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En este numero:

- Carta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos al Ministro de Defensa Andrés Allamand
- 24 de marzo y un eterno dilema argentino. Por Nechi Dorado
- Derechos Humanos en Chile. Por Carmen Gloria Arancibia

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El MIR y el Mirismo a 50 años de su fundación; la prolongación de una memoria que penetró en el tejido social y político de la Nación. Por Marco Silva

Pensar en el MIR y en el Mirismo a cincuenta años de su fundación, es activar parte importante de la memoria política y de las formas de acción de masas y resistencias en un paño histórico que integra procesos de alta relevancia para la vida republicana, social y cultural de nuestro país. El MIR inscribe su nacimiento en el apogeo del gobierno de Frei Montalva en el año 65, generando un impacto e influencia indiscutida en procesos políticos posteriores tanto en la Unidad Popular, así como también en la activa resistencia a la dictadura de Pinochet y las acciones de hostigamiento y reivindicación revolucionaria en los primeros años de los gobiernos transicionales.

El MIR como estructura político-militar, posibilita en el escenario chileno una de las primeras experiencias de trabajo profundo en la construcción de cuadros, invirtiendo gran parte de las tareas de militancia en procesos de formación y escuelas político-militares a sus ayudistas, futuros militantes y dirigentes. De manera complementaria logra comprender que las vanguardias revolucionarias de los 60 y 70 debían necesariamente contar con un trabajo de anclaje y vinculación con las articulaciones de los trabajadores consientes y el proletariado organizado. De esta manera comprendió siempre la tarea de la correlación de fuerzas con otras organizaciones de izquierda y observo que la matriz fragmentada y precaria de nuestro proyecto desarrollista económico requería de la extensión del un sujeto de cambio mas allá del mundo del proletariado, es por razón que abrazo la noción y construcción de un nuevo sujeto: el pobre del campo y la ciudad.

El MIR en tanto estructura político-militar logra desarrollar tareas de masas y una fuerte penetración en los espacios de desarrollo productivo, gremial y poblacional a través de su estrategia de frentes intermedios. Este proceso pretendía desde la generación y construcción de correlaciones de fuerzas en el campo obrero, campesino y poblacional el desarrollo de la tesis del poder popular. La estrategia de los frentes intermedios se ve impactada de manera directa por el Golpe de estado del 73, generando una redirección de la política del MIR, organización que asume la incorporación de todos sus cuadros a tareas de reconstrucción interna del partido y acciones de resistencia a la instalación de la dictadura en Chile.

El Mirismo, como practica-cultura heredada y transmitida por generaciones sucesivas al fragor de las diferentes formas de resistencias impulsadas en los diferentes tiempos de la dictadura y para quienes vivimos la resistencia a la ofensiva de exterminio de los gobiernos transicionales. Emerge y se multiplica, impactando la política nacional en diferentes formatos de su discurso y practica, estallando en el seno de la realidad nacional como una granada de fotones cuyas esquirlas se incrustan en formatos diversos del mundo académico, en las organización de base, en la articulación de los estudiantes que resisten, en las estrategias de resistencia del pueblo mapuche, en la organización de los obreros conscientes y sindicalizados.

El Mirismo es la máxima herencia del MIR, mas allá de la derrota militar de la estructura (tres letras) y mas allá de la contingente derrota política de las tesis de Guerra Popular Prolongada, El MIR entrego al conjunto del pueblo de Chile una matriz ética, política y de formas de resistencia abonadas por un discurso y una práctica que constituyen aquello que denominamos el Mirismo. Es esta y no otra la principal victoria del MIR, El haber sobrevivido 50 años y sintetizarse en cultura a un proceso de exterminio continuo; inicialmente impulsado por la DINA, luego la CNI y finalmente en la transicional promesa por Marcelo Schilling (P.S.) y la oficina de seguridad nacional que garantizo la gobernabilidad de esa elite política que hoy ha quedado desenmascarada frente al conjunto de la nación.

El Mirismo es la incrustación del MIR en la cultura nacional, es la concreción y presentificacion de Miguel, el Baucha, Luciano, los Vergara, la Lumi y tantos otros en la memoria de las luchas de nuestro pueblo. El Misrismo es la continuidad de un discurso encantado que ha llegado para sembrar el nuevo tiempo del descontento y la utopía. El MIR y el Mirismo abonan en este tiempo, el salto de los jinetes que se preparan para tomar el cielo por asalto.

Marco Silva Cornejo
Mg Ciencias Sociales Aplicadas UFRO © Mg Psiclogia Comunitaria UFRO

 
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