la mayoría de los gobiernos a pesar de los incontables daños sociales y ambientales que generan.

Hacia un proceso de transición

Queremos contribuir a un necesario proceso de transición para salir del actual modelo de producción, distribución y consumo capitalista que amenaza la soberanía sobre nuestros bienes comunes, profundiza las desigualdades y la deuda ecológica. Por ese motivo, impulsamos alternativas, algunas ya implementadas, que tiendan a lograr la soberanía alimentaria, financiera y energética. Que necesitan para su logro la puesta en marcha de verdaderos procesos de integración de los pueblos basada en la solidaridad, la complementariedad y la cooperación.

 
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