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En este numero:

- Desde París, a propósito de Salvador Allende. Por Miguel Labarca Goddard
- Impunidad y militares corruptos. Por Enrique Villanueva
- Vagabundeos Paulistas: Una crónica en clave de Fuga. Por Rony Núñez Mesquida

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LA VOZ DE LA JUSTICIA NADIE LA PUEDE MATAR. Comité Oscar Romero

Declaración del Comité Oscar Romero-SICSAL-Chile sobre el reconocimiento del martirio del arzobispo Oscar Arnulfo Romero.

La Congregación para las Causas de los Santos ha publicado el reconocimiento oficial de la Iglesia Católica sobre el martirio de don Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador. Romero fue asesinado por “odio a la fe” cuando celebraba misa en el Hospitalito de la Divina Providencia en San Salvador.

Se ha levantado así la principal barrera para su beatificación, obstaculizada por los sectores eclesiásticos reaccionarios salvadoreños y de estructuras superiores. Los autores materiales del martirio fueron los escuadrones de la muerte, fundados por el mayor de ejército Roberto D”Aubuisson, quien había sido adiestrado en la Escuela de las Américas del ejército de Estados Unidos.

Los poderes político, económico y militar fueron los autores intelectuales quienes, al igual que un sector de la Iglesia Católica, nunca se han atrevido a reconocer la voz profética de San Romero de América, como es denominado por los campesinos, indígenas y luchadores sociales que sí lo han asumido como auténtico profeta. Su palabra no ha muerto ni ha podido ser silenciada, porque a través de Romero, Dios “nos habla y nos ofrece un signo de su Reino”, puesto que a través de su testimonio de vida “el discípulo se asemeja al maestro”. (“Lumen Gentium, Nº 50).

El Comité Oscar Romero-SICSAL-Chile manifiesta su beneplácito ante la decisión del Papa Francisco al haber superado los obstáculos de “quienes absolutizan la riqueza” (Romero, 12-8-79). El reconocimiento de la santidad de Romero también significa que la labor de difusión de su testimonio y de la visión de Iglesia como Pueblo de Dios que él representa ha logrado superar “el invierno eclesial”. Igualmente, su vida condensa las vicisitudes de las Iglesias de América Latina a través de la auténtica fe “expresada en obras de justicia” de miles de personas heroicas y el testimonio de la gran cantidad de laicas y laicos martirizados por su compromiso con el Evangelio.

Es por ello que en este momento de alegría es válido invitar a seguir el ejemplo de Romero, y participar de las próximas celebraciones de su testimonio estando atentos al dia y lugar de su proclamación como beato de la iglesia . Esta invitación se extiende a todos los cristianos y personas de buena voluntad, pero en forma especial a los obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos. A ellos, explícitamente, les decimos que la fe emanada del Evangelio no admite ambigüedades ni posturas acomodaticias. Tal como Romero afirmara en su discurso en la Universidad de Lovaina: “O creemos en un Dios de Vida o servimos a los ídolos de la muerte”.

Comité Oscar Romero-SICSAL-Chile.

Santiago de Chile, 12 de febrero de 2015.

 
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