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En este numero:

- Homenaje a la pensadora marxista Ellen Meiksins Wood. Por Juan Carlos Gómez Leyton
- El caso Jaime Guzmán: ¡Dios me libre de la conciencia de estos jueces! por Enrique Villanueva
- Ciudadanía respalda proyecto que busca nacionalizar el agua y se desmarca de propuestas más conservadoras

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Individualismo, ciencia ficción y proceso constitucional. Por Marco Silva

A los fotógrafos de la Araucanía; Marlene Carrasco y Patricio Saavedra.Hace un par de semanas asistí a la inauguración de una muestra de fotografía local en el museo ferroviario de la Araucanía, resulto interesante observar que las estéticas en dialogo proponían la construcción de dos relatos que coexisten en las diferentes formas de actividad humana en el actual tránsito de nuestra sociedad. Por un lado se observa el arraigo atávico a las formas de la modernidad; el espacio público y la musa situada en la necrópolis como la alegoría de un suicidio seductor y encantado. En contraste con ello, el personaje del lar común, el vulgo en el espacio público con sus miserias, siestas y direcciones errantes. La belleza en desconsuelo, la precariedad y su equilibrio latinoamericano.

De manera complementaría se presentaba un segundo trabajo en fractales, el que parece consonante con una tensión ideológica que se expresa en el marco de las discusiones contingentes a partir del proceso constituyente. El fractal nos muestra con fuerza la tesis en la naturaleza, en lugar común de nuestro patio, de cómo la multiplicación de una ecuación fundada en el si mismo se complejiza en un espiral de diversidad y diferencia. En este contexto, la matriz fundante del orden neoliberal y la organización social y política que se genera a partir de esto, ha logrado construir un relato de individualismo que genera castillos donde lo corporal, lo orgánico, el si mismo ensimismado en un hedonismo patológico se yergue carente de alteridad sobre la faz de nuestra tierra. La matriz cultural, social y política del neoliberalismo adquiere su máxima en el individuo monstruo del si mismo, desconectado de la alteridad y la diferencia propia de todo proceso de complejidad como en el relato del fractal.

Es este monstruo-individuo (como el de Giger en DUNE de Jodorowsky) el que se consagro en el dispositivo constitucional del 80. Una carta fundamental al servicio de la reproducción del modelo económico diseñado con precisión perversa por Friedman y sus secuaces e implantado con pulso quirúrgico en Chile por la derecha política y económica. Es interesante como al observar la ciencia ficción de los 70, Kubrick, Shaffner, Lucas, entre otros; las estéticas y los discursos estaban orientados a la expansión y la conquista del espacio. (Doctrina del capitalismo moderno), Sin embargo, la evidencia empírica nos demuestra como la tecnología se volvió hacia dentro, hacia la consagración del control y la edificación del individuo monstruo. Con la implantación del neoliberalismo se cortaron los vínculos sociales, estamos con todos estando solos, la falsa conciencia de alteridad que nos brinda la nanotizacion de la tecnología es solo una muestra de cómo la ciencia se puso al servicio de la reproducción del modelo, aportando de manera brutal en la era global a la construcción del monstruo-individuo.

El proceso constituyente del Chile de hoy debe recoger el paisaje y la subjetividad de lugar común, del Chile profundo como le llamaba Teillier, del Chile extraviado, del chile que aun sostiene los actos poéticos como tomar siestas en las plazas públicas. Pero por sobre todo, debe propiciar un principio fundamental que rija la nueva organización política y social de la república y esta dice relación con dar un sentido de alteridad en la reproducción de nuestro relato-nación. Somos un todo igual que se funda en la reproducción de su diferencia y que debe atender de manera estratégica al valor que tiene este componente. La naturaleza nos enseña en el cotidiano que las formas más bellas de organización compleja, todas parten de un igual que se diferencia y que siempre está en relación. El fractal es el relato progresivo y tecnológico de una modernidad que reposa su siesta descuidada de olvido en una galería del museo ferroviario de la Araucanía.

 
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