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Jean Jacques Pierre Paul: Poética más allá de toda frontera y del naufragio. Por Rony Núñez Mesquida

I.- Poesía versus lógicas de dominación: Una mirada descolonizadora. Conocer a Jean Jacques Pierre Paul, es conocer los senderos de la poesía. Un habitar poético que se transfigura en las olas de Las Cruces, bajo la atenta omnisciencia de Nicanor Parra, cuya voz es tomada hoy por la lectura de su obra a la vez imponente y cercana.

Voy pues al encuentro del poeta y médico haitiano y pienso en aquellos versos de Fernando Pessoa que deambulan por este soliloquio de impenitentes que sostendré con Jean y que rezan de la siguiente manera:

“El exilio al igual
Que la patria
Finalmente están en el
Lenguaje”.

Entona pues la arremetida con la tranquilidad de un ser que se refleja en la luz del horizonte y construye arcoíris en el suelo del café donde nos ha convocado, y asevera concluyente: “Cuando el Poeta habla se deconstruye así mismo y se conecta con su interior desde el compromiso, asume su rol; el rol del habitar poético que se opone a la colonización del pensamiento, el cual es parte del estado de dominación”. En efecto, el habitar poético que desde Hölderling en adelante declaman, en palabras de Whitman “sobre los tejados del mundo”, en Jean se construye verso a verso no como un acto de escapismo sino que “se funda en un lenguaje que es a la vez silencio y observación” del mundo, del contexto que le toca percibir desde una mirada que jamás es neutra, sino que se antepone a las lógicas del poder, donde la estética de la poesía lo desnuda, lo inquiere, y nos muestra un rostro distinto donde la belleza, en definitiva se desarrolla, más allá del silencioso declamar de la superestructura, donde se develan en su escritura a Víctor Hugo, Parra, Zurita o Martí indistintamente, un océano de estilos que mecen la “errancia” de su oleaje poético.

II.- Poesía más allá de lo físico y el naufragio.
Me adentro en la conversación con el poeta, quien nos muestra parte de su mundo en construcción y responde contemplativo, como esperando no adelantarse al silencio, cual ejercicio de un poeta caminante, donde el concepto frontera no se aplica a su mirada infatigable, a continuación sus palabras:

1.- ¿Cuáles son las influencias literarias en tu escritura?

“Mi escritura poética está en formación. Debe madurar. En realidad me veo a mi mismo más como un lector de poesía que un poeta. Trato de vivir conectado con la esencia de las cosas. Siento esta necesidad de conectarme con el mundo porque es mi manera de entender este deseo de soledad que me ha acompañado durante todos mis años de vida. Camino sobre una hoja caída y siento su poesía que en este caso es su caída y su transformación en algo más resistente. La irreversible caída de la hoja le da sentido a su existencia. Cuando vives conectado con la poesía presente, cada partícula, cada molécula es más fácil resistir a los ruidos inútiles del mundo sin necesidad de gritar más fuerte, te darás cuenta que el lenguaje del mundo es un engaño. Es decir, la primera influencia en mis intentos de escribir poesía es la búsqueda de algo: llámalo belleza, utopía, resistencia o soledad deseada. Hay algo que me hace caminar y me vuelve el loco que soy ahora. Luego está la estética del caos que descubrí al leer el fantástico, magnifico y genial poeta, escritor (me gusta precisar poeta escritor porque no todos los poetas son escritores) Francketiene quien ha dislocado en un gustoso bouillon literario el viejo lenguaje. Aprendí con él que estamos todos explorando un abismo propio o ajeno y en el pasamos nuestro tiempo, pero generalmente sin descubrir su belleza. Nuestra salvación no es salir del laberinto sino aprenderlo entenderlo, haber reducido la muerte en un polvo.

He leído a tantos poetas, he presenciado a tantos fenómenos poéticos que ya es difícil citar a todos los que han influenciado en mí. No paso casi nunca un día sin leer algo de poesía.

Crecí en una isla poéticamente activa, con grandes poetas, ninguna isla caribeña tiene tantos poetas como Haití y tantos premios literarios internacionales ganados. El liceo donde estudié era un liceo poético y teníamos muchos modelos de las dos más grandes literaturas escritas en francés: la literatura francesa y haitiana.

Debo reconocer que mi madre, la presencia maternal es unos de los ejes principales de mi memoria poética. A ella la describo como la más grande de las escuelas de belleza, no he escrito ningún libro sin su presencia hasta ahora. También mi ciudad natal, Jacmel. Tal vez si el amor fuera una ciudad se llamaría Jacmel, pero algunas ciudades han cambiado de nombre con el tiempo y pasan a llamarse Nostalgia. Tengo un gran proyecto, consistiría en organizar la Feria Internacional de Poesía y Artes Populares en Jacmel. Serás uno de los invitados, Rony”.

2.- ¿Cuáles son las temáticas que te interesan y que marcan tu poesía?

“Mi escritura poética es una eterna búsqueda de belleza. Me defino como un hombre caminando hacia los demás, un ser inquieto, migrante y frágil. Sé que mi vida es una marcha infinita. Por lo tanto mi proyecto poético rescata esta fragilidad salvadora que le caracteriza a todo ser caminante. El que camina no tiene miedo de caer y sabe que el camino es también una meta. Las temáticas que me interesan: me obsesiona todo lo que apunta a redefiniciones del mundo que giran alrededor de la temática de las temáticas: Vivir en estado de dominación y la teoría de la justificación del daño. Mientras que los sistemas dañinos están rodeados de justificadores y fanáticos la poesía debería ocuparse de la extrema belleza.

Todo se ha radicalizado excepto el amor y la bondad y eso es porque hemos aprendido a vivir con el lenguaje creado por el opresor, justificado por los privilegiados del sistema dañino y propagado por sus fanáticos. Él que compra el lenguaje compra el mundo. Afortunadamente la poesía es indomable, resiste a todo. Me hacía falta adoptar una nueva forma de hablar que me acerque más al ser profundo. Es decir, me hacía falta aprender a hablar. Encontrarás en mis poemas una obsesión por ciertos aciertos de mis viajes poéticos: el amor sin poseer, sin esperar nada a cambio, la fraternidad sin fronteras, la errancia, la inexistencia como forma de existir, el deseo de soledad como motor para seguir en la búsqueda del otro. La soledad deseada es un modelo de autoconciencia. La soledad no deseada es más destructiva que poética. Nada existe sin un poco de soledad. Nadie existe sin un poco de otro. Para mi humanismo es la búsqueda del otro.

Creo que nací mudo que la poesía me enseñó a hablar.

Escribo casi todos los días, pero durante pocos minutos, menos de 2 horas diarias, pero para no volverme loco en este mundo me he declarado en estado de poesía permanente.

Soy un contemplador, el camino para mi es más importante que las metas. Soy él que el mundo recordará como una simple piedra en los zapatos del destino”.

3.- ¿Cuál es tu opinión o postura del trabajo poético como creación de realidad o postura desde el compromiso del autor?.

“Tal vez una de las grandes funciones del lenguaje poético humano es transformar ciertas insignificancias en grandes cosas. Un profesor y poeta de mi ciudad me enseñó que la base de la sensibilidad poética es la contemplación. El contemplador va siempre más lejos y desafía el infinito.

Si hablo primero del trabajo poético como el lenguaje poético humano yo considero que es una de las múltiples dimensiones de la poesía, la que vuelve accesible y tangible la poesía mediante el verbo es el trabajo poético humano pero lo que no es su sinónimo. La Poesía es para mí la energía sensibilizadora que facilita la conexión trascendente del humano con todos los elementos existentes y no existentes. Una gran fuente, una gran olla inquieta y provocadora. Podría decir que es la prueba de que el mundo existe, la prueba de que no existe. Hasta la no existencia revela secretos vitales para entender la belleza de la vida. Estamos todos de acuerdo que el lenguaje crea mundos. Por eso el lenguaje poético de los humanos también tiene un rol fundamental en este intento de crear un mundo diferente, una realidad diferente. Entendí la necesidad de la creación de mundos propios cuando empecé a leer y a conectarme con la poesía del mundo. Cuando abro los ojos veo las mismas realidades con forma y nombre distintos a veces. Pero cada vez que vuelvo a mis mundos poéticos me quedo con la sensación de estar viendo las cosas por primera vez. La imaginación creadora que no hace diferente de tantos otros especies de animales.

En un mundo con tanta oscuridad, tanta crueldad, tanta violencia, tanta fealdad cotidiana ser neutro es ser cómplice, es estar en el lado del opresor como diría Desmond Tutu. Lo que deberíamos proponer nosotros los que resistimos a la deshumanización es la extrema belleza.

No creo en la poesía neutra. La belleza no puede ser neutra. Su principal rol es protegernos contra todo tipo de deshumanización.

La miseria humana en algún momento, de alguna manera debería indignarnos y el dolor ajeno en algún momento, de alguna forma debería generar en nosotros algo de pena. Es eso que todos llaman humanidad.

Vivimos en un mundo insensible y en sociedades muy cobardes. El miedo a fracasar o a estar solo conduce al humano a normalizar o tolerar tantas conductas antihumanas o deshumanizantes. Justamente la poesía no tiene estos miedos. Fíjate que el opresor, el maltratador nunca está solo, está rodeado de los justificadores del dañó (los beneficiados del daño), los debilitadores sociales, sus fanáticos y los que callados o los neutros. El que casi siempre está sólo es el oprimido”.

4. ¿Cuál es tu visión de poeta en la actual post modernidad?.

“La postmodernidad en todos los ámbitos refleja algo propio de hombre. La estupidez: Como dijo un grande de la defensa de la dignidad humana de todas las estupideces la más desastrosa es la consentida. La estupidez se ha vuelo un bien de consumo. Es triste pero tenemos que admitirlo. Considero que en este aspecto el poeta debería ir en contra la incoherencia antiestética.

La estupidez nunca había triunfado tanto como en la post modernidad por el triunfo de la relatividad ética- social. Todo vale, todo sirve para ser “feliz “, esta felicidad antiestética construida sobre la destrucción del otro no obliga a tomar dos caminos: O regresamos al ser ecológico, es decir, priorizando la ecología de la vida o vamos derecho al infierno definitivo. Ya nuestro mundo postmoderno es el antejardín del infierno. La post modernidad trae consigo un hiper-relativismo que asusta. Es decir, el relativismo absoluto y el relativismo universal es hoy en día una gran amenaza para el único punto de encuentro entre nosotros, es decir, la humanidad. El “Todo es relativo” o el relativismo ético-social es la manera más trivial, banal y superficial de explicar el mundo absurdo que hemos construido.

Admito que el discurso postmoderno lleva consigo un elogio de las diferencias. La capacidad humana de relativizarlo todo no nos hace más pacifistas por no admite que la felicidad además de la dimensión personal o individual tiene una dimensión social o colectiva y una dimensión ecológica. El individualismo postmoderno confunde la interioridad con la autoconciencia. El culto de lo interior, de la verdad personal, íntima no es un problema cuando genera más autoconciencia, es vital para desarrollar una autocrítica profunda. Y no hay autoconciencia sin la conciencia de que el mundo existe o no. Pero cuando genera individualismo egoísta. Todo lo que no toma en cuenta de que el otro también existe es dañino. Las formas de vida, visiones del mundo, opiniones generan sistemas o poderes dominantes dañinos cuando el discurso pretende destruir al otro. Veo el viaje humano como un desplazamiento del individuo hacia sí mismo. Lo veo como un viaje direccional desde el individuo hacia lo demás, de la demás hacia uno mismo. Es un eterno movimiento, una eterna migración espiritual y física que nos permite estar consiente de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

La ausencia del otro es un ruido molestoso.

Es imposible vivir en un mismo cuerpo, una misma cuidad, un mismo país sin sentir y ni experimentar el movimiento regenerador. Somos movimientos dentro del gran movimiento que es el universo.

Sigo creyendo que el futuro del mundo depende de la ecología del ser, el mestizaje y el amor sin motivo. Seguiré luchando contra los tres más grandes enemigos de la humanidad: las guerras, las corrupciones y el racismo.

No es la postmodernidad que más me emociona sino la urgencia de amar. Me gustaría que el libro-resumen de mi vida tenga como título: “Confieso que he amado”.

III.- Poética de la Errancia.

El Poeta nos habla desde la matriz primigenia, desde el vientre materno, desde el lenguaje de los ancestros, de aquellos que resistieron al Colonialismo, al racismo, a la desventura, al oleaje impetuoso teñido de sangre. De esta forma su hablante nos dice:
“Mis mejores maestros de poesía
Fueron los ojos de mi madre
Mi madre contaba cada hoja del otoño
Hasta transformarse en la más grande
De las escuelas de belleza
La primera función del amor es humanizar
Eso lo supe porque mi madre
Era una escuela de belleza”

En el documental “Errante” (Dirección Antonia Bórquez y C. Córdoba, Instituto de la Comunicación e Imagen, Universidad de Chile, 2018), sobre el fondo del oleaje impetuoso, su voz se mece y penetra el horizonte, recitan sus versos de diademas, nos introduce en un mundo inexplorado, en una poética de la reflexión:
“Cuando uno empieza a decir lo que piensa a través de la poesía, se puede alcanzar una profundidad que es tan importante después que uno termina con la sensación que, si no fuera la poesía no sabría hablar”.

Yo no admito que mi viaje sea solamente físico, yo no creo en este viaje, la migración por ejemplo física es la más banal, es la más normal, no tiene nada de especial para mí, lo único especial que tendría la migración física sería porque es un derecho eso es lo único especial que hay. Toda la belleza de moverse está en la migración interna, la migración profunda. Siempre está la necesidad de migrar desde yo mismo hacia los demás, y desde los demás hacia sí mismos, este viaje constante es para mí el punto más importante de mi humanidad. Yo no busco el mar, el mar es parte de mí, donde estoy está el mar, yo escucho, yo lo siento, yo creo que la belleza se siente, Cuando uno siente una belleza, uno se la puede llevar en ti a todas partes”.

De esta forma y como sostiene en su enorme poema: “Siete abismos sueltos y un hombre caminando”, la riqueza de su obra nos transporta:
“Son las tres de la mañana
Dibujo dos fantasmas en mi cuarto
Mi poema y yo
Me acuesto entre los dos
para dejar de morir
Todo lo que hago es
Para dejar de morir
No sé muy bien en qué momento
Me he convertido en
Siete abismos sueltos y un hombre caminando
Otra vez me pregunto a qué se refiere
El mundo cuando me apunta con el dedo
Porqué cuando abro los ojos veo siempre
A los que intentaron inventarme
Ven, acércate, mírame, soy un hombre
Casi sin puertas, la mínima distancia
Que debería haber entre dos seres humanos
Es un abrazo
todos somos abismos
Hasta que la belleza nos salva
Todos somos víctimas del lenguaje del mundo
Hasta que la poesía nos libera
Muchas ciudades con el mismo sueño
Habito en muchas ciudades extrañas a la vez”

Se rompe el silente resabio de la injusticia, se rompe el silente resabio de un colonialismo sin sentido, tal como nos muestra el camino más allá del camino, el enorme poeta Jean Jacques Pierre Paul concluye con su voz hecha de espuma, de oleajes elocuentes:

“Llámame extranjero
de verdad llámame extranjero
porque estoy acostumbrado a caminar
por las fronteras de mí mismo
porque todos somos víctimas del destino
sé que es casi imposible ser
errante sin ser sospechoso
sé que es casi imposible amar
al extranjero,
Llámame extranjero
porque no me gustan los amores fáciles
quiero aprender a besar los precipicios nada más
quiero ser un hombre caminando
hacia la humanidad nada más
Llámame extranjero,
así sabré que el que me ama
me ama de verdad,
porque es casi imposible amar al extranjero”.

Rony Núñez Mesquida: Escritor, Analista y Observador Internacional.

 
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