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En este numero:

- Temores vigentes frente al “Plan Cóndor” en las posdictaduras. Por Alex Ibarra Peña
- Desde CAIMANES. Mujeres en lucha. Video de Eelif Karakartal
- Taller sobre EL VIAJE DE LOS IMAGINARIOS de Federica Matta

- Sumario completo



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NO... que el establishment “demócrata” no lo administre... Por Ricardo Espinoza Lolas

En estos días tratemos de reflexionar en torno al NO: “Todo NO se transforma en un Sí. Es cosa de que pensemos en los finales de la Dictadura de Pinochet y la Campaña del NO[1] que lideró Eugenio García; es realmente un acto revolucionario y operó como tal. La Dictadura tenía todo pensado para que el Dictador Pinochet ganara el plebiscito (por eso aceptó participar) y así se ‘disfrazaba’ legalmente de Presidente de la República y no solamente ante los propios chilenos, sino ante toda la comunidad internacional. Y que simplemente el NO fuera la opción para decir NO a Pinochet generaba un gran punto en contra de las Fuerzas Democráticas. Porque entre otras cosas el Sí siempre es lo positivo y el NO es lo negativo a nivel simbólico. Y aquí el Sí era un Sí a Pinochet y el NO era un NO al dictador; pero García vio en ese NO, algo más, una ‘Fuente de esperanza’”[2]. Ya Nietzsche lo tenía bastante claro: “El placer- es aún más profundo que el sufrimiento”[3]. Bueno, García, y todo su Equipo, en la Campaña de TV, vio que más profundo que un NO simbólicamente negativo acontecía un tremendo Sí esperanzador, de alegrías, colores, sensaciones; de aperturas y aires frescos, de confianza y amistad cívica; de juventud, de libertad, donde lo finito se infinitizaba. Ese NO se transformó en un Gran Sí.

Y las personas fueron con alegría a votar; a pesar del miedo a la represión brutal en la que a todos nosotros nos tenía sumido Pinochet (ese miedo también estuvo en muchos de los votos del SÍ que no eran por mantener la Dictadura, sino simplemente miedo), pues si perdía podía ser peor (y también había miedo a los “desordenados rojos” que volverían con el caos del Gobierno de Allende; y ya nadie quería más “desorden”). Esto lo venía diciendo, todos los días, la Dictadura a través de los medios de comunicación. Mucho antes de la Campaña de TV (del horrendo Sí que daba miedo ver su Franja), por más de un año se le decía a la ciudadanía que la izquierda era lo peor y era la ideología de la destrucción y el caos. Pero a pesar de esto: ¡El NO devino Sí! Incluso podríamos mostrar de modo radicalmente hegeliano ese triunfo del NO. Por medio del “tejido social” de la gran resistencia a la Dictadura de unos días, semanas, meses y años, resistencia ya dialogando hasta lo imposible, con cacerolazos, protestas, en clandestinidad, con torturados, dando incluso la vida, convenciendo al otro (cualquier Otro) que se diera cuenta de que un cambio era posible, incluso con armas y algo de insurrección, con el PC, etc., se pudo realizar el gesto revolucionario de quitarle el poder al Dictador. Pues se trató de eso, literalmente, quitarle el poder a un Dictador bastante chapuza, rancio, estrecho de cabeza, duro e insensible, y algo ladino con el dinero, etc. Y esta resistencia organizada (dentro de lo que se podía en esos tiempos pre-Smartphone, FB, YouTube, WhatsApp, etc.) desde los movimientos sociales y partidos políticos a los barrios de todo Chile (de Arica a Punta Arenas), como una gran expresión dialéctica de negatividad al Dictador, se afirmó. Se expresó como un contragolpe (Gegenstoss) afirmativo del “tejido socio-histórico” chileno en la Campaña del NO. Se expresó como un Sí esperanzador de que el cambio era posible y que no vendría nada malo para todos los ciudadanos, sino todo lo contrario. Se generó un afecto contagioso corporal de efectiva jovialidad. Esto es, retornar a la Democracia fue un acto totalmente revolucionario (y por eso que no se nieguen las armas) y un Acontecimiento.

Y por lo mismo es interesante y penoso ver cómo muchos hoy quieren hegemonizar el NO para hacelo suyo; y formalmente se lo “devoran” y lo capitalizan para venderlo en el mercado de la Democracia (desde Hernán Larraín a Eugenio Tironi, desde Ascanio Cavallo a Carlos Peña; y un largo etc.). Todos quieren ser la expresión del NO. Pero llega a ser increible que todos ellos digan lo que es el NO en su “esencia” y señalan también los que pueden o no celebrar ese triunfo. Y además construyen historia, la que ellos quieren, en era de post-verdad. Desde la DC, que fue parte del Golpe de Estado y que en la actualidad se está disolviendo, y con muy pocos votantes, vive todo el día hablando y representado la voz de la ciudadanía y necesita comerse al NO para volver a tener algo de poder ciudadano; hasta la propia derecha que gobierna en la actualidad y está todo el día señalando que el el NO es de ellos y que ellos expresan la democracia por exclencia y que por lo tanto ellos deben administrar ese triunfo en el Gobierno. Y una derecha, no lo olvidemos, que tiene en su Gobierno a no solamente votantes del Sí, sino a personas que trabajaron porque la Dictadura siguiera en el poder y que no han realizado ningún mea culpa; y que incluso hoy volverían a votar por la Dictadura (Van Rysselberghe dixit). Y es interesante y muy preocupante, además, como señalé, que muchos pensadores del establishment social-demócrata nos dicen quienen pueden conmemorar y quienes no. Y en esto cuentan y narran su historia del NO como si fuera LA historia del NO y del devenir chileno de la Dictadura a la libertad. Estos intelectuales orgánicos de los medios de comunicación nos hablan desde su verdad como si fuera la VERDAD.

Y obviamente en esto excluyen la lucha armada, la insurrección, al PC, al dolor, etc. en el movimiento histórico mismo del NO. Lo dejan fuera. Todo Acontecimiento lleva dentro de sí la fuerza, el dolor, la violencia: desde la fundación de ciudades al amor. Y en este caso ya es sabido que USA apoyó la salida de Pinochet pero con varias condiciones: una de ella era mantener el modelo económico y la otra condición, era excluir al PC. Y esto fue aceptado por la Concertación que tuvo que administrar el cambio con el apoyo del establishment internacional, pero esto no quiere decir que en el NO, como Acontecimiento, no se diera toda forma de dolor, fuerza, diálogo, etc. propia de un movimiento que para afirmarse, y se ganara, no tuviera dento de sí el dolor de muchos chilenos. El NO es expresión de un Acontecimiento; quitarle el poder a la Dictadura. Y para ello fue necesario, en definitiva, el dolor y la racionalidad. Y con ello se afirmó el triunfo. Y es inaceptable en la actualidad intentar cambiar la historia para contruir otra alternativa que niega lo propio del Acontecimiento y en ello la posibilidad de seguir generando cambio en un país que con ese modelo capitalista único mundial ha generado malestar en tantas personas. No es necesario seguir generando miedo a los chilenos para que no sean agentes transformadores de un páis para todxs y que sea un país de verdad y no un mero satélite del orden mundia capitalista. Los que quieren celebrar el NO y administrarlo y hegemonizarlo en el fondo lo que hacen es repetir la siniestra Franja del SÍ. Se repite lo mismo, esto es, dar miedo para controlar, vigilar y seguir con el gatopardismo actual para que todo el modelo siga igual. Y no olvidemo que así ganó Piñera en las elecciones pasadas: con el miedo. La otra opción era Chilezuela. Y muchos chilenos por miedo votó a la derecha. Al parecer lo que quieren muchos es que siga gananando la Franja del Sí para que todo se conserve tal como debe ser para ellos. Y así desactivar al pueblo de su potencia afirmadora, con negatividad, pero afirmadora y en ello creadora y transformadora de un país a la altura de los tiempos. Por eso que ganara el NO fue un Acontecimiento y no fue solamente parte de la estrategia social-demócrata. Y por lo mismo es muy difícil que vuelva a ganar un NO hoy en Chile. Ganarán siempre los que agenciar el miedo; los agoreros del miedo.

[1] La Campaña del NO al Referéndum de la Dictadura de Pinochet se llamaba: “Chile: la alegría ya viene” (la Campaña del Sí se titulaba: “Chile: un país ganador”). Y el logotipo era un arcoíris, cada color representaba a un referente político: naranja para los humanistas, verde para los socialdemócratas y ecologistas, rojo para los socialistas, azul para los democristianos, amarillo para los demócratas. La franja duró hasta un mes antes de las votaciones y comenzó el 5 de septiembre de 1988. A las 23.00h. Cada programa duraba solamente 15 minutos y se transmitían por TVN y Canal 13. Esta Campaña fue un éxito mundial; no solamente contra Pinochet que perdió el Plebiscito. Ha sido objeto de mucho estudio en distintas partes. Ha inspirado desde el film NO de Pablo Larraín (2012) a la Campaña contra Erdogan en Turquía (2017) pasando por el partido Podemos de España.

[2] Espinoza, R., Capitalismo y empresa. Hacia una Revolución del NosOtros, Libros Pascal, Santiago de Chile, 2018, pp. 144.

[3] Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, Alianza, Madrid, 2000, p. 352.

 
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