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Comunidad Indígena Quechua de Huatacondo denuncia a Minera Teck

En sus observaciones a nuevo EIA de la empresa:
Comunidad Indígena Quechua de Huatacondo denuncia a Minera Teck por desconocer impactos en su territorio ancestral y pide al SEA rechace proyecto de ampliación de la mina Quebrada Blanca

• Acusan también a la compañía de seccionar el proyecto para minimizar la percepción de su efecto sinérgico, negando la presencia de la Comunidad en la zona y las graves afectaciones a su hábitat natural, recursos hídricos, formas de desarrollo ancestrales y patrimonio arqueológico.

• Asimismo, dada su condición indígena, exigen que el proyecto sea sometido a consulta previa de acuerdo a los estándares internacionales y la legislación interna que le son aplicables.

Huatacondo, 17 de enero de 2017

La Comunidad Indígena Quechua de Huatacondo, ubicada en la Provincia del Tamarugal, en la Región de Tarapacá, y en cuyo territorio de uso ancestral viene operando desde hace más de un cuarto de siglo la Compañía Minera Teck Quebrada Blanca S.A., ocasionando daños irreversibles al patrimonio cultural, natural y arqueológico de la Comunidad, ingresó ayer sus observaciones y demandas ante la amenaza de un nuevo proyecto de ampliación de la mina presentado a evaluación ambiental.

Con una inversión que supera los cinco mil millones de dólares, el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del denominado “Proyecto Minero Quebrada Blanca Fase 2” contempla, entre otras obras de gran envergadura, la extracción de 1.868 millones de toneladas de material, la instalación de una planta concentradora y de un depósito de relaves para los desechos tóxicos de sus procesos productivos, todas intervenciones que se suman a los impactos que ya viene generando Teck en el territorio ancestral de la Comunidad, los que han sido verificados por estudios independientes incorporados incluso a las resoluciones de calificación ambiental (RCA) de proyectos anteriores sometidos a evaluación por la minera.

En efecto, la RCA Nº 72 de la Comisión de Evaluación Ambiental de Tarapacá, de fecha 09 de septiembre de 2016 y referida al anterior EIA presentado por la empresa para la “Actualización del proyecto Minero Quebrada Blanca”, el cual ya fue aprobado, incorporó un Protocolo de Acuerdos Finales entre la minera y la Comunidad el cual considera, entre otras medidas compensatorias, el desarrollo de un Plan de Monitoreo conjunto de los recursos hídricos de las quebradas de Choja y Maní, hasta ahora incumplido; y un Plan de fomento agrícola y ganadero, para compensar los nocivos impactos a las formas de desarrollo económico de la Comunidad. Asimismo, en el marco de la evaluación del “Proyecto Minero Quebrada Blanca Fase 1”, se consideraron como medidas preventivas y compensatorias a los impactos identificados por la Comunidad sobre su patrimonio cultural y arqueológico, la realización de un Estudio de Línea de Base de Medio Humano independiente encargado a la Fundación Desierto de Atacama (2014) y un Catastro Arqueológico de la Quebrada Maní, reconociendo la empresa la ocupación ancestral y el territorio productivo indígena de la Comunidad.

Por eso uno de los principales cuestionamientos formulados en las observaciones recién presentadas, es que la empresa no consigne impactos al territorio ancestral huatacondino y ni siquiera mencione a la Comunidad en esta nueva ampliación de sus faenas, no obstante estar acreditados en los casos antes citados discusiones, acuerdo de mitigación e incluso realización de consultas indígenas de los proyectos dado el origen Quechua de esta comunidad constituida jurídicamente.

“La empresa siempre ha actuado de mala fe y queriendo engañarnos, desde Quebrada Blanca 1, el primero de sus proyectos sometidos a evaluación ambiental, y ahora ni siquiera estamos considerados en el proyecto como territorio influenciable. Como Comunidad estamos indignados y muy desilusionados con el actuar de esta empresa mal intencionada y corrupta, por lo que decidimos ir a protestar al lugar mismo de las faenas de la mina, para reclamar con fuerza nuestros derechos y defender nuestro maravilloso pueblo”, afirmó Viviana Barrios, secretaria de la Comunidad Indígena Quechua de Huatacondo.

La dirigenta cuestiona además el verdadero interés de la empresa para salvaguardar el hábitat y los ecosistemas que desde tiempos prehispánicos la Comunidad viene resguardando: “Dicen ellos que se preocupan de la flora y la fauna, pero nos tienen el agua toda contaminada, a nuestra quebrada sin flora, las vicuñas se entierran en sus tranques de relave, y así afirman que su proyecto Quebrada Blanca 2 no nos impacta. Que nos diga Teck cómo garantizará que los cóndores, ave de gran significación para nuestra cultura, u otras de la zona no se envenenarán al beber los tóxicos del nuevo relave de 40 km2 que pretenden instalar en nuestro territorio. Todo esto es una vergüenza, el Estado debería cerrar esta empresa. Pero las autoridades aprueban los proyectos y ni siquiera aparecen por el territorio a constatar los impactos”, denunció.

Cabe destacar, finalmente, que no obstante la envergadura de las intervenciones que pretende la empresa a través de este nuevo EIA, altamente técnico y extenso en sus alcances, el mismo recién fuera dado a conocer a los comuneros hace menos de tres meses, en reunión con representantes de la empresa realizada el pasado 25 de octubre en el pueblo de Huatacondo.

En congruencia con lo anterior y frente a todas las afectaciones que se identifican en el documento ingresado con las observaciones de la Comunidad, discutidas en reuniones de la directiva con sus asesores, así como en asambleas ordinarias y extraordinarias, ésta es categórica en rechazar este nuevo EIA y “se opone a la realización del Proyecto Minera Quebrada Blanca Fase 2, mientras no se reconozca nuestra ocupación ancestral de territorio, y no se respete, proteja y aseguren condiciones de resguardo de nuestro patrimonio natural, cultural y arqueológico, en todas sus manifestaciones”.

Observaciones formuladas

Siguiendo los resultados proporcionados por la Línea de Base del Medio Humano realizada por Fundación Desierto de Atacama, la Comunidad en sus observaciones destaca algunos de los aspectos más sensibles a la afectación de la ampliación de la minera. Entre ellos destaca el impacto en el acceso al agua, previéndose la contaminación y disminución de caudal tanto en Huatacondo y Manin (o Maní), el uso de recursos hídricos de la cuenca de Michincha, la intervención de la cuenca de Manin, y el desecamiento de salares y bofedales. Se da cuenta a su vez que en el EIA no están siendo declaradas lo que se conoce como “Aguas del Minero”, que también corresponden a recursos hídricos de la Comunidad, solicitando tanto a la empresa como al SEA señalar cómo protegerá este recurso.

El polvo en suspensión es otra de las afectaciones a la vida cotidiana y formas de producción de la Comunidad, señalándose en el documento que “históricamente el polvo ha dañado nuestra producción de frutales, el cual baja por nuestra quebrada con los vientos nocturnos que caracterizan la zona, que se distribuye en nuestros pulmones y sobre nuestros árboles frutales que se contaminan con esta capa permanente de polvo, dañando finalmente la calidad y el tamaño de la fruta”, aclaran.

Destacan también el menoscabo del territorio productivo económico de la Comunidad y sus actividades tradicionales. Siendo evidente desde la llegada de la minera una disminución de las áreas históricas de cultivos en la Quebrada de Huatacondo, por la merma de los caudales en las vertientes, que no alcanzan a regar todas las eras de cultivo, y de las tierras para pastoreo.

Finalmente, relevan el impacto en las formas de vida y las costumbres tradicionales de la Comunidad, en especial en lo que refiere a sistemas pastoriles y pirquineros, con el consiguiente daño a su patrimonio cultural material e inmaterial. Del mismo modo, la pérdida de varias estancias que no son consideradas en ninguno de los estudios arqueológicos de la empresa, debido a que no tienen ocupación prehispánica, y tampoco son informadas en el componente humano porque aparentemente estarían abandonadas.

Acerca de la Comunidad

La Comunidad Indígena Quechua de Huatacondo (CIQH) y su territorio ancestral se conforman por un sistema de quebradas que desciende en dirección hacia la Pampa del Tamarugal. Su asentamiento principal es el poblado de Huatacondo, al interior de la quebrada del mismo nombre, en la Provincia del Tamarugal, Región de Tarapacá.

Diversos antecedentes arqueológicos, históricos y antropológicos dan cuenta de que el territorio ancestral de la Comunidad se conforma desde tiempos inmemoriales a partir de una integración de todos los pisos ecológicos de la Cordillera de los Andes, desde la Alta Puna hasta la Costa, incluyendo la Pampa y todo el sistema de Quebradas (desde Cahuiza hasta Quehuita), combinando diversas actividades productivas tales como el pastoreo, la agricultura, la caza, la pirquinería a pequeña escala, la extracción de guano y el comercio, entre otras.

Dicho territorio corresponde además a una de las áreas arqueológicas de mayor relevancia a nivel nacional y de gran significación patrimonial, tal como lo han mostrado los diversos estudios científicos que se han realizado en Huatacondo, confirmando así la larga historia de ocupación indígena y de los ancestros huatacondinos.

En la Quebrada de Manin, por ejemplo, se encuentra el asentamiento más antiguo conocido en el Desierto de Atacama (sitio Quebrada de Maní 12, fechado entre 11.900 y 12.700 AP). Y en la quebrada de Huatacondo se destacan las primeras Aldeas Agrícolas que se construyeron en el país, y que corresponden al Período Formativo (3.000-1.500 AP), como son las aldeas de Huatacondo y Ramaditas y los campos de cultivo de Pampa Ramaditas, que serían intervenidos por el proyecto sujeto a evaluación.

Comunicaciones CIQH

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