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"Karadima debe reconocer su culpa" y Jesús pobre, Buena Nueva para los pobres. Por Padre Eugenio Pizarro

Pedir perdón

(JPEG)

Imagen de Fernando Karadima

"Juan Barros debe renunciar con humildad al obispado de Osorno"

(Padre Eugenio Pizarro).- El Reino que Jesús viene a inaugurar no es sólo de justicia (la liberación de los oprimidos y de toda servidumbre humana), sino también de fraternidad, a la cual se llega por la justicia y por el perdón mutuo.

El Evangelio de reconciliación es que Dios nos perdonó y nos dio la capacidad de perdonarnos mutuamente, para restablecer con el Padre y entre nosotros una fraternidad. Es la esencia del Reino de Dios.

Creo, que en este lugar de mi escrito, debo decir algo relacionado con el pedir perdón y con el buscar una reconciliación. Me parece que la última intervención de P. Karadima en Tribunales es una mentira. Él, de una vez para siempre, debe reconocer la verdad de su culpa; debe pedir perdón públicamente. Si no lo hace yo creo, como sacerdote amante de la Eucaristía, que se le debe privar de la celebración de la Misa, aunque ésta sea privada. Seguir sin reconocer su culpa, sin pedir perdón, creo que su celebración eucarística sería un pecado y un sacrilegio.

También, me parece que aquí cabe hablar también acerca del problema de Mons. Barros en Osorno. Hemos hablado de amor a Dios y a los hermanos, también de fraternidad, cuando hemos recordado la Palabra: "y proclamar el año de la gracia del Señor".

Creo que por amor a Dios, a la Iglesia y a Osorno, que por el bien del mismo Juan, éste debe renunciar con humildad al Obispado de Osorno.

He hablado del caso de estos dos hermanos, no habiéndolo hecho antes. He orado por ellos. Lo he hecho con amor y misericordia. Y esto en el año de la misericordia. Espero no tener que hablar más de estos asuntos. En esta situación, me duele la Iglesia que amo y el sacerdocio que también amo. Hablo como hijo de la Iglesia: Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo. Hablo como hermano de mis dos hermanos afectados.


La Iglesia necesita cristianos de espíritu

Domingo tercero año ordinario C. 24.01.2016.

(Lucas 4, 14-21).

1.En el discurso de Jesús en la sinagoga, Jesús se dirige, en primer lugar, a los pobres. Y Lucas al narrar este hecho de Jesús, habla de los "pobres reales"; no habla de los pobres de espíritu, que Mateo posteriormente, habla, cuando ya existía gente de Iglesia y de comunidades cristianas, éstas para entender mejor y optar por los pobres reales, tenían que tener un corazón de pobre y una pobreza de espíritu; y Lucas, mucho menos, al referirse a los pobres reales, habla de "vulnerables", como hoy se hace en Chile, tratando de esconder a los que sufren la miseria y la pobreza material, así, de esta forma, majaderamente, se habla de "vulnerables", incluso a través de los Medios de Comunicaciones.

Amigo: usted es vulnerable, yo soy vulnerable a muchas cosas, el ser humano es vulnerable, pero ni usted, ni yo, ni el ser humano en general, necesariamente es pobre real y material, desprovisto de los derechos humanos fundamentales.

¡Qué no se esconda más la pobreza real en Chile! ¡No mintamos más, ni nos mintamos más! ¡Cuidado con los pobres reales! Ellos son los predilectos de Jesús. Y Jesús se identifica con ellos, de tal manera, que al final de los tiempos, Jesús nos juzgará por lo que hemos hecho o no hecho por los pobres reales:

"Lo que hiciste con mi hermano más pobre, conmigo lo hiciste, por eso, te digo: ¡Ven, bendito de mi Padre a gozar del Reino que te tengo preparado! (Mateo 25).

No olvidemos la Palabra: "El Espíritu del Señor está sobre mí, y Él me ha ungido para traer la Buena Noticia a los pobres". (Lc. 4, 18).

2. En el discurso de Jesús en la sinagoga, Jesús, se dirige, en primer lugar a los pobres. Y Lucas habla de los "pobres reales".

"El Espíritu del Señor está sobre mí, Él me ha ungido para traer la Buena Nueva a los pobres". (Lucas 4, 18).

La Buena Nueva que Jesús trae es precisamente la que esperaba el pueblo, que vivía, en su propia carne, la pobreza real, la marginación, el desprecio, la discriminación y la opresión. Es para este mundo de los que sufren todo tipo de pobreza. Es la Buena Nueva, que Cristo viene a establecer, el Reino de justicia, de amor y fraternidad solidaria. Y las señales de esta venida son muy claras, que motivan la respuesta de Jesús, a los enviados del Bautista: "Vayan a contarle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son purificados, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia la Buena Nueva a los pobres. Y además ¡Feliz el que me encuentra y no se confunde conmigo".(Lucas 7, 22-23).

La Buena Nueva, significa, que Jesús le da a los pobres y oprimidos la esperanza real de salir de sus opresiones, servidumbres; esperanza real de una liberación integral.

Referente a los mismo:

"Jesús de Nazaret nació y vivió pobre en medio de su pueblo Israel, se compadecía de las multitudes e hizo el bien a todos (Cfr. Mc. 6, 34; 4, 37; He. 10, 38). Ese pueblo agobiado por el pecado y el dolor, esperaba la liberación que Él les promete (Mt. 1,21). En medio de él, Jesús anuncia: "Se ha cumplido el tiempo; el Reino de Dios está cercano; convertíos y creed en el Evangelio" (Mc. 1, 15). Jesús, urgido por el Espíritu Santo para anunciar el Evangelio a los pobres, para proclamar la libertad a los cautivos, la recuperación de la vista a los ciegos y la liberación a los oprimidos ( Cfr. Lc. 4, 18-19) nos ha entregado en las Bienaventuranzas y el Sermón de la Montaña la gran proclamación de la nueva ley del Reino de Dios". (Cfr. Mt. 5, 1-12)(Puebla 190).

"A la palabras Jesús unió los hechos: acciones maravillosas y actitudes sorprendentes que muestran que El Reino anunciado ya está presente, Que Él es el signo eficaz de la nueva presencia de Dios en la historia, que es el portador del poder transformante de Dios, que su presencia desenmascara al maligno, que el amor de Dios redime al mundo y alborea ya un hombre nuevo en un mundo nuevo". (Puebla 191).

"La opción preferencial por los pobres tiene como objetivo el anuncio de Cristo Salvador que los iluminará sobre su dignidad, los ayudará en sus esfuerzos de liberación de todas las carencias y los llevará a la comunión con el Padre y los hermanos, mediante la vivencia de la pobreza evangélica". "Jesucristo vino a compartir nuestra condición humana con sus sufrimientos, sus dificultades, su muerte. Antes de transformar la existencia cotidiana, Él supo hablar al corazón de los pobres, liberarlos del pecado, abrir sus ojos a un horizonte de luz y colmarlos de alegría y esperanza. Lo mismo hace hoy Jesucristo. Está presente en vuestras Iglesias, en vuestras familias, en vuestros corazones". (Juan Pablo II.(Puebla 1153)

3.También, diremos con Mateo, que la Buena Nueva, es para los pobres de espíritu. Es una disposición de alma y corazón para recibir el Evangelio: ser pobre de alma y corazón. El que no tiene esta disposición nunca entenderá la opción preferencial por los "pobres reales", y seguirá creyendo que todo depende de la meritocracia, tan propia de la economía neo liberal. Economía y Sistema, que para bajar perfil, incluso para esconder a los "pobres reales abusados", como ya lo hemos dicho, los llama "vulnerables".

En Chile hay pobreza, y un abismo sideral entre ricos, políticos, empresarios. Yo creo, junto con mis formadores en el Seminario, que en Chile hay gente capitalista católica, que no tiene derecho a celebrar la Eucaristía porque está creando un monstruo que no podrá ser absorbido por ellos ni por la nación. Me estoy refiriendo a ese "capitalismo salvaje, duro e inhumano" que afecta y destruye a tantos sectores de hermanos y ciudadanos. Aquel que apoya y propicia esta crueldad vive en pecado mortal por la injusticia que comete contra los pobres. A estos seres humanos y católicos les falta la pobreza de espíritu y pobreza de corazón narrada e insistida por Mateo.

Hoy urge promover valores que hagan de Chile una nación de hermanos. Se trata de desprendimiento, entrega y compromiso de amor, expresado en el servicio de los pobres y sufrientes.

La Buena Nueva puede convertir a pobres y ricos, a condición de que entren en esta pobreza de espíritu proclamada por Jesús en las Bienaventuranzas (Mateo 5,1-12).

"Para el cristianismo, el término "pobreza" no es solamente expresión de privación y marginación de las que debamos liberarnos. Designa también un modelo de vida que ya aflora en el Antiguo Testamento en el tipo de los "pobres de Yahvé" y vivido y proclamado por Jesús como Bienaventuranza. San Pablo concretó esta enseñanza diciendo que la actitud del cristiano debe ser la del que usa de los bienes de este mundo (cuyas estructuras son transitorias)sin absolutizarlos, pues son sólo medios para llegar al Reino. Este modelo de vida pobre se exige en el Evangelio a todos los creyentes en Cristo y por eso podemos llamarlo "pobreza evangélica".(Puebla 1148).

La Buena Nueva de Jesús nos libera de toda servidumbre: de servidumbres interiores, de nuestros pecados, que nos enceguecen, poniéndonos egoístas ante el clamor de los "pobres reales". Pero, también la Buena Nueva nos libera de servidumbres externas, las que nos deshumanizan y nos dificultan vivir el ideal evangélico. Estas servidumbres externas son la injusticia social, la miseria, las opresiones, la idolatría del dinero y del poder y la idolatría del sexo.

Entonces se trata de una Buena nueva que busca una liberación integral. Y Jesús es esa Buena Nueva.

4.También el Evangelio de Jesús es una Buena Nueva de reconciliación:

"y para proclamar el año de la gracia del Señor". (Lc. 4,19).

El Reino que Jesús viene a inaugurar no es sólo de justicia (la liberación de los oprimidos y de toda servidumbre humana), sino también de fraternidad, a la cual se llega por la justicia y por el perdón mutuo. El Evangelio de reconciliación es que Dios nos perdonó y nos dio la capacidad de perdonarnos mutuamente, para restablecer con el Padre y entre nosotros una fraternidad. Es la esencia del Reino de Dios.

Creo, que en este lugar de mi escrito, debo decir algo relacionado con el pedir perdón y con el buscar una reconciliación. Me parece que la última intervención de P. Karadima en Tribunales es una mentira. Él, de una vez para siempre, debe reconocer la verdad de su culpa; debe pedir perdón públicamente. Si no lo hace yo creo, como sacerdote amante de la Eucaristía, que se le debe privar de la celebración de la Misa, aunque ésta sea privada. Seguir sin reconocer su culpa, sin pedir perdón, creo que su celebración eucarística sería un pecado y un sacrilegio.

También, me parece que aquí cabe hablar también acerca del problema de Mons. Barros en Osorno. Hemos hablado de amor a Dios y a los hermanos, también de fraternidad, cuando hemos recordado la Palabra: "y proclamar el año de la gracia del Señor". Creo que por amor a Dios, a la Iglesia y a Osorno, que por el bien del mismo Juan, éste debe renunciar con humildad al Obispado de Osorno.

He hablado del caso de estos dos hermanos, no habiéndolo hecho antes. He orado por ellos. Lo he hecho con amor y misericordia. Y esto en el año de la misericordia. Espero no tener que hablar más de estos asuntos. En esta situación, me duele la Iglesia que amo y el sacerdocio que también amo. Hablo como hijo de la Iglesia: Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo. Hablo como hermano de mis dos hermanos afectados.

5.Pero, quiero concluir, con algo que siempre se nos pregunta: ¿Por qué esta Buena Nueva proclamada por Jesús no se ha cumplido o no se está cumpliendo? Siempre hay pobres y oprimidos víctimas de injusticias; y no hay más fraternidad solidaria; hay pecados y servidumbres; hay religiosos sin "pobreza evangélica"; hay una Iglesia siempre criticada como rica y poderosa.

Preguntarnos sobre esto es preguntarnos por la eficacia del cristianismo. Cristo no vino a hacerlo todo, ni menos a hacerlo solo. Él vino a restablecer el Reino de Dios, pero sólo hizo una inauguración, dejándonos a nosotros el trabajo de realizar y construir Reino. Jesús nos necesita y nos ha elegido como constructores del Reino, desde ya, aquí y ahora.

Constatar las injusticias y el "pecado social", es constatar que existen realmente en nuestro mundo, y nos debe llevar a reconocer que hemos hecho mal el trabajo encomendado; constatar la falta de fraternidad y el egoísmo, es constatar que los cristianos no estamos irradiando ni promoviendo amor y fraternidad.

A esta pregunta y a esta falta de respuesta, en nuestros días, nos corresponde una responsabilidad a todos: Iglesia: sacerdotes, religiosos (as), laicos y jerarquía.

6.Para no quedarnos en palabras solas, como el ’padre Gatica que predica y no practica’ debemos convertirnos radicalmente: debemos vivir, realizar y hacer obras, la Buena Nueva: vivir como Jesús.

Y esto es urgente. Hay una deuda histórica en Chile con los mapuches: hombres de la tierra, despojados, y una mentira y una deuda con los pobres reales. Digo mentira, porque es evidente que la dictadura privatizó el país y se los entregó a un grupo de privados, y las riquezas básicas no están en manos del Estado, hay una institucionalidad ilegítima, que hace que las riquezas estén en pocas manos privadas, haciendo un saqueo a los pobres. La dictadura quiso proyectar su legado, quiso proyectar la dictadura con una institucionalidad ilegítima, que existe hasta hoy. Y los políticos, que propiciaron el Golpe militar, lo hacían, para que la dictadura cívico- militar, hiciera el trabajo sucio, para, en breve tiempo, recuperar el poder en manos de políticos, que más bien les interesaba, el poder por el poder, y las riquezas como una verdadera idolatría. Como el tiempo de dictadura no fue corto, se llamó al pueblo a protestar, se le utilizó, para recuperar el poder perdido.

Finalmente, engañando y mintiéndole al pueblo, los políticos negociaron con la dictadura, a espaldas del pueblo, no respetando ni siquiera a los mártires del pueblo por la democracia y una vida mejor y sustentable. Porque, realmente, el pueblo salió a protestar, respondiendo al llamado a protesta, y hay vidas del pueblo, que se sacrificaron, en aras de una recuperación democrática. Pero los políticos negociaron con la dictadura, a espaldas del pueblo, lo ignoraron y se arreglaron con dictadura. Por eso, hoy día, los pobres sufren las consecuencias de esa negociación. El legado de la dictadura y la institucionalidad ilegítima se mantienen en lo principal y esencial. Se sigue administrando herencia de dictadura. Se sigue protegiendo los intereses privados. Se mantiene una economía que favorece a los ricos y políticos, hay corrupción y grave inmoralidad entre ellos, perjudicando, como siempre, y saqueando a un pueblo pobre, con negocios turbios y evasión de impuestos, protegiéndose entre ellos, y haciendo la pobreza y la miseria de muchos hogares chilenos. Esto que digo, es el pan de cada día. Creo que esto debe terminar. Es la hora de dignificar la vida de los pobres. No podemos seguir pasivos y evasivos, mientras el pueblo sufre, mientras los pobres reales siguen siendo ignorados y perjudicados, sin canales de participación. Todavía existe Dios que interpela nuestra conciencia cristiana. Creo que hay que buscar una real salida a la crisis moral, política, institucional y económica que se vive en Chile. Y les recuerdo a los dueños del capital acumulado no limpiamente, lo que en 1987 le prometieron al Papa: un cambio real de la economía, por una economía de la solidaridad y comunitaria. Y no olviden que desde ese tiempo se acuñó un lema y tarea nacional:

"Los pobres no pueden esperar".

Pbro. Eugenio Pizarro Poblete+

P. S. Reconozco con sinceridad que por falta de tiempo no he hecho una revisión de lo escrito. Me refiero a la redacción y a la ortografía. Les pido perdón y comprensión si hubiere algún error gramatical. No me estoy refiriendo al contenido y al fondo de lo expresado por escrito. En eso no tengo problema. Así pienso, y así me lo pide el Señor. Gracias.

Publicado en: http://blogs.periodistadigital.com/ungido-para-evangelizar.php/2016/01/22/p379323#more379323

 
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