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En este numero:

- ENTRE EL 10 Y EL 17 DE NOVIEMBRE: Chilenos en el exterior podrán participar en votación presidencial electrónica simbólica
- Memoria histórica. la Operación Albania. Por Enrique Villanueva
- Entrevista al Rector de la Universidad de Talca, Álvaro Rojas, por Alex Ibarra y Hans Schuster

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El 18 Brumario de Emmanuel Macron… los ‘chalecos amarillos’ acontecen. Por Ricardo Espinoza Lolas

(JPEG) Ese ‘Mayo del 68’ del conservador Charles de Gaulle vuelve en tiempos del liberal Emmanuel Macron a sus 50 años conmemorativos; dicho con Hegel-Marx (1830-1852), primero como tragedia, luego como farsa. Ese trágico Mayo del 68 porque en verdad la nueva revolución francesa (a lo ‘Mao’) no fue y el discurso de la Histeria y el de la Universidad, dicho con Lacan y su ‘Reverso del Psicoanálisis’ (Seminario 17 del 69 al 70), era otra cara más del discurso del Amo y además en mutación con el discurso del Capital. En el fondo ‘Mayo del 68’ fue una tragedia (aunque se consiguieran cosas concretas de demandas reales tanto para trabajadores como estudiantes y, además, cierta libertad del cuerpo a ‘flor de piel’, del bienvenido sexo, etc.), porque el capitalismo mutó viralmente en algo así como neoliberalismo o capitalismo tardío o, dicho en fácil, aconteció el mandato del ¡Goza!

Y de ese Gozar parisino, de finales de los 60 del siglo pasado, ya no hemos salido; y, al contrario, se ha expandido cual contagio por todo el planeta (más allá de la nefasta OCDE). Y allí, vuelvo a mi Hegel, ese capitalismo del gozar se transforma desde dentro de sí a un peldaño más elevado, con el mandato del ¡Emprende!; tan caro en los 80 y 90 del siglo pasado. El ¡Emprende! lleva dentro de sí al ¡Goza!, lo tiene ‘asumido’ internamente, pero lo eleva a una categoría realmente viral y planetaria. Todo capitalismo se expresa en sus capitalistas que buscan gozar en medio del modelo empresarial; y, de allí, nace el resplandeciente emprendedor (, no se puede olvidar The Wall Street, de Stone, 1987): nos volvemos como en un cierto Jordan Belfort (El Lobo de Wall Street, de Scorsese, 2013) que está en todas partes (y tiene muchas caras y manifestaciones), así como el Agente Smith de The Matrix (las Wachowski, 1999). Todos, como lo he dicho en mi Capitalismo y empresa. Hacia una Revolución del NosOtros (Pascal, 2018), nos realizamos en el emprender en y por el ontológico mercado exitoso.

En estos tiempos el capitalismo ha mutado y pienso que no por mera elevación, sino de forma más radical; ni mi Hegel puede dar cuenta de esa mutación con su modo categórico de la elevación, pero sí como su idea de repetición que tanto la gusta a Marx y a Benjamin. El capitalismo ha cambiado cualitativamente en hacienda capitalista (como en un cierto pasado no solamente de Latinoamérica, sino que ya estaba presente en Rusia, etc.) y en ello el mandato por excelencia, no es solamente un gozar o emprender, sino un radical: ¡Teme! O dicho simplemente: TEME. El mandato del capitalismo hacendal buscar dar con la seguridad del inquilino y del señor en la hacienda; y da seguridad cueste lo que cueste. Y en ello todo lo otro o diferente se vuelve radical y peligroso y enemigo (desde el migrante al LGTBIQ pasando por pueblos nativos, pobres, ‘oscuros’ de piel, mujeres, etc.). Y allí entra con mucha fuerza, en nuestros días, el populismo fascista de las derechas para hacer estragos, y de hecho lo producen e incentivan (ellos están conectados entre sí y en distintos nodos del planeta); y literalmente ellos buscan capitalizar ese: TEME. Y allí la ideología de un S. Bannon o D. Horowitz hacen lo suyo y se expanden desde USA a Chile; y desde USA a Medio Oriente; y desde USA a Italia, etc. El populismo capitalista hacendal con valores nacionalistas, trabajadores capitalistas, con fronteras, con políticas contra todo lo diferente, y con ejes del mal y ejes del bien; y con los negocios que se realizan entre los señores feudales (Erdogan, Trump, Putin, Xi Jinping, Bolsonaro, Bin Salmán, etc.); estamos en un escenario mucho peor al que se ve en Juego de Tronos.

Y esta Ideología del TEME se devora radicalmente ya a la elite de izquierda: académicos, filósofos, politólogos, etc. (pues sus teorías no expresan lo que acontecen y. En cambio, representan ala sociedad; y, en ello, esa representación se vuelve abstrcata, unilateral, universal, a priori, lejana, etc.) y, lo que es más preocupante, el TEME se devora a los propios movimientos y partidos clásicos de izquierda. Son demasiado ‘obesos’ por la grasa acumulada de su propia estructura histórica que no puede estar a la altura de los requerimientos sociales; al revés son parte del problema mismo, pues con su silencio cómplice con lo peor del capitalismo (están coludidos con el capitalismo más tóxico y destructivo y extractivo), con su políticas timoratas sociales (para que la Banca o Empresa no estén en contra), con su corrupción a todo nivel desde los más poderosos de los partidos o autoridades a maquinarias corruptas de encubrimiento y abuso institucional, con su representación farsante de la sociedad (porque es un puro show que se realiza con vistas a los medios de comunicación y no con el pueblo), etc. se van alejando radicalmente del pueblo; incluso el pueblo, los distintos sectores del pueblo, les toma radical distancia, desconfianza o radicalmente indignación, porque han traicionado toda forma de confianza y, en ello prefieren, ‘apostar’ a la farsa fascista votada para mover la realidad o para ‘jugar’ a creer que este mundo puedo ser mejor: Brasil, Hungría, Italia, USA, UK son ejemplos de ello.

Y en Francia con Macron a la cabeza está generando el mismo tránsito; desde la socialdemocracia gastada, y siendo parte del problema porque ha traicionado al pueblo francés real, de sus ciudades, de sus barrios, de sus prácticas, etc., se da el paso al fascismo votado populista de Le Pen en estos momentos de ‘chalecos amarillos’. Le Pen solamente espera y espera la caída de Macron hoy o prontamente mañana, y es claro que con el discurso breve y neurótico a la nación de 13 minutos, con ciertos ‘ofertones rancios’ se vio que Macron está paralizado y no tiene ni relato, ni magia, ni capacidad de generar confianza entre los franceses, no puede articular un NosOtros. Los ‘chalecos amarillos’ son en este momento expresión de que esta forma de capitalismo no da más de sí, dicho en simple: la Hacienda Capitalista que se mueve en el Gatopardismo a lo Visconti para que todo siga igual administrando el TEME ya no logra su efecto; y se irrumpe en la fantasía misma del miedo al otro; y, en esto, se abren las Fuerzas dionisiacas del cambio, con destrucción de lo que hay y, a la vez, con esperanza renovada que algo nuevo acontecerá. Desde un simple ¡No! a una subida de combustibles a poner en juego a todo un sistema que ha perjudicado a millones de personas no solamente en Paris, Francia, Europa, porque los ‘chalecos amarillos’ acontecen desde Paris a Bruselas y llegan hoy en día a Valparaíso y sus trabajadores portuarios (en realidad en Valparaíso son ‘chalecos verdes’) que no pueden aceptar más el uso y el abuso de los Von Appen (trabajadores, por ejemplo, sin seguridad social, ni derecho a indemnizaciones, etc.): ya no se siente miedo y ante eso los procesos revolucionarios y en una era digital se viralizan con mediatez inmediata. Y nos enteramos en todas partes cómo los ‘chalecos amarillos’ brotan y emergen por distintos lugares. Y acontecen con furia destructiva y, como dije, con una esperanza en una mejora real en la calidad de vida, sin tanto abuso (lo mismo estaba en la base de la revolución francesa, como en la rusa), pues no quieren perder una forma de vida que con las medidas del estilo FMI van dejando de lado sus prácticas de su cotidianidad (desde no tener dinero para ir al teatro a no poder vacacionar con la familia, a no tener espacios públicos y gratuitos que permitan la congregación del pueblo francés, a que los ricos no pagan impuestos reales, ni tampoco las grandes empresas, etc.) . El significante ‘subida de combustible’ opera de múltiples maneras en distintos países, incluso diría en distintas ciudades de todas partes. Pero la explosión en furia y esperanza, cual dios Dionysos griego que era Zagreo y Lysios, esto es, destructor y liberador se va dando de múltiples formas distintas y en territorios empíricos, virtuales e inconscientes.

Y en este difícil proceso, el capitalismo está en juego, y si no se soluciona de forma inteligente, como yo diría construyendo un NosOtros, tejido socio histórico, lo que pueda ocurrir es la salida rápida del atajo populista a lo Salvini u Orban o Bolsonaro, etc. Y esto es lo que hay que evitar. Para que no acontezca en Paris el paso de Macron a Le Pen; literalmente el ‘beso simbólico’ de Macron a Le Pen que sería el beso mortal de la destrucción no solamente de la socialdemocracia, que lo hace realmente mal, sino de una forma de vida democrática en y con el otro; y que ha costado tanto construir en Europa (se han matado entre ellos por siglos y también han colonizado el planeta para poder tener la riqueza que les permita sostener su forma de vida).

Si falla Macron, y hasta ahora está fallando (y es muy probable que falle radicalmente), no solamente se pone en peligro lo que entendemos por democracia en Francia, sino en Europa y en el planeta; cuando fracasó Mayo del 68 aconteció ya una fuerte represión de la derecha mundial; si fracasa ahora este nuevo 18 Brumario acontecerá la farsa trágica del fascismo votado y anhelado y esperado como salvación para todos. El Mandato del TEME realizará la subjetivación planetaria y tendremos Capitalismo hacendal por décadas.

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Ricardo Espinoza Lolas (Playa Ancha, Valparaíso, 15 de octubre de 1967) es un académico, escritor, teórico crítico y filósofo chileno. Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y Catedrático de Historia de la Filosofía Contemporánea de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Es miembro, entre otras instituciones, del Center for Philosophy and Critical Thought de Goldsmiths. University of London. Entre los libros que ha escrito o coeditado destacan Realidad y tiempo en Zubiri (2006), Zubiri ante Heidegger (2008), Hegel. La transformación de los espacios sociales (2012), Flashback, miradas y gestos (2012), Realidad y ser en Zubiri (2014), El cuerpo y sus expresiones (2014). Hegel y las nuevas lógicas del Estado, con Prólogo de Slavoj Zizek y Epílogo de Alberto Toscano (2016; Seg. Ed. 2017), Lacan en las lógicas de la emancipación (2018), Capitalismo y empresa. Hacia una Revolución del NosOtros, con Prólogo de Antonio Negri y Epílogo de Eugenio García (2018), Zizek reloaded. Políticas de lo radical (2018) y Aporías de la Democracia (2019).

 
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