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- Una conexión necesaria: Mercado público y desarrollo económico local. Por Guido Asencio
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Historia y música: la memoria musicalizada Ensamble Aükiñn: Repertorio Nacional Americano

Las relaciones entre la música y otras disciplinas del saber o artísticas son variadas. Para quienes estudiamos parte de la historia de la música resulta fundamental el relato que proporciona la disciplina de la historia. El aporte que van realizando los distintos historiadores, la circulación de ese saber que con vocación transmiten profesores y la adquisición de las metodologías-habilidades enriquecen el trabajo investigativo. La investigación musicológica es parte de la memoria de un pueblo y es un ejercicio comprometido con la difusión de nuestra identidad.

En este ámbito de relación entre historia y música, hay destacados ejemplos que la evidencian desde distintas perspectivas. Por una parte, los músicos son siempre parte de una historia, en el caso de creaciones que incluyen “historias”, funcionan como testimonios de la época que les tocó vivir. Pensemos en interpretaciones populares como la “Cantata Santa María de Iquique” de los Quilapayún, “Maldición de Malinche” de Amparo Ochoa, “Carabina 30-30” de Miguel Aceves Mejías, “Sunday Bloody Sunday” de U2 o “Zombie” de The Cranberries. No se podrían comprender estas canciones si no supiéramos del movimiento obrero chileno a comienzos del siglo XX, del brutal proceso de Conquista en el Colonia, de la revolución campesina mexicana o del movimiento autonomista del IRA. De hecho son composiciones que sin el conocimiento básico de la historia no hubieran sido compuestas.

En nuestra historia musicológica existen algunas historias de nuestra tradición musical que se han convertido en libros clásicos con carácter histórico. Un breve listado, para nombrar los más relevantes son “Los orígenes del arte musical en Chile” (1941) o “Historia de la música en Chile: 1850-1900” (1957) del historiador Eugenio Pereira Salas, “La creación musical en Chile” (1951) del musicólogo español Vicente Salas Viú, “Historia de la música en Chile” (1971) de Samuel Claro y Jorge Urrutia Blondel, “Músicos sin pasado” (1971) de Roberto Escobar.

Productos culturales como La Revista Musical Chilena de la Escuela de Música de la Universidad de Chile fundada en 1945 y que sigue su labor hasta la fecha o la Revista Resonancias del Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Chile fundada en 1997, existen dada la valoración que se le ha otorgado a la historia reconociendo la importancia del testimonio como elemento relevante de nuestro patrimonio cultural.

En estos medios de circulación del saber, o en tantos otros, aparece una constante publicación de textos que van sumando al fortalecimiento de esta relación entre la música y la historia. La creación musical en cuanto un producto de la creación humana debería ser siempre un objeto de interés para la historia y el aporte de la historia es necesario para la divulgación del pasado y presente de la música. Podemos observar que se hace claro que la historia incide en las tradiciones musicales de los pueblos. Esto que sucede en la tradición musical nacional, sin duda sucede también con otras disciplinas. No se puede negar el aporte de la historia para todas las manifestaciones artísticas y del saber, por cierto que no sólo por el registro testimonial de los hechos, sino que fundamentalmente por el aporte que la historia hace para la comprensión de la identidad de todo pueblo y del acopio memorístico de lo que producen nuestras comunidades.

La defensa de la historia que han manifestado públicamente varios de nuestros historiadores e historiadoras frente a la amenaza de disminuir o eliminar su enseñanza en el sistema educativo es un nuevo intento insensato realizado por el poder político, apoyado en tecnócratas, que viene hace años asediando el cultivo de las humanidades. Para detener esta autoritaria decisión, es necesario que nos sumemos todos aquellos que hemos hecho conciencia de que la ciudadanía es una forma de vida a favor de la política constructiva que busca el bienestar de todos y no sólo de los privilegiados.

(Ensamble Aükiñn: Repertorio Nacional Americano. Formado por Alex Ibarra Peña, Paquita Rivera, Jane Guerra y José Miguel Reyes)

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