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En este numero:

- Organismos de derechos humanos escriben al presidente Sebastián Piñera
- Políticas universitarias frente a los cambios del mercado y la demanda de complejidad formativa del ser humano
- El “conflicto” mapuche: el capitalismo genocida y el racismo social. Por Alex Ibarra Peña

- Sumario completo



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La lucha por los derechos de la mujer, es la lucha por una democracia de verdad por Enrique Villanueva

Se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Cada 8 de marzo se conmemora la realización de una huelga de obreras textiles que se desarrolló en Nueva York en 1908, tras la muerte de 146 trabajadoras que perecieron calcinadas debido a las malas condiciones laborales que padecían. Esta jornada de lucha se creó a propuesta de la comunista alemana Clara Zetkin en la 1ª Conferencia Internacional de Mujeres celebrada en Copenhague en 1910 con el objetivo de inaugurar un día de protesta global contra la opresión de la mujer.

Como cada año, millones de mujeres salen a la calle para reivindicar sus derechos. Sin embargo, los pasos de la lucha por la liberación de las mujeres son lentos y, en muchas ocasiones, son pasos en falso.

Aun asi en este año 2011 que augura nuevas movilizaciones por un chile mejor y mas humanitario, vale la pena detenerse en un significado distinto para este dia Internacional de la mujer. En especial para recordar a las olvidadas, a tantas chilenas que hoy son solo nombres escritos en las largas listas de detenidas desaparecidas.

La historia de nuestro pais no puede ser cortada en dos para mostrar lo que a quien escribe le interesa o representa, tal cual ha sido a lo largo de los años, ignorando o reduciendo a simples anecdotas, el papel de hombres y mujeres que jugaron un rol relevante desde las historicas gestas mapuches hasta las luchas independentistas de Manuel Rodriguez y los Hermanos Carrera entre otros.

La historia no oficial nos muestra que en distintas epocas la participacion de la mujer en las luchas sociales es importante, en los años de la resistencia a la dictadura de Pinochet fueron muchas las que de una forma u otra participaron y algunas se pusieron al frente de la lucha antidictatorial. Por esa entrega sin limites y por el amor a su pueblo sufrieron la detencion y la tortura, o fueron asesinadas, mientras otras recorrieron Chile buscando a sus esposos, hijos e hijas, detenidos en centros de tortura y carceles de la dictadura. Este dia es tambien una oportunidad para entregar un reconocimiento a las jovenes estudiantes, las que durante el año pasado se movilizaron por una educacion pública y de calidad, golpenando las conciencias de los chilenos y chilenas con su actitud valiente y comprometida con el futuro del pais. Tambien es la oportunidad para reconocer el rol de las mujeres trabajadoras de Aysen, quienes han hecho escuchar su voz a lo largo y ancho del pais, luchando codo a codo juntos a los suyos por terminar con una centralizacion oprobiosa del poder politico y administrativo que ahoga la vida de las regiones.

En nuestro caso particular recordamos a las mujeres que jugaron un papel determinante en las filas del Rodriguismo, participando en acciones que marcaron la historia de nuestro pais, como lo fue el intento de ajusticiar al tirano Pinochet, asi como en muchas otras actividades que permitieron al FPMR jugar un papel importante en la derrota de Pinochet, aunque hoy se diga lo contrario y se intente tergiversar la historia.

Todo esto ha sucedido y sucede en un pais de contrastes, en el cual a pesar de los grandes adelantos tecnologicos, de su modernizacion y del crecimiento de la economia, algo que solo disfrutan los dueños del poder economico y de lo cual se vanaglorian los representantes de este gobierno, se contradice justamente en un punto en el cual el abuso se expresa en el ambito del trabajo y en una cultura machista que aun mantiene a la mujer como sujeto con derechos limitados. Y no se trata solo de solidarizar con los derechos, justos por lo demas, de la mujer, sino que rebelarse ante lo nefasto de las actitudes retrogradas que aún se producen en el hogar y en el trabajo.

Los chilenos vivimos en una sociedad en la cual la imagen de la mujer es idiotizada como objeto sexual y del mercado, lo cual alimenta una cultura machista que ciertamente ha cambiado en algo, pero que aun se mantiene como parte integrante de nuestro diario quehacer. En nuestra epoca todavía la sociedad asigna los papeles protagónicos a los hombres y les hace creer a las mujeres a veces con la ayuda del poder de la iglesia, que su papel es el de madres, esposas o amantes y que estos son en realidad grandes papeles. Pero la verdad es que la mujer en general es discriminada en esta sociedad moderna y la mayoria profesionales o no, en un porcentaje importante no tienen mas oportunidades que el trabajo doméstico, que sin la participacion del hombre en este, es abusivo, monótono y agotador, absorbe su tiempo y energías haciendo que vivan una realidad que estrecha sus horizontes, nubla su inteligencia y le debilita el latir de su corazón haciendo decaer su voluntad.

Tal cual lo señalaba Simone de Beauvoir (1949) la mujer termina siendo inferior al hombre, no solo por su situación económica y social dependiente, sino incluso muchas veces y habiendo logrado la autosuficiencia económica.

Es cierto que hay avances en los derechos de las mujeres pero en general en nuestro país son ellas quienes sufren en mayor medida las consecuencias de un modelo de economía y sociedad que genera desigualdades, las temporeras sufren directamente las consecuencias de la “flexibilidad laboral”: tienen trabajos más precarios y salarios más bajos por el mismo trabajo que los hombres y son las grandes protagonistas de los contratos temporales. Por otra parte, las mujeres padecen acoso sexual en el trabajo, cuentan con bajas por maternidad insuficientes y cuando pueden volver a trabajar se encuentran con que las oportunidades para conseguir la conciliación laboral son inexistentes.

En estas condiciones precarias y aunque trabajan fuera de casa, es en ellas en las que sigue recayendo gran parte del trabajo doméstico y del cuidado de los niños y de los ancianos. Por si esto fuera poco, las mujeres tienen que soportar altos niveles de violencia: son asesinadas, violadas e insultadas por el simple hecho de ser mujeres y en el chile moderno aun no tienen derecho a decidir sobre si quieren ser madre o no. La superación de todo esto requiere de un camino largo por recorrer, tiene que ver con los cambios que el país necesita y en particular el desafío de luchar por una nueva constitución, que incluya no solo nuevas forma de relación ciudadana y de organización política, o que de cuenta de la relevancia de la reforma del estado y las formas de organización territorial. Una Constitución democrática tendrá que incluir lo anterior y velar por el principio de igualdad, el reconocimiento a las diversidades, la legitimidad de las acciones positivas para superar la discriminación, la integralidad de los Derechos Humanos universales, su interrelación e indivisibilidad con los derechos de las mujeres, la protección de los derechos reproductivos y las opciones sexuales.

Chile como los demás países de Latinoamérica vive bajo gobiernos democráticos, sin embargo, las mujeres están insuficientemente representadas en los procesos de toma de decisiones observándose un avance en los poderes legislativos, y de manera irregular en los poderes ejecutivos.

El hecho de que haya una proporción baja de mujeres entre los encargados de adoptar decisiones económicas y políticas obedece a la existencia de barreras tanto estructurales como ideológicas. Éstas deben superarse mediante la adopción de acciones afirmativas que favorezcan el acceso a servicios y recursos orientados a incrementar su nivel de vida en todas las esferas del desarrollo humano: salud, educación, participación ciudadana, ejercicio de derechos, protección contra la violencia, economía, propiedad de la tierra y producción; es decir, acciones estratégicas orientadas a mejorar las oportunidades para las mujeres y a generar capacidades y ejercicio de la ciudadanía plena.

Desde ese punto de vista llegamos nuevamente al obstáculo principal, la Constitución Pinochetista, que como base del ordenamiento jurídico de un país, es la llamada a disponer la existencia de normas que garanticen la plena igualdad entre hombres y mujeres. El proceso de elaboración de una Constitución democrática es la alternativa para ofrecer a la sociedad organizada la oportunidad de estructurar el Estado e incidir en las normas que garantizan derechos y resguardos para poder exigir su cumplimiento.

Por eso es que bajo las condiciones actuales de una democracia sin libertades como la que vivimos, el amplio catálogo de derechos enunciados a cada momento pierde todo sentido porque no tiene los mecanismos que garanticen su efectividad; de ahí la importancia de que la amplitud de los derechos vaya en correspondencia con las garantías de aquéllos reconocidos en la Constitución para asegurar su cumplimiento, es decir, los mecanismos e instituciones jurídico constitucionales cuya finalidad es proteger a las personas en el ejercicio de sus derechos fundamentales.

En suma podemos estar siglos hablando de la necesidad de un cambio de valores e ideas, pero para acabar con la discriminación y con la opresión de la mujer, hace falta atacar las bases materiales del sistema que sustenta la explotación y la desigualdad.

Construir un país verdaderamente democrático requiere cambios profundos en las mentalidades, en las creencias y en los valores de las mujeres y de los hombres. Sin embargo, hay pasos importantes que dar y avances que lograr hoy, cambios ajenos a los intereses de la mayoría de los representantes de la clase política.

En estos hay mas preocupación por aquellos aspectos de la democracia que se centran en las envolturas del régimen político, de las relaciones entre la sociedad y el Estado, y con menor intensidad se tratan aquellos que tienen que ver con el gobierno y la ciudadanía y de las relaciones entre los grupos sociales.

Por eso es que vivimos en una democracia sin participación ciudadana y por ello es que tenemos que ampliarla, sino es por arriba será con muchos mas movimientos sociales, incluyendo en su construcción las condiciones históricas de mujeres y hombres, el contenido diferente y compartido de sus existencias y de las relaciones entre ambos géneros, con el fin de modificar las concepciones y las prácticas de vida patriarcales que legitiman las relaciones de dominio y las diversas opresiones que ese orden del mundo genera y recrea.

La democracia la política, concebida como espacio de pactos y poderes, debe ampliarse para incluir a las mujeres como sujetos políticos. La cultura requiere una renovación que desde el arte hasta la ciencia atestigüe, exprese y formule este conjunto de procesos. Valga entonces la oportunidad para repetir lo que al parecer este gobierno pro pinochetista ha olvidado, que la democracia está estrechamente vinculada con los derechos humanos. Y que los Estados y autoridades sólo se justifican, en último término, en función del respeto, promoción y garantía de esos derechos fundamentales integralmente considerados.

También es necesario recordarles a propósito de la desmedida represión en Aysén y de la criminalización del movimiento estudiantil y social, que sin la justicia no se puede asegurar la gobernabilidad de ningún gobierno. Que los derechos humanos nunca deben sacrificarse en aras de modelos de desarrollo que atenten contra la dignidad humana. Que este 8 de marzo sea algo distinto, porque la mujer, sea como madre, hermana, esposa, compañera o hija, es la que siempre esta ahí, donde nosotros machistas o no lo necesitamos, como lo señala Nietzsche ( en La gaya ciencia ) “La misma palabra amor significa, en efecto, dos cosas diferentes para el hombre y para la mujer. Lo que la mujer entiende por amor está bastante claro: no es solamente la abnegación, sino una entrega total del cuerpo y del alma, sin restricciones, sin consideración a nada”.

¡Feliz día a las mujeres de Chile!

Enrique Villanueva Molina

Ex dirigente Rodriguista

Dr. en Economía.

8 de marzo de 2012

 
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