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- Trabajadores sociales críticos se pronuncian por la Asamblea Constituyente
- Fútbol y literatura: Un partido clásico. Por José Antonio Lizana
- Cuotas de pesca, corrupción por más de mil millones de dólares comprometen a ex Subsecretarios de Pesca y Subpesca, Por Pablo Fernando González

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Consideraciones poético traumáticas sobre el penal de Punta Peuco. Por Marco Silva Cornejo

Miserable es la clase política que después de 40 años sigue sosteniendo lo inoportuno de la justicia. Vergonzosa la prudencia de la clase gobernante, repugnante el argumento de los radicales ministerios, la golpista silenciosa de los llamados telefónicos de los cristianos democráticos, incomprensible hasta el cansancio la actitud de socialistas.

Pedir perdón hasta su muerte deberían, los que concertados en los noventa y mayorizados en el presente construyeron la narrativa ambivalente de una nación entera. Perdón a los que sacaron su carne en el sabor inolvidable de la parrilla, perdón a los que tiroteados astillaron la geografía de la parita con las vendas y el silencio despreciable del olvido.

Vergüenza vivir en este suelo que sigue justificando privilegios a la tropa de gorilas. Vergüenza el miedo de los que se levantan como liderazgos y niegan resoluciones que todo el mundo entiende como actos de justicia universal. Vergüenza que los radicales sigan de diferentes maneras reeditado la naturaleza de Ibáñez, vergüenza el doble estándar permanente de los democristianos en esta materia y su coqueteo Aylwinista con el golpe, vergüenza la traición de los socialistas con la noble memoria de sus mártires.

La existencia del Penal de Punta Peuco, sostiene la risa irónica del pinochetismo y vulnera hasta el infinito la memoria de las víctimas, inaceptable que violadores, asesinos y gurkas provenientes de un corral más pestilente que el de los cerdos aún continúen con una vida de privilegios mientras el mapocho y el Pacífico aún tienen en la retina de sus aguas el último suspiro de los desaparecidos. Desgarrados los pezones de la dignidad de una patria temerosa que sigue subordinada a la bota y el sable del milico.

Que tropa más patética y que desidia más inagotable la de aquellos que traicionan a los suyos, sin comprender el papelón que brindamos en vitrina frente a todo nuestro mundo. Pues no les parecen pocos más de 40 años para reclamar justicia.

Recogemos nuevamente a los pedazos de cuerpo y metralla en la memoria de nuestra historia mientras los esbirros se deleitan con la turca de las teleseries en sus celdas especiales, mientras reciben familiares y hacen asados con el resort más Austral de la muerte que haya construido una nación entera. Miserable es futuro de los pueblos que construyen su presente en cobardía.

Con repulsión y llanto expreso mi desconsuelo, me levanto y me reveló. La medida de lo posible no puede ser el acento de nuestro calendario. Exijo verdad y justicia, demandó de la autoridad el cese de una impunidad pactadas en el trasnochar de una democracia tutelada por el sable y el machete. Maldigo traidores, reivindicó mi rebeldía y que los cobardes busquen exilio en su miseria.

A la distancia un abrazo tierno a Carmen Gloria Quintana, pedir disculpas por la nueva estocada que esto representa, decirle que somos muchos los que trabajamos el ocaso de los tradicionales gobernantes para que chile tenga la dignidad de mirar a sus muertos con soberana altura. Ni un minuto de silencio toda una vida de combates.

Marco Silva Cornejo
Mg Ciencias Sociales Aplicadas

 
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