Página de inicio

Colecciones

Publicidad

Suscripciones

LIBROS

Librería

Postgrados y postítulos

AGENDA - Encuentros

Fotos

Contáctenos

Otros sitios


Se puede imprimir

En este numero:

- Embajadas, derecho de asilo y extradiciones
- Resistencia y reconstrucción del pueblo-nación mapuche
- Patentes: ¿proteger la dilapidación?

- Sumario completo octubre de 2012





Sobre el autor

Jorge Magasich
Historiador.
plus...



Página de inicio >> Octubre de 2012

El paro de octubre de 1972
La primera ofensiva para derrocar al gobierno de la UP

por  Jorge Magasich

Al comenzar el año 1972, la bonanza económica del primer año de la Unidad Popular (UP) se ve seriamente afectada. Desaparecen productos como aceite, café, harina y muchos otros, primero durante días, luego durante semanas y meses. A veces se les puede adquirir a precios oficiales haciendo largas colas; sino en el floreciente mercado negro a precios bastante más altos.

En 1972 la penuria se generaliza. La inflación se desencadena: en 1971 había sido sólo de 22%, menor que los años anteriores, pero al 30 de septiembre de 1972 alcanza 99,8% (1), es decir alrededor de un 10% mensual. Aunque la compensa un reajuste de salarios, la vida es difícil: la población corre a comprar, antes del alza.

Los dirigentes de la UP discuten cómo enfrentar penuria e inflación. El sector más “radical” pugna por consolidar el sector social de la economía, estatizando los sectores claves. Mientras que los “moderados” quieren hacer una pausa, limitando las nacionalizaciones. Prevalece esta opción defendida por el PC, parte del PS del PR y del MAPU, y por el propio Salvador Allende. Se forma un gabinete donde los líderes “moderados”, Carlos Matus (PS) y Orlando Millas (PC), quedan a cargo de los ministerios económicos. Éstos abren negociaciones con la directiva de la DC, presidida por Renán Fuentealba, sobre los límites de la propiedad social.

El gobierno hace concesiones mayores: acepta reducir a 80 las empresas a nacionalizar; restringir las facultades del Ejecutivo en materia de expropiaciones y considera las “empresas de trabajadores” que propone la DC. Pero cuando están cerca de un acuerdo, el “diálogo” fracasa tras una intervención directa del ex presidente Frei Montalva, opuesto a todo entendimiento con el gobierno (2). Este fracaso consolida la alianza entre la DC y el derechista PN.

En septiembre de 1971, un cónclave empresarial en Viña del Mar había constituido una organización cuyo objetivo era “el derrocamiento del régimen del señor Allende”, afirma Orlando Sáenz, presidente de la SOFOFA. Es copiosamente financiada, algo desde Chile, mucho desde el extranjero (3).

Los empresarios conjurados preparan la huelga, que tuvo una “larguísima gestación” (4). Paradójicamente, reconocen que la sociedad se divide en clases y buscan utilizar los conflictos entre ellas para formar un bloque con los sectores sociales que por algún motivo, real o imaginario, se oponen al proyecto socialista. Su problema -explica Mattelart- “es que otras clases defiendan sus intereses convenciéndolos de que también son los suyos. En términos leninistas, necesitan una línea de masas” (5).

Así, crean o refuerzan organizaciones de grupos sociales propensos a actuar contra el gobierno. Por ejemplo, León Vilarín, relacionado con sindicatos estadounidenses, consigue agrupar a 169 sindicatos de dueños de camiones en una confederación, que reúne a los propietarios de un camión con los de una flota, todos molestos con los precios fijos y la escasez de repuestos.

El momento elegido para paralizar el país y forzar la caída del gobierno coincide con la presencia en aguas chilenas de una flota estadounidense, en el marco de la Operación Unitas. Una flota similar estará allí durante el golpe de septiembre de 1973.

Embargo de cobre
También en esos días la Kennecott Cooper, ex propietaria de la mina nacionalizada El Teniente, inicia acciones jurídicas contra Chile en Suecia, Holanda y Francia. Obtiene el embargo de una partida de cobre en el puerto francés de Le Havre, por un valor de U$1.360.000. El caso es crucial. Si el Estado chileno no puede exportar su cobre, está arruinado. Un pequeño equipo de juristas dirigido por Eduardo Novoa, consejero jurídico de Allende, conseguirá que el tribunal francés levante el embargo.

Y la huelga dispone de fondos. El informe Covert action in Chile indica que la CIA introdujo tres millones de dólares en Chile el año 1972 (unos U$135 millones actuales) (6). La insurrección comienza con un pretexto. En la provincia de Aysén, semi aislada y poblada por sólo 6 mil habitantes, el gobierno proyecta mejorar los transportes aéreos, marítimos y terrestres, creando un servicio público que los agrupe. El 1 de octubre, los transportistas locales se oponen con una huelga. Y el 9 el presidente de los camioneros anuncia la huelga nacional para apoyarlos. Paran unos 12.000 camiones y bloquean varias carreteras.

Paro patronal
A partir de entonces la huelga va in crescendo siguiendo una secuencia sin duda planificada. El 10 de octubre, la DC y el PN, aliados en la Confederación Democrática convocan una manifestación donde anuncian “la hora de la acción”. El día 13, la SOFOFA y la Confederación del comercio detallista y pequeña industria dan instrucciones de paralizar las industrias; la Confederación de la Producción y del Comercio llama a cerrar el comercio. Los días siguientes se suman, uno tras otro, los gremios opuestos al gobierno: dueños de autobuses, Colegio Médico, dentistas, ingenieros, contadores, empleados bancarios, oficiales de la Marina Mercante, algunas asociaciones de ingenieros y técnicos, entre ellos los pilotos de LAN. Los siguen el Colegio de Abogados, algunos farmacéuticos, algunas asociaciones de técnicos de la Marina Mercante, los taxistas, los estudian-tes de la UC y una parte de los estudiantes secundarios y de la Universidad de Chile. Por último, el 24 se declara el Día del silencio, un llamado a la población a quedarse en casa y abstenerse de cualquier actividad. En la calle, grupos de extrema derecha atacan los camiones en actividad esparciendo miguelitos, que destruyen los neumáticos, y perpetran 52 atentados contra torres eléctricas, vías férreas y empresas estatales.

Los líderes de la oposición claman que el gobierno se ha puesto fuera de la ley, lo que indica que preparan a su base para derrocarlo. El senador DC Hamilton pide la renuncia del Presidente. Su colega Ignacio Palma llama a formar un gobierno de unidad nacional, lo que significa mantener formalmente al Presidente, pero imponiéndole la renuncia al programa de reformas (7).

Intervienen también la Contraloría, el Parlamento y la Justicia, dominados por la oposición. La primera ordena a la Dirección de Industria y Comercio, la devolución de las sumas de dinero obtenidas por la venta de mercancías de los negocios requisados. La mayoría parlamentaria inicia acusaciones constitucionales contra cuatro ministros por “haber infringido reiteradamente la Constitución y las leyes” (8), que no culminan ya que el gabinete renuncia el 31 de octubre. Y el Presidente de la Corte Suprema, Enrique Urrutia, quien un año más tarde terciará la banda presidencial a Augusto Pinochet, reprocha al gobierno no haber concedido con prontitud la fuerza policial para desalojar los recintos ocupados por simpatizantes de la izquierda (9).

Los conjurados han lanzado todas sus fuerzas en la batalla: huelgas, manifestaciones, atentados terroristas y sabotajes, procesos en el extranjero, destitución de ministros, campañas de prensa… Sin embargo, a partir del día 20 la huelga deja de avanzar y algunos retornan al trabajo.

Pese a la virulencia, los actores de la huelga se presentan como apolíticos y estrictamente profesionales, sin formular claramente sus objetivos. Sólo el día 21, cuando el paro retrocede, publican el “Pliego de Chile”. Piden evitar despidos; retirar las querellas; restituir las industrias ocupadas; limitar el sector social de la economía; promulgar la ley de control de armas; no estatizar los bancos y el comercio exterior. Y van a negociar. En realidad, una colosal reacción popular los ha hecho renunciar (por ahora) al derrocamiento del gobierno y buscan una salida honorable.

1. Smirnow Gabriel, 1977, La revolución desarmada. Chile 1970-1973, ERA, 97. 2. Gazmuri Cristián, 2000, Eduardo Frei Montalva, Aguilar, 818. 3. El Mercurio, 29/9/2002. 4. O. Saenz en Informe Especial, agosto 2003 5. Documental “La Espiral”. 6. Cuando Nixon suprime la convertibilidad del dólar en agosto de 1971, esta era de una onza de oro = U$35. En 2012 la onza vale unos U$1.600. Esto indica que multiplicando por 45 los dólares de 1971-72 se puede tener una idea de su valor actual. 7. Joxe Alain, 1974, Le Chili sous Allende, Gallimard, 157. 8. Jaime Suárez (PS, Interior), Carlos Matus (PS, Economía), Jacques Chonchol (IC, Agricultura) y Aníbal Palma (PR, Educación). 9. González Miguel, Fontaine A Arturo (editores), 1997, Los mil días de Allende, CEP, 1152.

*Historiador

Próximo artículo en la edición de noviembre 2012 de Le Monde Ddiplomatique: El paro de octubre. La impresionante reacción popular.

A la venta en librerías
y en la librería de Le Monde Diplomatique
San Antonio 434, local 14, Santiago
Teléfono: 664 20 50
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiéralo por internet en:
www.editorialauncreemos.cl

 
Contáctenos | Todos los derechos reservados | Todos derechos reservados © 2019 Le Monde diplomatique.