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En este numero:

- Irán, una defensa dual
- El muro europeo contra la migración
- Gran debate a la cubana

- Sumario completo junio de 2019





Sobre el autor

Miguel Ángel Mansilla y Luis Orellana Urtubia
Académicos e Investigadores del Instituto de Estudios Internacionales (INTE)
Universidad Arturo Prat

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Página de inicio >> Junio de 2019

Una crisis en el mundo evangélico empujada por la ambición de un pastor
El obispo Durán y la jaula de hierro

por  Miguel Ángel Mansilla y Luis Orellana Urtubia

El desenlace de la historia del obispo Eduardo Durán, como argumento mítico del orgullo humano, se puede encontrar en el libro El progreso del peregrino de John Buyán, escrito en el año 1678, desde las prisiones de Inglaterra. Se dice que los puritanos, cruzaban el Atlántico, con el fin de formar nuevas comunidades religiosas en Estados Unidos, llevando dos libros bajo el brazo: en el derecho, la Biblia y en el izquierdo, el Peregrino. Leyendo El Peregrino, los puritanos se esforzaban por evitar el mayor mal del ser humano: el orgullo (el hybris, temido por los griegos), los puritanos lograron graficarlo en una dramática alegoría. Si en el mundo griego la paga de la hybris era la locura, en el mundo protestante puritano era la jaula de hierro, que tan certeramente Weber describió como resultado del proceso de la ética protestante a la ética capitalista. Pero antes del orgullo es la sencillez, condición inicial de todo movimiento religioso. Así como Tonybee, señaló que la hybris era la causa del colapso de las civilizaciones, es el orgullo, y no la rutinización del carisma como señaló Weber, el estancamiento de los movimientos religiosos carismáticos, como el pentecostalismo.

El mito fundacional del pentecostalismo, que nació en 1909, se sustentó desde sus inicios como la religión de los pobres, de los despreciados y desheredados, pero, sobre todo, era la religión del carisma. Los que tenían el llamado a ser pastor, no tenían nada que abandonar excepto sus miserias, para ir a predicar el evangelio a otros pobres. Un pastor trabajaba para arrendar una pieza y transformarla en una iglesia. Se resaltaba la doctrina (pre) milenarista que incentivaba, tanto a los creyentes como a los pastores, a no acumular bienes y vivir sólo de lo suficiente, para dedicarse exclusivamente a la prédica y a la conversión de nuevos creyentes. Tanto creyentes como el pastor se levantaban cada día y se preguntaba ¿será hoy el retorno del Mesías? ¿Qué hacer mientras se espera? Predicar y renunciar a todo materialismo, era el antídoto a la espera...

Texto completo en la edición impresa del mes de JUNIO 2019
a la venta en quioscos
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