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Los errores de la polémica eliminación de la filosofía. Por Alex Ibarra

(JPEG) Hace unos días atrás, menos de una semana escribí una columna en este mismo medio, en el cual aludía a la necesidad de plantear una defensa unificada de oposición a la eliminación de la filosofía como asignatura del currículo de 3° y 4° medio. La visión que tenía albergaba la sospecha en torno así la ciudadanía daría un respaldo a esta campaña de defensa de la asignatura, que por cierto trasciende al atentado ideológico en contra de las humanidades en la educación pública, es decir en aquella que es direccionada desde el ministerio. Por suerte, debo reconocer si percepción errada, ya que este grave problema de eliminación de la filosofía del currículum ha sido tema en varios medios de comunicación.

En cuanto agente activo como formador de futuros profesores de filosofía, pero a la vez también como agente permanente en actividades de difusión de la filosofía en el espacio público, me resulta estimulante que al interior del debate que se generó prevalezca la idea de que los llamados tecnócratas de la educación se estarían equivocando en esta propuesta. En Chile gracias a algunos medios de comunicación hoy es posible estar mejor informados, pero también se permite la aparición de la expresión ciudadana que los medios hegemónicos censuran.

Con esto quiere referir a que en esta semana hemos asistido a una defensa multisectorial en torno a la importancia de la enseñanza de la filosofía. Distintos medios han publicado variadas columnas al respecto escritas por gente dedicada a la filosofía, por premios nacionales de humanidades, rectores de universidades, líderes de opinión pública, asociaciones, etc. Pero, también la ciudadanía ha opinado en las redes sociales, las cuales para algunos analistas son indicadores importantes y válidos. Dichas publicaciones manifiestan un importante consenso en torno al error de que se plantee la eliminación de ésta.

Me quedaré en este momento con la idea de error y lo consideraré desde dos perspectivas: la técnica y la política. En cuanto al error de los técnicos es algo no tan novedoso, esto se puede apreciar en cuanto a que la educación es algo que se viene modificando a cada rato. Por teóricos de la educación sabemos que esto no es un problema, ya que la educación es algo que siempre hay que cambiar, no se puede negar en ella su realidad de fenómeno dinámico. Sin embargo, esto no puede instalar un abuso en la improvisación. La sensación que está dejando esta reforma curricular, y esto no sólo por el intento de eliminar la filosofía, es que carece de fundamentos serios y que lo tanto se está improvisando. No debiéramos sorprendernos es pública la gestión del actual ministerio para cualquiera de nosotros que haya estado atento a la prensa. Cambios gabinetes podrían ser la solución para un gobierno que aumentó el porcentaje de desaprobación a su gestión.

Precisemos en relación al error técnico. Lo primero que resaltaría son aquellos planteos que a simple vista aparecen como incoherentes, es que es uno de los argumentos aparecidos más usados en el debate de estos días. Hay una determinación aceptada de una política educativa que supuestamente se identifica con educación de calidad y con una educación de carácter democrático, para ambas es importante el elemento del pensamiento crítico. Como varios manifiestan en lo concerniente a pensamiento crítico es fundamental la promoción de la filosofía. Por lo tanto, es un error presentar una propuesta de reforma en la cual se elimina la filosofía. Tenemos aquí contradicción entre lo que se dice y lo que se hace. Peor, aún hay una negación desde las acciones a aquello que ha dicho en un discurso. La incoherencia, en este sentido, es un grave error técnico, así como también el exceso de improvisación.

Una de las principales involucradas en la polémica es Alejandra Arratia que ha tenido que dar la cara, y ponerla bastante dura, para afrontar el problema. Sin embargo, hasta el momento se ha mantenido en el error de la improvisación y de la incoherencia. Grave problema, ya que los equipos de técnicos deberían darnos argumentos, tal vez ellos mismos requieran un curso elemental de pensamiento y razonamiento crítico, así podríamos evitar la presentación de tanta falacia. La funcionaria aludida en un intento apresurado a tapar el sol con las manos ha dicho en torno a la polémica por la eliminación de la filosofía ha dicho “la idea no es que salga, es todo lo contrario, es potenciarlo”. Podríamos decirle ¿cómo se potencia algo que se elimina? Desde el lugar poco claro y poco razonable de la incoherencia nos ha dicho que “seguirá presente en los cursos de educación ciudadana”. Por cierto que la filosofía colabora desde un lugar importante a la formación ciudadana y se podrían interrelacionar, pero ningún motivo se puede entender que una venga a remplazar a la otra. La metáfora de que las manzanas las puedo colocar en el saco de las peras no es una respuesta afortunada. Menos lo es para un especialista.

Otro argumento técnico aludido es que hay una pretensión de que la filosofía llegue a más gente, en concreto a más estudiantes, esto bajo el argumento de que ahora la filosofía al estar de algún modo presente en la formación ciudadana abarcaría no sólo la educación científica-humanista, sino también la artística y la técnica. Nuevamente criterio errado. Si es que se quisiera ampliar la cobertura de la filosofía, acaso no era más simple restaurar la asignatura en aquellos currículos de las cuales ya había sido eliminada. Insistir en que se le está dando mayor presencia en currículo demanda cuestiones como reestablecer su enseñanza en la educación técnica y en la de adultos, no limitarla a 3° y 4° y extenderla a toda la educación media, e incluso a la enseñanza básica a partir de las exitosas experiencias en torno a las propuestas de filosofía para niños. Por cierto, que por ningún motivo estas apreciaciones deben ser consideradas como una negación para la implementación de la formación ciudadana. El fortalecimiento de la enseñanza de la filosofía y la implementación de enseñanza de la formación ciudadana, fortalece, a todas luces, el imperativo de fomentar el pensamiento crítico.

El otro error que advertíamos es el error político. Es extraño que en la educación bien pagada en Chile aumenten las posibilidades para la enseñanza de la filosofía y en cambio en la educación pública disminuyan. Un sistema educativo en el cual no existe la voluntad política para independizarse del imperio de la educación de mercado permite este tipo de desigualdades. La persistencia de políticas educativas que no son superadoras de elementos en favor de la injusticia heredada de la dictadura e incluso que son fortalecidas y defendidas por la clase política que hoy se encuentra desprestigiada, son una muestra más del engaño sostenido al que hemos acudido por varios años.

Lo interesante de estos días es que hay nuevos focos abiertos para la participación ciudadana que busca el restablecimiento de la dignidad, se abren nuevos espacios de convivencia democrática. La defensa por la enseñanza de la filosofía ha suscitado la organización de los estudiantes de filosofía a nivel nacional, ya tienen asamblea programadas en distintos lugares, lo de Santiago están convocados a reunirse en la Universidad de Santiago este lunes; los académicos harán los mismo en la UMCE; la REPROFICH ha estado realizando y distintas discusiones. Lo importante de esta defensa de la filosofía en el sistema educativo es que logre constituir un frente amplio y ciudadano en defensa de la educación pública y de calidad anhelo de tantas chilenas y chilenos. La respuesta inmediata ya tiene logros no sólo el de estar presentes como noticia en los medios públicos, sino que también que el ministerio ahora tendrá que transparentar parte de lo suele hacer a escondidas, el famoso ppt que inició la polémica y que estaba dirigido sólo a algunos directivos de las instituciones educativas, ahora tendrá que ser puesto a disposición de todos, al menos eso promete la aludida Alejandra Arratia en su intento de defender lo indefendible.

Finalmente, aludir a un comentario menor que viene circulando, pero que reviste grave irresponsabilidad, ya que proviene de un conocido defensor de la educación en Chile. Sólo entregarle el consejo de que para quien pretende ser un representante legítimo de la educación en Chile no puede darse el lujo de dañar la imagen de quienes se toman los temas con seriedad aunque aparezcan contrarios a sus propios intereses. Juicios descalificativos en torno a que nuestras demandas son “histéricas” lo hacen aparecer situándose en la vereda opuesta a la de la defensa de la educación pública.

Alex Ibarra Peña
Colectivo de Pensamiento Crítico palabra encapuchada
Docente Universidad Católica Silva Henríquez

 
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