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La necesidad de familiarizarse con América Latina: a propósito de una entrevista a Axel Kaiser autor de “La tiranía de la igualdad”. Por Alex Ibarra

La necesidad de familiarizarse con América Latina: a propósito de una entrevista a Axel Kaiser autor de “La tiranía de la igualdad”. Por Alex Ibarra

En una columna anterior en torno al pensamiento del ideólogo francés Guy Sorman presentaba la falacia de su discurso debido a su militancia ideológica. Nuevamente El Mercurio entrega la motivación para seguir presentando las falacias ideológicas del neoliberalismo. El libro mencionado en el título de esta columna, dice la periodista de El Mercurio que lleva mi mismo apellido -aunque por lo que sé no tenemos ningún parentezco- viene a ser una voz contraria al libro “El otro modelo” de Fernando Atria, debido a que Kaiser no quiere ser un “estúpido”, en cuanto a que habría de defender las instituciones que nos hicieron avanzar en los últimos “30 años”. Claramente hablar de “30 años” puede ser visto como un eufemismo para no caer en el error de hablar de los “beneficios” de la dictadura. Ya son varios los que dejaron de insistir en la defensa de la dictadura cívico-militar, pero que no pretenden renunciar al beneficio que les reporta el sistema que dejó instalado. Estos son los que más temen a la igualdad.

Según lo que se presenta en la entrevista publicada este domingo Kaiser no se declara como un enemigo de la igualdad, ya que el aceptaría las opciones individuales de cada persona, aunque traigan resultados iguales o desiguales. Como es un sujeto respetuoso de la libertad individualista no encuentra razones para sentirse incomodo con la desigualdad, desde esa posición se entiende que la apelación a la igualdad le parezca una tiranía. La igualdad es tirana frente a la desigualdad. ¿Cómo podemos defender la desigualdad? Con una estrategia obvia y simplista: desligitimando la igualdad. Una manera de hacer esto es descalificándola, en este caso, como tirana. Disculpen el desarrollo argumentativo cargado de lógica, no se crea que soy uno de los que piensan que el argumento es sólo una cuestión que resiste un análisis técnico. Hay argumentos malos y hay argumentos maliciosos. Como ya pueden ver también hay argumentaciones malas y maliciosas a la vez.

Según “el intelectual” -como lo nombra la periodista-, el chileno prefiere elegir la libertad en vez de la igualdad. La estrategia para fundamentar esta falacia ideológica es con una apelación a la tribuna farandulera haciendo mención a nuestro Rey Arturo, se dice que el hijo del aludido no tendría que estar sometido a sufrir las mismas condiciones de privación que habría sufrido su padre. Por lo tanto, sería justo que eligiera mejores posibilidades. El problema es que no todos nuestros niños tienen la billetera del Rey Arturo. Seguramente, muchos niños no tendrán cómo ni qué elegir. Defender la libertad por sobre la igualdad es favorecer a los que si pueden elegir. Así se instalan los mitos populistas de aquellos que hoy están favorecidos por el sistema de los “30 años”. El que no es igual, puede conducir ebrio, insultar al policía, jugar al futbol. Como no es igual y es un individuo libre goza de todo un sistema que le favorece. El futbolista ha cruzado el cerco, su libertad le permite emparejarse a un hijo de político, al menos en su posibilidades de elección en el mercado y en poder infringir la ley sin que el hecho sea considerado delito. Desde esta perspectiva nada de esto es repudiable, ya que es legítimo defender la libertad que genera desigualdad, nuestras instituciones así lo han permitido y lo permiten.

Al nuevo paladín de la desigualdad le aterra que Chile mire al resto de América Latina. No es de extrañar, debido a que en Argentina hay universidades nacionales gratis y de calidad para todo el ciudadano que la requiera, en Bolivia hay nuevas constituciones que están cambiando un sistema de poder que siempre había favorecido a una misma clase y el indígena es visto como ciudadano con derechos y no como un criminal, en Ecuador se están defendiendo los recursos nacionales con leyes que favorecen la soberanía nacional, etc. Mejor no mirar a los países vecinos. Nuestro espejo está lejos de nosotros, ojalá donde no podamos ver nuestro reflejo. Es mejor tratar de imitar aquellos modelos económicos que no buscan la igualdad, aquellos que con la mundialización de la economía neoliberal siguen gozando a partir del mantenimiento de países dependientes, es decir, seguir avalando la legitima desigualdad que defienden los apologetas del neoliberalismo.

Un comentario aparte merece el artículo de opinión que publica el Director del CEP. El ex ministro de educación Harald Beyer, también defensor de la desigualdad, utiliza una estrategia distinta, pero con el mismo fin ideológico, cuando nos refriega que varios países de la OCDE no prohíben el reemplazo en huelga, aunque aquí la desigualdad se defiende disfrazada como un intento de igualar, de emparejar. Hay una dura cruzada ideológica que está absolutamente decidida a defender el modelo neoliberal, son los mismos que vienen criminalizando la lucha social. Aunque en esto no son distintos a aquellos que dicen oponerse, me refiero a la Nueva Mayoría que ampara a las instituciones de los “30 años”.

Puedo concluir que el coro no está cantando la misma canción siguen el mismo son. Creo que la crisis del neoliberalismo tiene bastante preocupados a sus principales beneficiarios, de ahí que cualquier falacia ideológica esté siendo utilizada -en los medios de comunicación que la protegen- para tratar de frenar eso que el educador brasileño Paulo Freire llamaba como proceso de concientización.

Volviendo a la entrevista comentada que evidencia no sólo una argumentación maliciosa sino que también mala, quiero comentar el final de ésta en donde aparece una fuerte carga retórica con fines a favor de la falacia ideológica del discurso neoliberal. Se dice que el mismísimo Bolívar ya en su lecho de muerte habría dicho que lo mejor sería “emigrar” de América Latina. Lo que no se dice son la razones por las cuales Bolívar dice eso en la carta que le escribiera a Flores. Dos sentencias anteceden a la que menciona el “intelectual” entrevistado. La primera de esta es: “La América es ingobernable para nosotros”, una de las razones más claras de la ingobernabilidad es el ejercicio de los poderes fácticos que muchas veces establecieron dictaduras cívicas coludidas con militares, de ahí los problemas de permanencia que tienen las democracias alternativas. La segunda sentencia es: “El que sirve una revolución ara en el mar”, ¿cuántos cuerpos de desaparecidos fueron a dar al mar? Sólo después de esto Bolívar dice: “La única cosa que se puede hacer en América es emigrar” Los exilios por cierto que son migraciones también, pero forzadas.

Un buen ejercicio sería leer mejor y más a Bolívar. Por ejemplo, cuando dice en el “Mensaje sobre el Congreso Constituyente de Bolivia: “He conservado intacta la ley de las leyes –la igualdad: sin ella perecen todas la garantías, todos los derechos. A ella debemos hacer los sacrificios”. La irritación de Bolívar con América Latina era por la desigualdad, por ningún motivo se puede decir de Bolívar que no amaba a su América, al menos ningún lector serio de su obra emitiría ese juicio, extraigo para finalizar una cita de la Carta de Jamaica: “¿Y la Europa civilizada, comerciante y amante de la libertad, permite que una vieja serpiente, por sólo satisfacer su saña envenenada, devore la más bella parte de nuestro globo?”.

También se me puede acusar de retórico y seguramente “el intelectual” aludido puede defenderse, sin duda, ha recibido unas de las mejores educaciones que algún chileno pueda imaginar, y por lo tanto podrá elaborar mejores argumentos que los presentados en la entrevista ideologizada de la prensa dominical más popular en nuestro país. Pero, seguramente por estos días andará preocupado en los detalles de la presentación de su libro.

Sólo quiero mencionar que he oficiado como opositor a la desigualdad, pero que tampoco estoy comprometido con la defensa de la igualdad. Me parecen mucho más sugerentes propuestas que apelan a la solidaridad entre sujetos diversos. Propuestas alternativas como las de Franz Hinkelammert o aportes teóricos que comienzan a aparecer entre intelectuales latinoamericanos como el de la “Ineludible fraternidad” del filósofo argentino Enrique Del Percio. Creo que estas textualidades pueden aportar luces críticas sobre el discurso que pretende naturalizar la desigualdad. Si de juegos de palabras se trata podríamos proponer uno distinto al de Kaiser, me inclino por “la esclavitud de la libertad”.

Alex Ibarra Peña. Colectivo de Pensamiento Crítico palabra encapuchada. Docente Universidad Católica Silva Henríquez.

 
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