Página de inicio

Colecciones

Publicidad

Suscripciones

LIBROS

Librería

Postgrados y postítulos

AGENDA - Encuentros

Fotos

Contáctenos

Otros sitios


Se puede imprimir

En este numero:

- Agenda corta y agenda larga. Por Juan Carlos Sharp
- Atentado al Tirano: El derecho a la rebelión. Por Enrique Villanueva
- Infracción de ley infanto adolescente: sobre la condición social del fenómeno. Por Marco Antonio Silva

- Sumario completo



Página de inicio

La economía popular: Ideas para construir un camino nuevo. Por Teruel A. Carrasco

…porque amamos nuestros hijos

EL COMIENZO

Las farmacias populares, la óptica popular, la panadería popular y el supermercado popular están abriendo un camino y una alternativa nueva en la patria chilena. Están ofreciendo un cambio de paradigma monumental en los esfuerzos del pueblo chileno para construir una patria más justa. Son el germen de un movimiento que puede movilizar al pueblo chileno por una senda nueva. Son la expresión inicial de un modelo económico alternativo dentro del modelo capitalista corporativo imperante en Chile. Son la semilla para construir en la patria chilena la Economía Popular cuyo objetivo central es eliminar la injusticia socio económica que ha afectado al pueblo chileno por demasiados años

La iniciativa de la primera farmacia popular nació en la comuna de Recoleta en Santiago de Chile en el mes de mayo 2012. Empezó con la inquietud de los vecinos en un barrio de esta comuna que llevaron la idea al alcalde de la municipalidad quien la acogió con entusiasmo. Hoy la primera farmacia popular de Recoleta funciona y atiende a miles de familias de bajos recursos ofreciendo remedios a precios que van desde un 50% a un 80% más barato que los precios de las cadenas farmacéuticas corporativas privadas. Ahora hay más de 90 farmacias populares a lo largo de Chile.

A continuación surgió la idea de una óptica popular que abrió sus puertas en abril de este año. Sus precios son substancialmente más bajos. Un par de lentes de titanio que cuesta $ 212,000 en el mercado corporativo privado, solamente cuesta $ 13,500 en la óptica popular. La idea central se amplió y ahora hay, o están en proceso, una panadería popular en Arica que planea cobrar $ 500 por un kilo de pan y un súper mercado popular en Tocopilla. Por este camino y en un futuro cercano veremos miles y miles de unidades productivas y de servicios de carácter popular, a lo largo de la patria chilena, satisfaciendo las necesidades del pueblo chileno. El país vivirá un proceso de desarrollo socio económico que marcará un hito importante en la historia de Chile.

CAMBIO DE PARADIGMA

Estas iniciativas, sin duda, están empezando un verdadero cambio de paradigma en nuestra patria. Nacen desde la misma base de la sociedad chilena, desde abajo. No vienen desde arriba. La institucionalidad chilena, es decir, el poder económico, político y social, no ha sido ni es parte de estas iniciativas. Han sido los mismos afectados, gente sencilla, trabajadores, hombres y mujeres de las poblaciones quienes han impulsado estas ideas. Aquí hay creación y esfuerzo y por sobre todo resultados concretos y tangibles. No hubo necesidad de marchas y protestas sino que los vecinos se arremangaron las mangas y se dieron la tarea de crear la solución en la práctica. Inventaron una nueva realidad con su propia iniciativa, con sus propios medios económicos y con sus propias manos.

Este es el principio de un proceso que puede señalar una manera diferente para cambiar la patria chilena para que al final del día haya más justicia. La meta sigue siendo el anhelo por una patria que ofrezca mejores condiciones de vida. Lo que cambia diametralmente es la táctica, es decir, se empiezan a aplicar métodos nuevos sobre la base de innovar con audacia, inventar con imaginación, construir con esfuerzo, contribuir y ser parte en forma solidaria de este proceso con métodos diferentes a los usados por tantos años.

La ausencia de la política partidista en la implementación de estas iniciativas es notoria. Ningún partido político ha sido parte de estos cambios tan importantes. Los de abajo, el pueblo chileno, está comprendiendo que la política y los partidos políticos, como están funcionando hoy día, es decir, en su propio beneficio están más preocupados en sus intereses personales que en los intereses del pueblo chileno. La política partidista está muy coludida con el pasado y, más aun, está controlada y dominada por el poder financiero dominante en Chile. Estas iniciativas están indicando el camino de una política al servicio del pueblo con estilos nuevos y diferentes y con una visión macro. Más aun, todas estas iniciativas están orientadas a aspirar y obtener soluciones prácticas y reales. El pueblo chileno ha esperado por muchos años por un país de mejor calidad para que sus hijos crezcan en una patria justa. Ha llegado la hora en que el mismo pueblo tome las decisiones por sí mismo.

UN POCO DE HISTORIA

La separación de la economía central y prevalente dominada por el poder económico corporativo privada no es nueva. Hay varios antecedentes en diversos países que representan la búsqueda de nuevos caminos en el manejo de la economía a través de la historia. Hay, en latino America por ejemplo, varios intentos de creación de la economía popular llamada también economía solidaria. Se han escrito varios materiales analizando este fenómeno y se ha llevado a efecto encuentros en diversos países. En Brasil y Ecuador se ha desarrollado iniciativas muy parecidas a lo que aquí se propone. Incluso en Ecuador se ha creado un ministerio que regula el desarrollo de la economía popular solidaria. La iniciativa de las cooperativas es un antecedente que ha existido por muchos años. “El cooperativismo es un sistema económico y social, basado en la libertad, la igualdad, la participación y la solidaridad. La cooperación es un sistema práctico de armonizar los intereses humanos recibiendo ayuda y colaboración de los demás y ofreciéndola en reciprocidad. El cooperativismo es el resultado de un largo proceso histórico en el cual el hombre ha demostrado su espíritu asociativo y solidario, generando diversas formas de organización social y económica teniendo como base la cooperación. Persiguen la realización de la justicia y la igualdad a través de la acción económica y la promoción humana”. (Wilkipedia)

El movimiento cooperativo empezó a desarrollarse como respuesta de los trabajadores desplazados por la invención de la máquina durante la Revolución Industrial. En el año 1844, en el pueblo de Rochdale, Inglaterra, 28 trabajadores cesantes crearon la primera cooperativa. “Los 28 trabajadores de Rochdale pudieron acumular $120 dólares en un año. La mitad del dinero fue para arrendar una pequeña tienda en la calle 31 Toad Lane (calle del Sapo). El resto del dinero se usó para surtirse de productos y construir estantes. La tienda de la Rochdale Society Cooperative vendía productos de alimentación básicos como azúcar, harina, sal y mantequilla. La sociedad compraba al mayor y vendía a cada uno a precios bajos”. (Wilkipedia) Después se crean en España y Francia para expandirse en casi todo el mundo.

El movimiento cooperativista también llegó a Canadá donde aún juega un papel preponderante. Se estima que en Canadá una de cada 3 personas es miembro de una cooperativa. Solo el movimiento Desjardins en Quebec reúne a más de 5 millones de socios. Otro ejemplo son las Crédit Unión que son cooperativas que compiten con los bancos corporativos. Las Crédit Unión son en la práctica bancos con la diferencia que todos y cada uno de los clientes son accionistas y tienen derecho a participar de las utilidades cada año. Cada cliente tiene derecho a participar en las asambleas anuales con derecho a voz y voto. En Argentina existen más de 18.000 cooperativas que reúnen a una cifra superior a los 9 millones de miembros. En Bélgica existían unas 30.000 cooperativas en 2001. En Colombia y Costa Rica un 10% de la población es miembro de cooperativas. En los Estados Unidos un 25% de su población es miembro de una cooperativa. En India los miembros de cooperativas superan los 240 millones de personas. En Japón una de cada 3 familias es cooperativista. En Kenya una de cada 5 personas es socia de una cooperativa

En Singapur los cooperativistas son 1.400.000, lo que representa una tercera parte de su población.

En Chile hay actualmente alrededor de 1,200 cooperativas. Una de las más grandes es la Coopeuch que es una cooperativa de ahorro y crédito que se inició en 1976 con funcionarios de la Universidad de Chile. Las cooperativas de vivienda chilenas han desarrollado una actividad importante en el ámbito de la vivienda adquirida con un subsidio habitacional que entrega el Estado chileno. Una de las más importantes es Conavicoop, que desde 1975 ha construido más de 40.000 viviendas entre las regiones de Valparaíso y Araucanía, incluyendo la Región Metropolitana.

Hay más. Está el proyecto de los mini créditos que nacieron en Bangladesh y que han beneficiado millones de personas de escasos recursos. Esta iniciativa fue impulsada por el profesor universitario Muhammad Yunus a mediados de 1980. Se trataba de terminar con el abuso que sufrían mujeres pobres que fabricaban muebles de bambú. Ellas debían comprar la materia prima a prestamistas y bancos usureros quedando con una ganancia ínfima. El Dr. Yunus inició el proyecto usando su propio dinero prestando a un número de trabajadoras lo necesario para que las trabajadoras compraran el bambú directamente de los productores. Todas pagaron puntualmente el préstamo. El Dr. Yunus recurrió al sistema bancario corporativo y ninguno se atrevió a prestar dinero. En 1983 toma la iniciativa de crear el Banco de los Pobres cuya misión era prestar dinero a quienes no tenían dinero y crea los mini créditos. Hoy día se han otorgado mini créditos que alcanzan 6.38 billones de dólares y que han beneficiado a 7.4 millones de trabajadores de pequeñas empresas. Una vez más la idea central fue liberarse del sistema económico central imperante a manos de la clase dominante.

Más aún. En Canadá hay colonias religiosas que son auto-suficientes y proveen a sus miembros todo lo que necesitan. Estas fueron creadas en la segunda mitad del siglo 16 en Europa. Posteriormente se trasladaron a Canadá y USA. Sus orígenes no tuvieron relación con la conquista de justicia social sino que fueron la expresión de una creencia religiosa que no aceptaba los modelos económicos prevalentes. El punto central del modelo económico que usan es que todos los bienes son comunes eliminando totalmente la propiedad privada de los medios de producción. Estas colonias optaron por crear su propio sistema y ahora tienen el más alto nivel de auto suficiencia. Son muy prósperas y se multiplican constantemente. Existen cerca de 500 colonias en el norte de USA (25%) y en el oeste de Canadá (75%).

Citemos también las empresas sociales. Este movimiento empezó en la segunda mitad de 1970 adquiriendo reconocimiento a través de un artículo escrito en 1981 por el académico Freer Spreckley en Inglaterra. Esta iniciativa siguió desarrollándose principalmente impulsada por académicos universitarios. Así ocurrió en USA donde varias universidades se interesaron e incluyeron el tema dentro de sus programas de estudio. El objetivo de las empresas sociales es crear entidades corporativas, con o sin fines de lucro, con la meta de dedicar sus ganancias al desarrollo comunitario y la protección del medio ambiente. Sus utilidades son dedicadas a cumplir esta misión. A través de la historia de su desarrollo se han usado varios modelos corporativos incluyendo cooperativas. Tienen diversas formas para determinar la propiedad. Algunas son de propiedad común y otras tienen un nivel de dependencia del estado. Generalmente recurren al estado para solicitar ayuda financiera.

En Chile el ingeniero Juan Pablo Larenas introdujo esta iniciativa. El ingeniero Larenas señala en una entrevista: “Una de las cosas que aprendí fue: si quieres ir rápido, ve solo, si quieres llegar lejos ve acompañado. Pero para llegar lejos tenemos que trabajar de la mano con muchos. Es por eso que con la alianza con organizaciones que promueven el emprendimiento se podrá construir un país solidario y más justo” recalca Juan Pablo Larenas. En Chile las empresas sociales se identifican como empresas que definen sus propósitos en el ámbito social o ambiental y además buscan cumplir ese propósito con las mejores políticas y prácticas posibles. Son empresas que tratan ponerse al servicio de la sociedad y el medio ambiente. Hay empresas que buscan solucionar problemas de justicia bancaria, de reciclaje, de educación, etc. El estado chileno, a través de la CORFO, y bajo el nombre de Empresas B ha reconocido esta iniciativa y trata, tímidamente, de estimular su creación en diferentes áreas de la economía. Las Empresas B se definen como un instrumento para solucionar una problemática y eso transformarlo en una oportunidad. Dentro de los principios centrales que promueven las Empresas B está el disminuir la pobreza, reconstruir comunidades, preservar el medioambiente y crear buenos lugares donde trabajar.

Ninguna de las experiencias más arriba mencionadas encaja exactamente en el modelo neo liberal capitalista no obstante que todas funcionan dentro de este modelo. Usan los mecanismos y estructuras corporativas de acuerdo a la ley vigente. Sin embargo, todos han implementado sus proyectos en un acto de rebeldía, disgusto y desacuerdo con el sistema controlado por el poder económico y político. Además han sido solidarios con los desposeídos y pobres en el ámbito donde funcionaron o funcionan. Cada una de estas experiencias, en su modo particular de funcionar o en la definición de su misión, son instancias que han tratado y tratan de salirse del modelo neo liberal capitalista para ofrecer un modelo más responsable y sensitivo con las necesidades de la sociedad y especialmente con los sectores que lo único que tienen es su fuerza de trabajo.

LA ECONOMIA POPULAR

La Economía Popular se ha estado abriendo camino en Chile. Se están usando diversas formas y modalidades dentro del sistema imperante. Las farmacias, las ópticas, la panadería y el supermercado popular han empezado a abrir la nueva senda. Están además siguiendo el ejemplo de las experiencias del movimiento cooperativo dando sus primeros pasos hacia un futuro de desarrollo económico. Las empresas sociales, los mini créditos de Bangladesh y las colonias religiosas en Canadá ofrecen sus propias experiencias acumuladas durante muchos años de experimentación. Las experiencias del pasado y las experiencias que se están empezando a vivir en Chile merecen ser analizadas con detenimiento. Contienen una riqueza sin precedentes para producir los cambios sociales que requiere la patria chilena. Estas iniciativas y experiencias abren en Chile una ancha puerta para el pueblo en general que anhela y merece mejores condiciones de vida. El proyecto de la Economía Popular trata de redefinir las relaciones de producción dentro del sistema capitalista. Para este efecto, la propiedad de los medios de producción y la plusvalía producida son apropiadas y administradas por los trabajadores. Sin embargo, se mantiene el modo de producción sin necesidad de violencia alguna. Este proceso de profundo significado es implementado por los propios trabajadores que usan su visión, iniciativa, optimismo y esfuerzo. Este proceso es llevado a cabo sin presionar a nadie y como resultado de la decisión totalmente voluntaria de cada participante. No hay intervención de grupos de tipo político o económico. Esta fuera de la órbita de la influencia del estado. Estará dentro del sistema legal vigente y en respeto de la propiedad privada en el sistema corporativo vigente.

Este proyecto, al mismo tiempo, está señalando una senda nueva para que el pueblo chileno solucione sus problemas por sí mismo sin esperar que las clases dominantes se apiaden para implementar la justicia social. Los estilos antiguos, usados por más de 100 años, las marchas, protestas, panfletos, discursos prometedores y los partidos políticos han perdido la brújula y están concentrados en el juego político impuesto por las clases dominantes. Las experiencias acumuladas por cada una de estas iniciativas han creado las semillas para saltar al próximo nivel para crear e implementar la Economía Popular. La Economía Popular podría llegar a ser un modelo económico que tome de cada una de los proyectos empezados en Chile lo mejor y lo más práctico para desarrollar su propia identidad.

En lo principal, la Economía Popular es una respuesta a la imperiosa necesidad de terminar en Chile con la injusticia social y económica. La meta inmediata es identificar los elementos más positivos de cada una de estas iniciativas y experiencias e incorporarlas en el proyecto de la Economía Popular convirtiendo este proyecto en un modelo económico. Por supuesto, su razón de ser es la imperiosa necesidad de un cambio de paradigma en Chile como reacción del pueblo chileno frente a la inoperancia de la institucionalidad en manos de la clase política y del poder económico. Es preciso agregar la profunda crisis política y social que vive el país que afecta profundamente los cimientos de la sociedad chilena. El proyecto de la Economía Popular adquiere una gran relevancia para promover un salto cualitativo en los esfuerzos del pueblo chileno por obtener justicia social. Este salto cualitativo se debe manifestar, en primer lugar, en la toma de conciencia por cada chileno y chilena que es urgente tomar las riendas de la conducción de la economía convirtiéndose en individuos autosuficientes con un alto nivel de responsabilidad por su propio destino. Este salto cualitativo elevara a cada chileno y chilena en la posición de asumir su rol en el cambio de la sociedad chilena asumiendo la convicción que cada individuo es el cambio. El cambio social no se produce por sí mismo. Es el resultado de la acción de los afectados por la crisis. El cambio empieza dentro de cada individuo para elevarse al nivel necesario en el cual se produzca el cambio social. La calidad de la sociedad no es más que la suma de la calidad de los individuos que la componen.

Al centro de este proyecto y como piedra angular deben estar los niños chilenos, los hijos e hijas de cada miembro de la sociedad chilena. Los niños y niñas, nuestros propios hijos e hijas, son el sector social más desvalido y más vulnerable. No tiene voz ni fuerzas representativas que hablen por ellos. Ellos merecen mucho mejor y es responsabilidad y privilegio de los adultos asegurar que sus hijos vivan en una patria que les permita desarrollar su potencial a los más altos niveles. Sabido es que ellos son el futuro de la patria chilena. La calidad de este futuro depende de la calidad de quienes ahora son niños y niñas y mañana sean los adultos que tendrán el timón de la sociedad en sus manos. La misión central de la Economía Popular es crear las condiciones objetivas para satisfacer las necesidades socio económica de las grandes mayorías en la sociedad chilena dentro de un esquema diferente al sistema imperante. No pretende reemplazar el sistema neo liberal capitalista como tampoco eliminarlo. Más aun, la Economía Popular funciona como un sistema alternativo al sistema corporativo privado dentro del sistema capitalista usando su sistema de mercado, haciendo negocios con las corporaciones privadas y respetando las leyes vigentes. No depende en absoluto del estado aunque se somete a la legislación imperante. Su meta es promover el desarrollo de la autosuficiencia de las unidades productivas y de servicios que sean parte de la Economía Popular dentro del contexto de la economía chilena.

Su objetivo central es constituir una red nacional de miles de entidades populares compuesta de empresas e instituciones, constituidas de acuerdo a las leyes vigentes, que ofrezcan bienes y servicios a la sociedad chilena de acuerdo a sus necesidades. Cada entidad popular se compone de un conjunto de personas que se unifican para crear esta entidad que tendrá un objetivo productivo o de servicios específico. Todos y cada uno de los miembros de esta entidad se constituyen como una corporación de la cual son sus accionistas. Como tales todos y cada uno son dueños de la unidad y la administran de acuerdo a la ley y a los estatutos que ellos acuerden. Por lo tanto, los organizadores y dueños de una unidad popular tienen los mismos derechos y deberes. Cada cual deberá asumir una responsabilidad de acuerdo a sus capacidades y habilidades. Todos y cada uno de ellos deben ser personas de una alta calidad humana y demostrar una total transparencia en la ejecución de sus funciones.

En el cumplimiento del objetivo central de la Economía Popular no se intenta eliminar la propiedad privada de los medios de producción en la totalidad del sistema imperante. Ambos sistemas, es decir, las empresas populares y las empresas privadas pueden coexistir. En efecto, empresa corporativa de carácter popular, es propiedad colectiva y conjunta de todos y cada uno de los accionistas que son todos los que sean parte como trabajadores de la misma. Las utilidades de la unidad serán propiedad de la unidad productiva o de servicios y será administrada por los trabajadores mismos. De esta manera, la propiedad privada de la plusvalía que impera en el sistema corporativo privado y capitalista no es aplicable ni necesaria. En el sistema corporativo popular la plusvalía es propiedad de los trabajadores, es decir, de quienes la producen. Sabido es que en el sistema corporativo privado la plusvalía es la diferencia entre el verdadero valor de lo que produce el trabajador y lo que el empleador le paga. Esta ganancia del empleador es apropiada por los dueños de la empresa privada. En la Economía Popular la plusvalía es propiedad de los trabajadores quienes administran su distribución eliminando la disparidad socio económica. De esta manera las relaciones de producción cambian diametralmente. Las utilidades producidas por una entidad popular serán usadas para pagar salarios justos a los trabajadores, participar en un sistema que permita al trabajador jubilar con una pensión justa, desarrollo profesional, ofrecer salas cuna y jardines infantiles, otorgar becas escolares, instalar campamentos de verano, y otros beneficios razonables. Al mismo tiempo la corporación popular será parte de los proyectos que tengan como objetivo el desarrollo del bien común. Participara en sistemas de salud apropiados, en un sistema de educación eficaz y en todo proyecto de bienestar social.

Las empresas populares constituirán una entidad en cada región en Chile que tendrá la responsabilidad de coordinar el trabajo y desarrollo de cada una de ellas y para supervisar el cumplimiento de los objetivos de los principios de la Economía Popular. Estas entidades crearán una entidad a nivel nacional para promover el crecimiento eficaz de la Economía Popular.

La creación de cada empresa popular, ya sea productiva o de servicio, dará origen a la necesidad de crear otras empresas relacionadas. Hay un efecto multiplicador que crea una cadena que se mueve progresivamente identificando nuevas oportunidades para construir una nueva empresa popular relacionada. Por ejemplo, las farmacias populares están creciendo en número a tal punto que las condiciones se darán para originar un laboratorio popular que prepare los productos que se vendan en las farmacias. En la medida que se desarrollen su número los súper mercados y panadería populares, se hará necesario la creación de empresas populares que puedan producir los productos que ofrezca el súper mercado o que produzca la panadería. Mientras más crece la Economía Popular, más se afianza y se van creando las condiciones para abarcar otros sectores. Pronto será necesario la creación de bancos populares, compañías de seguro populares y otras entidades en el marco financiero.

Hay un punto importante que no debe ignorarse y es que estas empresas populares deberán ser lideradas por personas honestas y probadas. Todos los trabajadores en una corporación popular, deberán ser individuos con alto nivel de integridad y honradez. Las unidades populares deberán ser el centro donde se provean las habilidades para que los que son padres aprendan ser mejores padres, para que los matrimonios funcionen mejor, para que todos los trabajadores desarrollen un ambiente hermandad y solidaridad. Habrá oposición. Habrá sabotaje. Las clases dominantes se jugarán para que estas ideas fracasen. Se negarán créditos. Se introducirán individuos para sembrar la desconfianza, la enemistad, la duda, la contención, la envidia y el negativismo. No será fácil empezar. Nuestras propias limitaciones humanas serán los peores enemigos. Por otra parte, la falta de experiencia en la implementación de estas ideas serán barreras que afectarán la eficiencia. La batalla será dura. Sin embargo, el pueblo chileno ha superado situaciones que a muchos les ha costado su propia vida. El pueblo chileno conoce al adversario. El pueblo chileno sabrá superar todas y cada una de las barreras para cumplir las metas y salir triunfantes.

Incluso muchos que apoyarán este proyecto, tendrán dificultades en desarrollar una visión completa. Verán deficiencias en este proyecto y lo más probable que estarán en la razón. Habrá numerosas críticas todas bien intencionadas. Habrá comentarios, sugerencias y opiniones para mejorar esta iniciativa. Habrá diferencia de opiniones, incluso conflictos. Por lo tanto, este proyecto deberá integrar instancias para resolver las diferencias y superar los conflictos. Deberá haber una política de puertas abiertas para que cada integrante tenga la oportunidad de ser escuchado. Todas las sugerencias y opiniones deberán ser atendidas y bienvenidas. Este es una iniciativa en desarrollo. Las ideas aquí contenidas son ante todo sugerencias para que en el devenir del debate crezcan y florezcan Este fabuloso cambio de paradigma permite aspirar la creación de miles y miles de unidades componentes de la Economía Popular. Cada cual, en forma coordinada y planificada aportando al desarrollo social, económico y cultural de la sociedad chilena donde los hijos de los trabajadores sean los más beneficiados en la medida que crecen en un ambiente de justicia y amor.

Teruel A. Carrasco Campos, LL.B

 
Contáctenos | Todos los derechos reservados | Todos derechos reservados © 2018 Le Monde diplomatique.