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- La impunidad impide la justicia. por Enrique Villanueva
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Homenaje a Raúl Pellegrin. Por Enrique Villanueva

COMANDANTE JOSE MIGUEL, TU EJEMPLO CONTINUA VIGENTE.

Recordar a Raúl Pellegrin, nuestro Comandante José Miguel, es un acto que va más allá de su corta pero intensa biografía, evoca el recuerdo de liderazgos revolucionarios que surgieron en momentos difíciles, en la clandestinidad y en pleno combate en contra de la dictadura. Desde que Raúl se puso al frente del Rodriguismo, su mensaje potente lo validó con el ejemplo, convencido de su confianza en el pueblo, en unos momentos en los cuales la rebelión, el derecho a rebelarse en contra de una dictadura criminal, era el único camino posible, entregando una conducción revolucionaria y para vencer.

Este es el mejor homenaje que podemos rendirle al Jefe del FPMR, es decir, al ejemplo de audacia, de heroísmo, de decisión revolucionaria que inspiró a un puñado de revolucionarios a disputarle la hegemonía de las armas a quienes las usaban para oprimir a su pueblo. Un hecho que la historia oportunista trata de ocultar o tergiversar, pero que sin lugar a dudas aportó a las condiciones políticas para derrotar a la dictadura.

Si retrocedemos en el tiempo, estaremos de acuerdo que el FPMR emergió en un momento de ascenso de la lucha antidictatorial y en el que se requerían nuevas conducciones, para dar saltos hacia delante y para avanzar, de allí la validez de la política de Rebelión Popular. Raúl siempre entendió que para recuperar la democracia y construir un país sin amarres dictatoriales, el movimiento revolucionario, la izquierda de nuestro país, debía fortalecerse en la unidad, para no someterse a las exigencias ni a las añejas estructuras y normas de una institucionalidad creada por Jaime Guzmán y otros ideólogos de la dictadura.

Con abnegación y tenacidad, José Miguel se dedicó a construir el Rodriguismo, éste debía ser una opción de vida, lo que significó para cada uno de nosotros, tomar las tareas revolucionarias y dar un vuelco de audacia, de heroísmo, de valentía revolucionaria y ponerse al frente de la conducción de las fuerzas del pueblo organizado, hacia la conquista de su libertad. Nuestro jefe se puso a la cabeza de esta noble y gran tarea, junto a una lista de héroes del Rodriguismo, hombres y mujeres que murieron asesinados o combatiendo con los aparatos de criminales de Pinochet, convencidos de dar la vida por sus ideales y la libertad de su pueblo.

Por eso es que a los Rodriguistas se nos podrá criticar, tergiversar, o como se ha hecho, excluir de la vida política, a lo cual sin duda que contribuimos con nuestros errores, pero nunca podrán juzgarnos por no haber luchado y entregado lo mejor de cada uno para aportar a derrotar a la dictadura cívico militar de Pinochet. A eso contribuyó José Miguel, quien asumió la responsabilidad de liderar y validar la lucha político militar, un desafío difícil, que a pesar de la dictadura nunca fue plenamente entendida a cabalidad por las fuerzas políticas, en ese entonces, opositoras a Pinochet.

Al Rodriguismo le correspondió responder al desafío de enfrentar al tirano en su terreno, para lo cual con dedicación y responsabilidad, diseñamos estrategias que consistían en el desgaste del pilar moral y estructural de la dictadura, presentando batalla en condiciones favorables, intentando mantener una ofensiva táctica permanente. Algo que solo fue posible en la medida que tuvimos y nos ganamos el apoyo de la población, especialmente de la población del lugar en que se llevaron a cabo las operaciones, sumando la lucha armada a las demás formas de combate en el enfrentamiento con la dictadura.

Raúl tenia claro y así lo trasmitió, que para avanzar, el Rodriguismo debía crecer junto al pueblo, porque éste a diferencia de las cúpulas, no puede luchar con toda consecuencia si no están plenamente conscientes de sus verdaderas reivindicaciones y enemigos de clase. Lo cual en los años 84-86 puso a la orden del día la necesidad de la preparación política y militar.

Pero la grandeza de los héroes se proyecta en el tiempo, no solo mirando para atrás, así como 50 años atrás, se hablaba de una revolución en la que la clase proletaria, tomara su lugar en nombre de la igualdad, la abolición de la propiedad privada, y el acceso al desarrollo cultural y científico, dicha revolución enmarcada en el Manifiesto Comunista hoy cobra su vigencia por la claridad de sus ideas. De la misma manera el ejemplo de Raúl, como de otros tantos lideres de la revolución chilena, sus ejemplos, viven en el alma de muchas personas, que dejando atrás esa falsa idea del actual siglo, sobre el carácter obsoleto de la revolución social, reflexionan y encuentran, porque se expresan en la tremenda desigualdad en la que vivimos, en los abusos, de una sociedad clasista, las contradicciones progresivas del sistema capitalista.

Es el espíritu de rebeldía y de consecuencia que nos legaron nuestros héroes el que se transforma en movilización y organización social, para desenmascarar la imagen triunfadora y a veces cansadora de lo reconfortante de las bondades del sistema capitalista ofreciendo un futuro seguro y próspero para todos. Vivimos en un país de dos caras uno bonito, atractivo y el real, que condena a millones de personas al desempleo, la pobreza y la desesperación, que le roba a la juventud su futuro y destruye la salud, la vivienda, la educación y la cultura

En este contexto uno de los pensamientos más importantes de José Miguel en este plano y que se prolonga en el tiempo, en la agitación y surgimiento del movimiento estudiantil y social actualmente, y que además guió toda nuestra elaboración teórica, es que la movilización del pueblo no se fortalece sino mediante sus propias luchas. Es la rebeldía en las calles la que educa políticamente al pueblo, clarifica sus enemigos y desarrolla formas más autónomas e independientes de acción.

Corresponde a todos y en especial a las nuevas generaciones, seguir la huella dejada por nuestro Comandante José Miguel, este es un momento en el cual el neoliberalismo en Chile está produciendo un creciente ambiente de crítica entre amplias capas de la población, que se transforma en un cuestionamiento que no existía antes. El papel de la izquierda es crear organización social, partido, con un programa claro, lo que apunte a terminar con la desigualdad y los abusos creando un sistema social y económico más justo.

Pero también el ejemplo de José Miguel es la capacidad para abordar los problemas mas difíciles de manera oportuna y transparente, por lo que no es posible dejar pasar un hecho doloroso, que además es publico, que su muerte, su asesinato, se debió a una traición, fruto de un proceso de descomposición que sin lugar a dudas invadió a personas de la organización en algún momento de su historia. Aprender a resolver estos problemas es también un legado de Raúl Pellegrin, necesario de transmitir a las nuevas generaciones de jóvenes, para construir organización y mirar el futuro siguiendo la huella de nuestros héroes.

José Miguel fue el impulsor de un proceso de rediseño que se llevó a la práctica en los años 80, cuyo eje era justamente el combatir con energía actitudes que llevan a las personas a sentirse los únicos interpretes de la revolución y de nuestro pueblo, que sobreponen su persona e intereses por encima del colectivo y de los organismos propios. José Miguel fue enemigo de los que dedican su atención únicamente a quiénes los aplauden ciegamente y al mismo tiempo, de quienes ven a los que no aceptan sus posiciones como un peligro para la revolución, entre otras desviaciones de la cual ninguna organización política esta exenta.

En resumen, el recuerdo de Raúl nos hace mirar el presente y al pasado, pero con orgullo, rindiendo homenaje a nuestros héroes y también a esos pueblos que hicieron su revolución, porque la historia de Raúl Pellegrin pasó por Cuba y Nicaragua, experiencias distintas una de otra. En Cuba se formó como un militar revolucionario y asimiló el significado de la consecuencia revolucionaria y en Nicaragua, donde fue a entregar generosamente sus conocimientos, aportando a su liberación.

Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana… José Martí

¡Raúl es de esos hombres y su recuerdo es para siempre!.

Enrique Villanueva Molina Ex dirigente Rodriguista

 
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