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El recetario fascista nazi para esconder la corrupción Penta-UDI. Por Enrique Villanueva

En estos últimos días hemos visto con estupor el despliegue mediático, que alcanza ribetes faranduleros, con el que UDI pretende ocultar las trampas que le han hecho al país y estafar al Estado. Para ello ha recurrido a todo tipo de montajes políticos, con lo cual reparten basura a diestra y siniestra, pretendiendo con ello enlodar a otras fuerzas políticas, y encubrir como subordinan los cargos públicos de Senadores y Diputados a los códigos y a los intereses de las empresas que alimentan sus finanzas partidarias. En este afán están traspasando todos los límites permisibles, aplicando la lógica de la mentira, empleándola como una suerte de espejismo de la ética de la verdad, utilizando premisas construidas e incompletas para justificar la gran estafa que representa el caso PENTA, acciones que siguen un patrón de conducta planificado.

No es gracias a la obra de la UDI que la institucionalidad de nuestro país ha ido perfeccionando el sistema de control de la gestión pública y privada. Muy por el contrario, este partido ha crecido gracias, entre otros, ganando elecciones por secretaría por obra y gracia del fenecido binominal. Y esto les ha permitido transformarse en un escudo de hierro para defender cada una de las herencias y amarres dejados por la dictadura, para asegurar la continuidad de un sistema político antidemocrático y su modelo económico y social generador de profundas desigualdades.

Es de público conocimiento que los vicios del clientelismo sobre todo en el Estado hoy son transversales, así como que la corrupción no tiene partido ni ideología, y extiende sus tentáculos a lo privado y lo público, expresándose de distintas maneras. La corrupción en todas partes del mundo, no vamos a pretender descubrir la pólvora, une fuerzas para administrar el sistema que permite a la oligarquía política y económica seguir usufructuando de privilegios mal habidos, y en nuestro caso es el sistema político y el modelo económico que constituyó la dictadura cívico militar y sus ideólogos.

Por eso llevamos mas de veinticinco años parchando el sistema, creando la ilusión del cambio para que todo siga igual, estrellando las buenas intenciones una y otra vez con el marco constitucional que pone primero y ante todo, la libertad individual asociada al mercado y a la propiedad privada como premisas de organización social e inamovibles. Un contexto que define el rol subsidiario del Estado, impidiéndole a este cumplir con su rol regulador y además por ejemplo, cobrar por la extracción del cobre generando enormes ganancias para una industria casi en su totalidad en manos privadas y extranjeras.

Chile como claramente lo describió un periodista de Gran Bretaña sigue teniendo “una economía de plantaciones similar en muchos aspectos a la economía de plantaciones que tuvo el sur de los Estados Unidos durante el siglo XIX”. En donde el término “esclavo” se cambió por el término “trabajador” sin derechos, donde en vez de darles alojamiento y alimentación -como hacían los propietarios de esclavos del siglo XIX- se les entrega un estipendio de 300 mil pesos mensuales para que se lo provean ellos mismos y de paso los propietarios se evitan el estigma de la esclavitud”.

Ese es el sistema de libertades que defiende la UDI y la oligarquía política chilena, utilizando todo tipo de argucias para esconder sus prácticas corruptas y seguir cumpliendo su rol de empleados del poder económico que les alimenta. Pero como les descubrieron en vez de reconocer el daño que le han hecho al país buscan traspasar sus culpas a todos los actores políticos, generalizando una situación particular del cual ellos son los responsables.

Hace unos meses el diputado Giorgio Jackson denunció que la UDI emplea, en la preparación de sus cuadros políticos, los 11 principios de la Comunicación Política del nazismo. Aplicando a su estrategia de propaganda los principios del nazi Joseph Goebbels, responsable del Ministerio de Educación Popular y Propaganda, creado por Adolf Hitler y reconocido como el gran arquitecto de su ascenso al poder. Tal y como lo podemos comprobar a diario, de manera aplicada siguen al pie de la letra el manual, simplificando un enemigo único e individualizándolo a cada momento, aplicando el segundo principio de la propaganda fascista. Reunir a diversos adversarios en una sola categoría o en una suma individualizada, generando acciones distractoras que se ajustan al lema de “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

Comprometidos hasta el tuétano con la estafa al fisco a través de PENTA se lanzaron de cabeza en contra de la Universidad ARCIS, magnificando e inventando una crisis que no es distinta a la de otras universidades, para identificar al Partido Comunista como el enemigo principal (algo que no es nuevo). Sindicándolo como el eje de poder detrás de la Nueva mayoría y vinculándolo como el principal gestor de la crisis de la Universidad. En este último caso la aplicación del principio de la exageración y desfiguración, “convirtiendo cualquier anécdota, por pequeña que sea, en una “amenaza grave” y como fieles discípulos de Goebbels, asumen que si “una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

La UDI usa y distorsiona la imagen de la Universidad ARCIS empleando una mentira amplificada en los medios de comunicación que están a su disposición, repitiéndola a diario, para que al final aunque aparezca la verdad ya la primera quedo estacionada en la imagen pública. En el caso especifico de la Universidad ARCIS, la UDI presionó para crear una comisión investigadora en la Cámara de diputados, repitiendo una y otra vez “que harían una investigación formal respecto de la precaria situación que vive la Universidad ARCIS y las irregularidades que se han podido detectar en la administración que tuvo el PC en el plantel”.

La comisión terminó su trabajo y se comprobó que no hubo lucro, que el PC no lucró con la universidad, que no hay ilícitos, pero esta verdad después de meses de lanzar una y otra vez acusaciones y mentiras que prácticamente no se escucha, ya el ARCIS esta individualizada como “la Universidad de los Comunistas” Recientemente en el periódico digital el Mostrador, la diputada Marcela Sabat a pesar de lo anterior, sigue repitiendo “que es importante que se condenen los posibles fraudes del lado que sea, no solamente desde la derecha, sino que también del lado de la izquierda. Agregando que “Yo creo que también es una cortina de humo que tapa todo lo que pasa con la Universidad ARCIS, que es un problema bien fuerte que está ocurriendo con el Partido Comunista…”

Así es como activan los mecanismos perversos que protegen la corrupción y que le hacen un gran daño al país y a la política, empleando artimañas propagandísticas que en lo inmediato y a largo plazo perjudican a terceros y, a su vez, a otras personas, configurándose una cadena entrelazada de actuaciones que tiene origen en una mentira aparentemente lógica.

Establecen mañosamente un nexo cognitivo, descifrando códigos que se enlazan de forma lógica para definir un criterio de verdad mañosa, en la cual las palabras se nutren de las percepciones creadas intencionalmente y por largo tiempo en el imaginario social. Así y de manera tramposa, atacan directamente en el blanco, estableciendo un “eje del mal” a través de una relación, inexistente, entre el Partido Comunista y la Universidad ARCIS, apoyándose en la percepción que está condicionada por el proceso de reconstrucción subjetiva de la realidad, que realizan los medios de comunicación que hoy son un monopolio de la derecha y del gran empresariado chileno.

Es necesario recordar y mas allá de la propaganda sucia, que la Universidad ARCIS surge como tal en los difíciles momentos de persecución política dictatorial, transformándose en un refugio para muchos profesionales que luchaban por la libertad de Chile. Lo cual obviamente es un argumento para que la UDI intente que esta casa de estudios sea eliminada, se cierre, para borrar una parte de la historia del país que le es incomoda, sin importar que en esta medida estén involucrados y comprometidos los derechos de estudiantes, académicos y trabajadores.

Si algo tiene de positivo este caso PENTA es que es que salió parte de la verdad a flote, descubriendo la estafa al Fisco para financiar las campañas políticas de la UDI y otros. Ahora lo importante es impedir que se mate al mensajero o que se manipule la información o de distraiga la atención, involucrando a personas e instituciones que no tienen nada que ver con el caso investigado, con campañas sistemáticas de tergiversación de la realidad.

En el país se dispone de múltiples recursos para desenmascarar y castigar a los corruptos, pero hay que hacer funcionar estos dispositivos, me refiero a las instancias de control del ejercicio de la función pública, la fiscalización parlamentaria, las elecciones periódicas, los tribunales de justicia, los medios de comunicación alternativos y plurales, la libre expresión y la organización ciudadana. O en las Universidades que son capaces de mantener un proyecto educativo independiente del sistema económico, desarrollando una docencia y una investigación científica que aporta a la formación de las personas y a la organización del movimiento social y ciudadano, como lo es la Universidad ARCIS, razón por la cual su existencia incomoda tanto a la UDI.

La cierto es que la corrupción hace rato se instaló en Chile, no tiene sentido compararse con otros para no reconocer la realidad u ocultar verdades que no se pueden esconder. Lo que estamos viviendo hoy es un proceso que es consecuencia de la progresiva pérdida de valores y de la ética, lo que indudablemente afecta la reserva moral de la nación, una consecuencia de entregar el principal sistema formador de ciudadanos, que es la educación, al mercado.

Estos son problemas profundos que van más allá de la legislación, tienen que ver con inculcar en nuestros niños, futuros ciudadanos, el respeto a la dignidad plena del hombre, la salud, la educación, la seguridad económica y personal. Lo que esta ausente en una sociedad que no promueve, en el contexto de la justicia social pendiente, ni arraiga en nuestros jóvenes y en nuestro pueblo, importantes valores morales y patrióticos, los que también tienen que ver con un alto sentido de propiedad social.

Enrique Villanueva M

 
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