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El caso Catrillanca: mentiras, encubrimientos y corrupción. Por Sonia Brito, Lorena Basualto y Andrea Berríos

La muerte de Camilo Catrillanca se ha transformado en un paradigma del odio, del exceso de fuerza y de constituir a la Araucanía como un territorio de seguridad nacional.

El asesinato ocurrió el día miércoles 14 de noviembre en la comunidad Temucuicui, cuando Camilo regresaba a su casa en un tractor después de trabajar en el campo. En ese momento, un equipo policial antiterrorista lo abordó porque sospechaban que había participado en el robo de automóvil. El joven comunero cambia de direción y trata de alejarse, fue en ese momento cuando se inician los disparos desde un vehículo blindado del Comando Jungla y Camilo es asesinado de un tiro por la espalda.

Carabineros encubre los hechos con relatos y fotografías falsas, ocultamiento de información, mentiras sistemáticas y organizadas, alcanzando la categoría del mega fraude. Sin embargo, después de un mes, se revelan los videos del caso que fueron captados por la cámara del helicóptero, los dispositivos fijos de los vehículos y la cámara de uno de los carabineros.

Las imágenes son elocuentes y desgarradoras, sobre todo cuando se muestra a los carabineros tratando de estabilizar a Camilo, colocando gasas en su cabeza para detener la sangre y, después de un largo tiempo, sacarlo de allí en forma violenta; se ve también cuando cae del tractor y luego haciendo varias maniobras lo suben a un automóvil policial. Otra imagen indignante, es cuando detienen al joven MPC que lo acompañaba, es terrible su mirada de terror, y luego lo arrodillan entre dos vehículos En la declaración el adolescente, afirma que cuando él se baja del tractor, es golpeado por carabineros, subido a un carro policial y en ese momento el carabinero (victimario) remueve la tarjeta de memoria de su casco.

Ante los hechos, el ministro de interior, el Sr. Chadwick en una primera instancia apoya el actuar de carabineros sin tener todos los antecedentes. Cuestión que le explota en la cara cuando se constata que carabineros destruyó la tarjeta de memoria para ocultar la atrocidad cometida y con ello, las evidencias que demuestra lo brutal de la fuerza impuesta. Frente a un aparente delito común, se procedió con todos los componentes de una acción terrorista, hecho que se agrava aún más cuando las personas implicadas resultaron ser inocentes. Conclusión, los carabineros dado de baja y, recientemente el Director general Hermes Soto ¿Sucederá lo mismo con el ministro del interior, considerando su responsabilidad política como jefe superior de la policía?

Indudablemente, en este caso hay una responsabilidad política del gobierno y de la institución de carabineros de Chile. Se entiende que ésta última es garante del orden y seguridad del país, siendo financiada por todos los chilenos a través de nuestros impuestos. En este sentido, la institución de carabineros de Chile desarrolla un rol fundamental en el resguardo de la sana convivencia nacional y, por tanto, posee una responsabilidad social que surge desde su propia misión: “brindar seguridad a la comunidad en todo el territorio nacional mediante acciones prioritariamente preventivas, apoyadas por un permanente acercamiento a la comunidad. Privilegia la acción policial eficaz, eficiente, justa y transparente” (Ministerio del Interior y seguridad pública, s/f). Por tanto, la ciudadanía tiene el derecho de exigir que cumplan su función y no cometan actos propios de la delincuencia, como es la obstrucción a la justicia, el encubrimiento y la corrupción.

Ciertamente, el cumplimiento de su misión, contrasta con los hechos acontecidos; sin embargo, el problema de fondo está en la lectura que hace la institución del ser humano, de la historia y el contexto sociopolítico. Este error, tiene su constatación práctica, en políticas institucionales, destinación de recursos, procesos de gestión y desarrollo educativo de los futuros carabineros.

Es así, como el Comando Jungla, responsable del asesinato del joven comunero mapuche, fue formado en Colombia para enfrentar a las guerrillas. El problema profundo que eso conlleva, es connotar nuestro país como un territorio sitiado, en donde se instala el imaginario de un país en guerra. El cuestionamiento que surge, es sobre la necesidad que tiene carabineros de Chile de formar a su personal en la lógica de la guerrilla y si eso está acorde con el contexto histórico chileno. Para realizar este procedimiento formativo, el alto comando de carabineros y el ministerio público debieron apoyar la iniciativa y gastar recursos en ello, de esta forma, el Comando Jungla asume la situación de la Araucanía desde la lógica de la guerrilla y procede en cuanto tal. Este error de lectura histórica ya se hizo presente en nuestro país cuando el golpe militar fue justificado desde la lógica de la guerra contra el comunismo internacional y desde esta visión, se argumentaron todos los atropellos a los derechos humanos. La dictadura cívico militar hizo una opción antropológica de construcción del otro como enemigo y por tanto, se permitió vulnerar la dignidad de todo aquél que se opusiera al régimen desde el discurso de protección a los compatriotas.

Junto a lo anterior, existe un problema mucho más arraigado que es la deuda histórica con el pueblo mapuche, donde sus integrantes han sido connotados como enemigos y delincuentes de los chilenos. Como resumió muy bien Marcelo Catrillanca, padre de Camilo, al convocar a una marcha en protesta del asesinato de su hijo, los mapuches repudian “la estrategia policial de militarización que se ha instaurado por parte de todo los gobiernos en el territorio Mapuche desde la invasión que hiciera el ejército de Chile alrededor de la denominada Pacificación de la Araucanía, hecho que derivó en la usurpación de nuestro territorio y sus recursos y en donde se cometió el crimen de Genocidio con el Pueblo Mapuche. Sin embargo, el Estado chileno hasta el momento ha omitido su responsabilidad” (Catrillanca, 2018).

Aquí hay un problema de hermenéutica histórica no resuelta, que posee consecuencias en las decisiones de política de estado. Ciertamente, no habrá acercamiento ni convivencia pacífica mientras continúen sucediendo hechos como la muerte de un inocente que hoy adquiere el rostro de un joven mapuche. Como escribió su madre en un poema dedicado a su hijo: “no mueren los que han abrazado a su tierra madre con su propia vida (…) no se mata por la espalda a quien le ha puesto el pecho a las balas del capitalismo, se perpetua su nombre weichafe para escribir con la sangre derramada la inevitable historia de un pueblo que se revela y se libera...” (Liwen, 2018).

Finalmente, frente a los sucesos, no queda más que decir: impresentable apretar el gatillo y matar por la espalda, impresentable la persecución, impresentable la mentira y el encubrimiento, impresentable que no se asuma la responsabilidad política.

Referencias:

Catrillanca, M. (2018). Declaración pública: Marcha por la vida, la desmilitarización, la verdad, la paz y la libre determinación mapuche. Recuperado de https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2018/12/20/padre-de-camilo-catrillanca-y-lideres-mapuche-convocan-a-marcha-en-temuco-para-este-viernes/

Ministerio del Interior y seguridad pública (s/f). Misión institucional Carabineros de Chile. Recuperado de https://www.chileatiende.gob.cl/instituciones/AD009

Liwen, K. (2018). Escrito por la madre de Kamilo Katrillanka. Recuperado de https://www.laizquierdadiario.cl/Madre-de-Camilo-Catrillanca-No-se-mata-por-la-espalda-a-quien-le-pone-el-pecho-a-las-balas-del

Dra. Sonia Brito Rodríguez
Mg. Lorena Basualto Porra
Lic. Andrea Berríos Brito

 
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