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Declaración de Tomás Moulian sobre ARCIS

A LA OPINIÓN PÚBLICA.

Ante una serie de contenidos que han circulado en los medios de prensa donde se han utilizado mis declaraciones para condenar eventuales acciones de lucro en la Universidad ARCIS, quiero establecer las siguientes precisiones:

La Universidad de Artes y Ciencias Sociales-ARCIS se constituyó como un proyecto pionero en la década de los años 80’ por cuanto enfrento activamente la modernización promovida por la Dictadura. Durante la década de los 90’, la Universidad promovió una crítica a los consensos de la clase política. En aquel contexto ARCIS represento un referente nacional e internacional vinculado a la producción de pensamiento crítico frente a las más diversas formas de dominación y exclusión social. Ese proyecto libertario y pluralista (de oposición a la hegemonía neoliberal) debe ser cautelado por el Estado chileno en el contexto de las reformas que se buscan implementar, por cuanto ARCIS (de intransable vocación pública) aportó genuinamente en la investigación de alcances sociales.

Actualmente, la Universidad ARCIS atraviesa una crisis financiera que ha impactado a toda la comunidad Universitaria; cuerpos académicos, sindicatos y estudiantes se han visto profundamente afectados. Desde esta tribuna quiero reiterar, una vez más, mi absoluta solidaridad en este difícil momento. Sin embargo, todo tiene su tiempo. Entiendo que el proceso de normalización financiero tendrá lugar en el corto plazo y dará proyección y viabilidad a un proyecto humanista centrado en la experimentación y las artes. Creo que debemos retomar la tradición que nos caracteriza y marcar diferencias con modelos universitarios sustentados en indicadores de competencia que hacen prevalecer la capacidad inmobiliaria y la gestión económica.

Los problemas financieros de ARCIS no son una novedad. Ellos se han agudizado en el último año por una combinación de factores, de un lado, la agudización de los problemas de gestión, de otro, altas tasas de morosidad referidos a la misión visión (inclusión social) y la ausencia de un diseño de salida (verídico) de los grupos sostenedores que conducían a la Universidad.

Sin perjuicio de la combinación de variables que explican la crisis de ARCIS, quiero expresar mi más enérgico repudio a las tergiversaciones comunicacionales que la UDI sistemáticamente ha hecho de mis declaraciones atentando contra la viabilidad del proyecto. Las tergiversaciones contra la Universidad no tienen respaldo ético y solo buscan retratar a nuestra comunidad como una institución inviable frente a la opinión pública. Quiero reiterar mi apreciación sobre acciones puntuales referidas al retiro de excedentes de dinero que requieren una explicación mucho más rigurosa, pero cabe consignar que aún no existe información consolidada que permita señalar de manera definitiva actividades de lucro asociadas al Partido Comunista. Es necesario considerar esta precisión legal dado sus alcances públicos. Lo anterior no excluye la posibilidad de que durante la gestión de ICAL hayan existidos diversos errores de administración y gestión. Es parte de mí afán de transparencia considerar estos aspectos. En concreto, serán las instituciones del Estado las encargadas de señalar con todo el rigor jurídico y procedimental la relación entre el grupo ICAL y la Universidad respecto a eventuales materias de lucro.

Sin perjuicio de esta necesaria aclaración, cabe subrayar que la Universidad recibió el apoyo fraterno de Gladys Marín el año 2004 y ello permitió su continuidad en el tiempo. Por múltiples razones, en mis declaraciones jamás he puesto en cuestión la contribución patrimonial que la tradición comunista ha significado para la sociedad chilena. Finalmente, deseo expresar mi más absoluto apoyo al proyecto ARCIS, a las acciones que desarrolla a su favor el Secretario General, como asimismo, al cuerpo académico que ha soportado los embates de la crisis. Solo me resta desear el mayor éxito a la Dirección de la Universidad en los tiempos venideros.

Tomás Moulián.

 
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