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En este numero:

- Ante los fraudes, las colusiones, abusos y las estafas actuales, ¿Qué pueden hacer los ciudadanos? Por Edgardo Condeza
- 12 DE OCTUBRE DE 2013 DÍA DE LA RESISTENCIA INDÍGENA
- Falencias que persisten en la comprensión de mareas rojas, ecosistema y contaminación del mar interior de Chiloé. Por Dr. Tarsicio Antezana

- Sumario completo



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Nicaragua: otra vez poder y sangre. Por Ángel Saldomando - Más declaración urgente

Hace años atrás un periodista de Le Monde Diplomatique asiduo visitante de países latinoamericanos, sobre los que el escribía, me preguntó en Managua ¿Pero qué tienen contra Daniel Ortega? Éste había regresado al gobierno en 2007. Le dije que la pregunta estaba mal formulada, personalizaba el problema. Le respondí que la cuestión de fondo era que hacía Ortega con el FSLN. Luego precisé mi visión, Ortega representaba una peligrosa conversión del FSLN en una suerte de PRI mexicano pero más personalizado y patrimonial. Ello se acompañaba de altos niveles de corrupción, de descomposición institucional que el propio FSLN había contribuido a crear, implicaba una política continuista del modelo neoliberal combinado con asistencialismo clientelista y creciente represión de todos los ámbitos sociales y políticos que no pudiera controlar. El fraude electoral se hizo moneda corriente al igual que el apaleo, intimidación y operaciones limpieza de críticos. Ortega declaró que el partido era suyo y los círculos de seguidores, gran parte del sandinismo histórico se fue, se ordenaron según su cercanía con el poder, el padrinazgo de los operadores y las prebendas.

El FSLN era un cascaron vacío desde el punto de vista de un proyecto social, que no fuera el de una casta que había convertido el poder en su propio proyecto de manera excluyente. Era la teoría del partido único mutada en casta única. El periodista, obvio simpatizante de las apariencias, reaccionó molesto. Me preguntó si tenía pruebas de mis afirmaciones. Nicaragua es un país pequeño y más temprano que tarde se sabe todo. Pero en mi caso he dedicado muchos años a la investigación y no me era difícil retratar como había ocurrido todo. Le retruqué si el aceptaría en su país la mitad de las cosas que le mencionaba. Suele pasar, se cree solo en lo que se quiere creer a condición de no vivirlo directamente.

Nicaragua en medio de su drama vuelve a abrir un debate sobre lo que es aceptable y lo que no, que argumentos explican lo que ocurre y si esto justifica esto o aquello. Cada uno filtra según sus inclinaciones, pero lo que es difícil de comprender es que gente que pretender ser informada ignore realidades básicas. Cada vez que se evidencia la fiebre rompen el termómetro si es que no le pegan al mensajero.

La subordinación a un cuerpo de afirmaciones, dogmático-religioso, genera una insuperable contradicción entre los dueños de la verdad y los demás. Y si con ello se justifica sin límite todo tipo de prácticas la puerta está abierta para llegar a todo tipo de aberraciones. La historia está plagada de estas situaciones, igualmente las filas de los justificadores de la realidad han sido bien nutridas. Siempre son mentiras del otro. Así se negaron los campos de concentración, las represiones de masa y los regímenes despóticos, cualquiera fuera su bandera, bastaba que estuviera de nuestro lado para darle absolución ideológica y la justificación correspondiente. Olvidamos con frecuencia que ciertos avances civilizatorios no caducan por las ideologías que los niegan, son universales, como los derechos humanos, políticos y sociales, la democracia y la libertad. Sin ello el mundo sería más invivible de lo que ya es.

Como en otras situaciones de nuestra vapuleada América lo que ocurre en Nicaragua ha abierto un debate vivido dramáticamente por quienes los sufren en carne propia. Es sorprendente que muchos analistas rara vez mencionen concretamente lo que vive la gente. Las tres lecturas que circulan, son clásicas, en algunos casos se prestan argumentos y en otros se diferencian en los elementos que citan como información, algunos manipulados con abierta deshonestidad intelectual. Lo más grave es que los extiendan a otras situaciones latinoamericanas haciendo una amalgama que no aporta nada a la experiencia de los movimientos populares.

Lectura 1 La conspiración de la derecha, CIA e imperialismo, el golpe blanco o golpe a secas. Lectura 2 Errores de un gobierno de izquierda, situación mal manejada, salidas de izquierda y/o revolucionarias. Lectura 3 Pacto entre elites tradicionales y la casta sandinista funcional a la deriva de un régimen autoritario y corrupto. Una nueva versión de otras experiencias políticas de Nicaragua. Crisis terminal necesaria democratización.

Las lecturas 1 y 2 bordean ideas similares. Sin embargo hay varios supuestos sobre los que se debe dar evidencia. El primero es que hay efectivamente un gobierno de izquierdas con un proyecto social y que respeta principios básicos relacionados con la participación de los sectores populares, el incremento de derechos y una práctica de integridad o ética pública que lo diferencia de los denostados regímenes de derecha. En el caso de Nicaragua esto no existe. El segundo es que se trata de “errores” de un gobierno de izquierdas y no de un régimen que impulsa un modelo autoritario y corrupto.

El tercero es la conspiración de la derecha, Cia etc. Que esto pueda ocurrir no está excluido. Pero es claro que no fue la CIA quien impulsó a Daniel Ortega a crear un régimen familiar clientelista, a robarse las elecciones, a usurpar las instituciones, a cooptar la policía como fuerza de represión para gubernamental, a privatizar la cooperación venezolana y dejarle la deuda al estado cuando se acabó el negocio que instrumentalizaron privadamente; quedándose con los beneficios y constituyéndose en grupo económico familiar. El cuarto es que la protesta social en Nicaragua se relaciona con Honduras y la caída de Zelaya, la crisis de Venezuela, la caída de Lugo en Paraguay, la situación en Brasil en el marco de una estrategia común restauradora de la derecha y el imperialismo.

Esa amalgama simplificadora revela una construcción a priori y no un análisis. Ninguna de esas situaciones se aparenta en su contenido y desarrollo. Que hayan presiones externas, relaciones explicitas entre derechas y geopolítica norteamericana no es un secreto para nadie. Pero si esto se asume como determinismo absoluto mejor no hacer política en ninguna parte. La realidad es que en diversos contextos juegan factores específicos. Las incapacidades propias no son atribuibles necesariamente al adversario. Ni Zelaya ni Lugo eran coaliciones populares poderosas y carecían de manejo político consistente por ejemplo. El PT por su lado, había entrado pese al apoyo popular y enormes capacidades políticas en un zigzagueante desorientación programática y social. Tampoco será culpa de otros el que Evo después de haber perdido el referéndum para obtener el derecho a reelección pretenda desconocerlo.

La lectura 3 sostiene que el pacto intra-élites se descompuso y que su cara política el régimen de Ortega acumulaba descontento, particularmente en el campo y en sectores urbanos y juveniles. Su deriva opresiva, toda manifestación era reprimida, seguían habiendo asesinatos de campesinos, burócratas eternos en todos los puestos, acumulación y ostentación de riqueza personal etc. era resentidos por la población, en uno de los países más pobres de América Latina. El conflicto en torno a la mafiosa concesión canalera, la represión de estudiantes, la negación de derechos, más que la reforma de la seguridad social como se ha pretendido, encendió la mecha ¿Cómo se llegó ahí?

Si se examinan los grandes temas que marcaron la evolución del país en los últimos 20 años, se puede establecer que el partido sandinista se desempeñó en constantes zigzag. Entre lo que se decía y se hacía la distancia fue cada vez mayor. En la fase de reformas económicas, catalogadas de neoliberales en el discurso, durante tres gobiernos conservadores, el partido sandinista no solo las compartió además se posicionó en ellas para obtener beneficios sin consideraciones programáticas o de reivindicaciones sociales.

Cuando afirmó estar comprometido con la democracia y la gobernabilidad en beneficio del país hizo un pacto secreto, hoy público, con la fracción más corrupta de la derecha con quien compartió practicas prebendarías y arduos conflictos por el reparto. A cambio obtuvo modificar la ley electoral para ser electo con 35% en primera vuelta si había 5% de distancia con el segundo! Cuando habló de reconciliación y democracia en su retorno al gobierno, puso en marcha un sistema de alta discrecionalidad autoritaria que mezcla retórica y poder duro.

Cada una de esos zigzag le costó rupturas y la división pero en beneficio de una estructura de poder en desarrollo, que en cada oportunidad daba un paso más hacia su consolidación. Es obvio que la estructura de poder ya existía. Pero el grupo danielista era uno más entre otros aunque con más visibilidad, lo nuevo es que es que este grupo se personalizó más, se privatizó más y adquirió más base económica y familiar propia.

La democratización de los 90, post revolución, y las diferencias políticas y económicas que generaron en la estructura del frente sandinista, condujeron a la formación de grupos de interés nuevos.

Los grupos originados en las estructuras militares, los empresarios, el aparato sindical y los diputados conformaban una situación interna movida imposible de cerrar. Estos sectores tenían una equivalencia de historia y militancia común que los hacía además legítimos aunque no iguales. Fue la oportunidad perdida para una renovación política y la creación de un régimen de partido democrático. El miedo a la exposición pública, a perder posiciones ganadas o por ganar y la ausencia de una propuesta de renovación programática integral y democrática en beneficio no solo del partido sino que del país, atrincheraron los intereses de grupo en una lucha fratricida.

La política al servicio de intereses de grupo cerrados sobre sí mismos, sustituyó al posible proyecto colectivo a proponer a la nación. Las malas artes aprendidas en los años de poder absoluto se consolidaron como una doctrina de reemplazo. De esta mezcla corrosiva surgió la eliminación sucesiva de cuadros históricos, en una hemorragia constante.

De aquí surgió también el grupo dominante de Daniel Ortega que de intermediador de las diversas facciones pasó a construir una estructura piramidal de subordinación. Del debate interno entre diversos grupos se pasó a los círculos de poder ordenados según la distancia con el líder. El primero circulo era naturalmente el del secretario general, luego el aparato y finalmente en disputa los empresarios y los sindicatos. Los militares habían salido del juego al consolidar su independencia corporativa.

Finalmente estos anillos también terminaron disueltos para ser sustituidos por relaciones personalizadas con el liderazgo en relación con el cual se puede caer en desgracia u obtener algún premio. Esto además ha refundado las líneas jerárquicas de la organización, de control y de ascenso, en detrimento de los pocos equilibrios de representación de la diversidad, de eventuales ajustes y debates y de algún nivel de institucionalidad interna independiente del liderazgo personal y de la cúpula del aparato.

Este era el esquema dominante, con alguna sobrevivencia de los anillos, hasta la llegada al gobierno. El doble liderazgo del país y del partido en un esquema de partido estado, disparó el arribismo, la lucha de influencias y la corrupción, en un momento en que el partido carecía por completo ya de institucionalidad para resolver estas cuestiones.

En ese vacío por simple cercanía al poder y dependencia personal del líder ascendió esposa de Ortega, Rosario Murillo. Pacto de manipulación perverso originado en oscuros ajustes de cuentas personales. El ascenso de Rosario Murillo marca la máxima personalización y ausencia de institucionalidad de eso que se llama partido FSLN. Este régimen de partido por su relación con el Estado, al que se lo ha transmitido, causó estragos en la ya débil institucionalidad del país. En el sentido que para esa práctica, la democracia no es un conjunto de normas e instituciones que hacen parte de un contrato que rige la vida social, son reglas utilitarias que se usan o se violan según la necesidad al igual que en el partido.

El modelo propuesto conduce a un poder vertical y que subordina a la sociedad, pero de paso acaba con la democracia deliberativa, es decir aquella que reconoce el conflicto y el disenso, la alternancia política y la sanción de la opinión.

Inevitablemente todo el discurso sobre el poder popular se vuelve retórica hueca. ¿Qué hacemos con los otros, con los que no están de acuerdo? Esos pasan, sean mayoría o minoría, a ser enemigos o inconscientes de la verdad proclamada.

Las consecuencias para la relación entre el gobierno y la sociedad son evidentes y patológicas. El poder se vuelve paranoico y no se puede exponer a la luz pública. Y la diferencia entre la realidad y el discurso conduce a una híper ideologización y a una sobre exposición propagandística con la que se intenta ocultar la brecha, afirmar el liderazgo y aplastar a los enemigos. A la sociedad le queda obedecer u oponerse frente a esta lógica del poder con costos cada vez más altos si el sistema se consolida. Todos los regímenes totalitarios y de partido único terminan allí. Y eso es lo que ha ocurrido.

Nicaragua entró de lleno en una tentativa de construir un poder de neo autoritarismo, personalizado, esta vez salido de las entrañas mismas del partido que en nombre de la revolución pretendió enterrar la dictadura familiar del pasado. En 2008 se advertía sobre esto, en una carta dirigida al gobierno de Nicaragua, presidido por Daniel Ortega del frente sandinista, firmada por un grupo de personas que han tenido una relación de apoyo y solidaridad con el proceso revolucionario que vivió en los 80 y guardaron lazos con el país. Entre los firmantes se encuentra militantes e intelectuales como Mario Benedetti, Eduardo Galeano y Noam Chomski. En la carta se pide el respeto de los derechos políticos en Nicaragua. 10 años después el diagnóstico se confirmó el poder omnímodo ha confundido su conservación con la apropiación del país a cualquier precio. Más de 365 muertos, 1,800 heridos, secuestrados torturados y desaparecidos. ¿Aceptaría que ocurriera esto en su país? ¿En nombre de qué? La salida no puede ser más que democratización y justicia y luego que se diriman las opciones.

Detrás de estos conflictos en torno a la dictadura y la democracia reside casi toda la acción y la teoría política de la modernidad. La base de un sistema político, radicada en la soberanía popular, los derechos y el pluralismo o por el contrario basado en el autoritarismo es el dilema de toda sociedad que debe canalizar el disenso, el conflicto frente a diversos grupos sociales que reivindican derechos y oportunidades. Cuando estos últimos son negados o escasos, la democracia es y sigue siendo una idea revolucionaria, más aun cuando porta un proyecto de justicia social, cuya realización puede que tenga variables de tiempo, lugar y circunstancias, pero que constituye la única vía de una mejora de la sociedad a través de la política. Y la solución mágica hasta ese momento aparece como la más natural del mundo, hace falta refundar la legalidad y legitimidad del poder, es decir elecciones creíbles para la sociedad y regulación del poder.

Algunas referencias libros y artículos:

El retorno de la AID 1993

Nicaragua con el futuro en juego 1996

El amigo brasilero 2011

El sandinismo en el gobierno 2012

Nicaragua del sueño a la pesadilla 2018

Centroamérica en riesgo ¿El volcán apagado? 2012

Honduras lección para ciegos y videntes 2011

La lección paraguaya 2012

A. S. 18 de julio de 2018


DECLARACIÓN URGENTE POR NICARAGUA

17 de julio de 2018

Por la presente, como intelectuales, activistas sociales y académicos, queremos manifestar nuestro profundo rechazo frente a la gravísima situación de violencia política estatal y violación de los Derechos Humanos que atraviesa Nicaragua, responsabilidad del actual régimen de Ortega-Murillo, lo cual se ha traducido en unos trescientos muertos en los últimos tres meses.

La indignación, el dolor, el sentido de frustración histórica es doble cuando semejante aberración política es producto de líderes y gobiernos que se dicen de izquierda. ¡Qué puede doler más que la ironía de un líder que se dice revolucionario, emulando las prácticas criminales de aquel dictador contra el que se supo levantar! Y esa indignación se hace más intensa aún cuando este panorama de violencia política estatal es completado con el silencio cómplice de líderes políticos y referentes intelectuales (auto)proclamados de izquierda. La connivencia de cierto establishment intelectual -una izquierda oficialista que suele arrogarse la representación exclusiva de la ‘izquierda’-, ha mutado al calor del poder gubernamental en un sucedáneo del más desbocado cinismo.

Denunciar esta situación tan dolorosa como inaceptable, alzar la voz contra los atropellos a las más elementales libertades y derechos que el actual gobierno nicaragüense viene realizando, no es sólo un deber de solidaridad humanitaria. Es también un acto y un llamado colectivo a defender la Memoria revolucionaria; a procurar evitar la consumación de esta degeneración política en curso.

No hay peor latrocinio que la defraudación política de la esperanza de los pueblos.

No hay peor saqueo que aquel que va dirigido a depredar las energías rebeldes por un mundo justo.

No hay peor imperialismo que el colonialismo interno que se torna violencia opresiva revestido con retórica anti-imperial.

Todo eso está aconteciendo en Nicaragua. La Tierra que fuera símbolo fértil de la esperanza emancipatoria a fines de los ’70, se ha convertido en un campo más de autoritarismo.

La memoria mancillada de una de las revoluciones más nobles y esperanzadoras de Nuestra América, como lo fue y sigue siendo Sandino; la memoria de luchas anti-capitalistas de un pueblo sufrido pero valiente, ahora pisoteada para (intentar) encubrir la típica violencia ordinaria de un régimen dictatorial más, de esos que sobran y se repiten en nuestra historia. El otrora líder revolucionario, honrado por la confianza de su pueblo, hoy convertido en dictador, ciego de poder y con sus manos manchadas de sangre joven. Tal, el paisaje violentamente amargo de nuestra querida Nicaragua.

Alzamos nuestra voz para condenar públicamente la dictadura en la que se ha convertido el gobierno de Ortega-Murillo. Expresamos nuestra solidaridad para con el pueblo y la juventud hoy, una vez más, levantados en resistencia. Para apoyar y acompañar sus exigencias de diálogo y de paz, de poner fin a un gobierno ilegítimo y criminal que hoy usurpa la memoria sandinista. Lo hacemos con la convicción de que lo se trata no es sólo “salvar el honor” del pasado, sino sobre todo, de rescatar y cuidar las semillas emancipatorias del futuro, que hoy se han puesto en riesgo.

Primeras Firmas:

Alberto Acosta (economista, Ecuador),

Maristella Svampa (socióloga y escritora, Argentina),

Raúl Zibechi (ensayista y escritor, Uruguay),

Horacio Machado Araoz (politólogo, Argentina),

Hugo Blanco (activista, director de “Lucha indígena”, Perú),

Joan Martinez Alier (Revista Ecología política, España),

Pierre Salama (economista, Francia),

Raphael Hoetmer (historiador, Perú),

Manfred Max-Neef (Universidad Austral de Chile),

Yaku Pérez Guartambel (presidente de la Confederación de los Pueblos Kichwas del Ecuador - ECUARUNARI y de Coordinadora Andina de Organizaciones Indìgenas- CAOI),

Decio Machado (Sociólogo, periodista español radicado en Ecuador),

Pablo Solon (Fund. Solon, Bolivia),

Roberto Gargarella (abogado, constitucionalista, Argentina),

Massimo Modonesi (Unam, México),

Edgardo Lander (sociólogo, Venezuela),

Arturo Escobar (antropólogo, ambientalista, Colombia/USA),

Enrique Leff (filósofo, ambientalista, México),

Pierre Beaudet (Profesor Cs Sociales, Quebec, Canada),

Boaventura de Sousa Santos (abogado, sociólogo, Portugal),

Gina Vargas Valente (socióloga, feminista, Perú),

Horacio Tarcus (Historiador, Argentina),

Juanca Giles Macedo (Educador Popular, Perú),

Beatriz Sarlo (ensayista, Argentina),

Paulina Garzón (activista, Ecuador),

Carlos Antonio Martín Soria Dall’Orso (Abogado, docente y activista ambiental, Perú),

Reinhold Sohns, economista, Alemania,

Mateo Martínez Abarca (filosofo, Secretario de Participación Ciudadana y Control social, Ecuador),

Manuela Lavinas Picq, (Profesora, Universidad San Francisco de Quito, Ecuador),

Ramiro Avila Santamaría (Abogado, Ecuador),

Pedro Machado Orellana (Ecuador);

Juan Cuvi (Fundación Donun, Prof.universitario, Ecuador),

Víctor M. Toledo (UNAM, México),

Enrique Viale (Abogado Ambientalista, Argentina),

Boris Marañon (UNAM-México),

Elizabeth Peredo (psicóloga social, Bolivia),

Carlos de la Torre (sociólogo, Ecuador),

Carlos Zorrilla (Intag, Ecuador),

Carolina Ortiz Fernández (UMSM-Perú),

Carlos Castro Riera, Presidente del Colegio de Abogados del Azuay,- Ecuador,

Santiago Arconada Rodríguez (Activista del Agua, Venezuela),

Santiago Cahuasquí Cevallos (Antropólogo, Abogado, Ecuador),

María Fernanda López (Geógrafa, Ecuador),

Pablo Ospina (Historiador, Ecuador),

Gerhard Dilger (periodista, Brasil),

Danilo Quijano (Perú),

Ezequiel Adamovsky (Historiador, Argentina),

Hernán Rivadeneira J., (Presidente de la Rama Ecuatoriana de la Asociación Americana de Juristas),

Pablo Alabarces (profesor e investigador, Argentina),

Martín Bergel (Historiador-Argentina),

Piedad Vásquez (Ex-Capacitadora- Técnica Voluntaria en la Campaña de Alfabetización Augusto Cesar Sandino -Ex-Directora y Fundadora del Aula de Derechos Humanos Universidad de Cuenca, Ecuador),

Alberto Chirif (antropólogo, Perú),

Andrés Cabanas, (periodista y escritor, Guatemala),

Jürgen Schuldt (economista, Perú),

Ricardo Napurí (militante socialista, Argentina),

Nora Ciapponi, (militante socialista, Argentina),

Arturo Villanueva Imaña (Sociólogo, Bolivia),

Antonio Elizalde Hevia (sociólogo, director fundador de "Polis, Revista Latinoamericana, Chile),

Elsie Monge (Defensora de derechos humanos, Ecuador) ,

Carmen Diana Deere (Universidad de Florida, Estados Unidos).

Fernando Muñoz-Miño (historiador, integrante de El Colectivo, Ecuador),

Nancy Esoasandin (maestra y politóloga, Uruguay ),

Francisco Javier Velasco (antropólogo y ecologista, Venezuela),

Jaime Coronado del Valle (Sociólogo, Perú),

Roberto Espinoza, Sociólogo, Perú),

Fernando Hugo Azcurra (Economista, Argentina),

Sergio Nicanoff (historiador y docente UBA, Argentina),

Aldo Casas (activista, revista Herramienta, Argentina,

Juan Manuel Crespo (Cientista social y activista - Ecuador),

Cecilia Chérrez (ecologista, Ecuador),

Carlos Arcos Cabrera (escritor, Ecuador),

José Luis Coraggio (Economista, Argentina),

Rubén Lo Vuolo, economista, argentina (Ciepp),

Walter Actis (Sociólogo, activista ecologista, España), Guillermo Almeyra, periodista y escritor (Argentina-México),

Juan Pablo Casiello (Docente - Secretario gremial de Amsafe Rosario, Congresal de Ctera, Argentina),

Gabriela Wyczykier, (UNGS-CONICET, Argentina),

Alberto Wiñazky (Economista-Argentina),

Hermann Klosius (Presidente de la Solidaridad con Guatemala de Austria),

Catherine Walsh (intelectual militante, Ecuador),

Carlos Walter Porto-Gonçalves (Geógrafo. Brasil),

Jaime Pastor (editor de la revista Viento Sur, España),

Koldo Unceta (Universidad País Vasco, España),

Maxime Combes (Economista, Francia),

Olmedo Beluche ( Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá),

Juan Wahren (Sociólogo, UBA/CONICET, Argentina),

Gustavo Soto Santiesteban (escritor y activista, Bolivia),

Pedro Morazán,(Economista, Honduras / Alemania),

Danilo Assis Clímaco (latinoamericanista, Brasil),

José Angel Quintero Weir (Wainjirawa-Zulia-Venezuela),

Miriam Lang (socióloga, Alemania / Ecuador),

Alejandro Olmoa Gaona, (economista, Argentina),

Pocho Alvarez (cineasta, Ecuador),

María Daquilema, (activista, Ecuador)

Franck Gaudichaud (Universitario, editor del portal Rebelión, Francia)

François Gèze (editor, Francia)

Julián López (Escritor, docente, Argentina)

Pablo Bertinat (ingeniero, Taller Ecologista de Rosario, Argentina)

Bernard Duterne (Editor de Cetri, Bélgica)

Nina Pacari (Ecuador)

Mariano Feliz (UNLP-Argentina)

Emiliana Terán Mantovani (Observatorio de Ecología Política, Venezuela)

Pablo Bergel (sociólogo, Argentina)

Olivier Compagnon, Historiador, Universidad Sorbona Nueva - Paris 3

(Director Instituto de Altos Estudios de América latina)

Geovanni Atarihuana Ayala DIRECTOR NACIONAL UNIDAD POPULAR (Ecuador)

Mery Zamora Garcia SUBDIRECTORA NACIONAL UNIDAD POPULAR (Ecuador)

Sebastian Cevallos Vivar SUBDIRECTOR NACIONAL DE UNIDAD POPULAR (Ecuador)

Stalin Vargas Meza COORDINADOR NACIONAL DE UNIDAD POPULAR (Ecuador)

Francine Mestrum, Global Social Justice (Bruselas, Bélgica)

Samuel Farber, Profesor Emerito de Ciencias Políticas, Brooklyn College de CUNY (USA)

Margaret Randall (Escritora, Estados Unidos)

Gabriela Merlinsky (socióloga UBA-Conicet)

Juan Andrade Heymann (escritor, Ecuador)

Rocío Madriñán (novelista, Ecuador)

Odile Hoffman (Géografa, Francia)

Pedro Roberto Jacobi , (Universidade de São Paulo, Brasil)

Eric Léonard, socioeconomista, Francia y México

Charles-André Udry (Economista, editor de A l’encontre, Suiza]

Ernesto Herrera (Editor de Correspondencia de Prensa, Uruguay).

Manuel Aguilar Mora (Historiador y profesor, Universidad Autónoma de la Ciudad de México)

Isabel Koifmann (Sindicato Ecos, cooperativa magisterial, Uruguay)

Daniel Libreros (Profesor, Universidad Nacional de Colombia-sede Bogotá)

Alberto Boga (Gráfico, activista social, Uruguay)

Ruben Navarro (Profesor, Universidad de Lyon, Francia)

Carlos Gabetta, Periodista / Argentina, Ex director de Le Monde diplomatique, edición Cono sur.

Martino Rossi (economista, Suiza)

Stefano Velotti (Filósofo, Italia)

Miguel Calvo (socióloga, Universidad del País Vasco)

Paola Moreno (socióloga y defensora de derechos humanos, cHILE)

Alberto Colin Huizar - Antropólogo - Universidad Veracruzana, México

Gonzalo Rojas Ortuste, politólogo.Bolivia

Alain Bihr, sociologue, Alternative Libertaire, France

Luis Delgado (Venezuela)

Chico Whitaker, miembro de la Comisión Brasileña Justicia y Paz, con-fundador del Foro Social Mundial.

Miguel Rivadeneira, periodista Quito-Ecuador

Susana Donoso (socióloga Bolivia)

Mario Unda, Sociólogo, Ecuador

Cecilia Salazar de la Torre, (Socióloga, Bolivia)

Alejandro Sxhweitzer geógrafo, Argentina

Jordi Salvador Duch, Diputado d’Esquerra Repubicana de Catalunya, Congreso Diputados.

Roberto Tornamira Sánchez (Sindicalista de la UGT-España y militante del PSOE)

Paola Maldonado Tobar, Geógrafa, de Ecuador.

Oly Millán Campos,

Ex Ministra del Presidente Chavez, e integrante de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Helena Roux, sociologa, Francia

Diego Saavedra Celestino (Perú)

Eric Toussaint ( economista - politólogo, militante internacionalista, Bélgica)

Gladys Zalaquett, Educadora y periodista, Chile

Carlos Vainer (Profesor, Universidade Federal do Rio de Janeiro)

Nubem Medeiros Departamento de Matemática da Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS) - BRASIL

Arturo Argueta Villamar (Investigador UNAM, México)

Domingo Hernandez Ixcoy

Maya K’iche, Guatemala.

Lucie DAUMAS. . Marruecos

Verónica Ortiz Lawrenz, escritora

Gloria Ardaya. Ex Diputada Nacional y Ex Ministra de Participación Popular de Bolivia

Paolo Orefice, Director, Cátedra transdisciplinaria Unesco Desarrollo Humano y Cultura de Paz de la Universidad de Florencia, Italia

Charles-André Udry (Economista, editor de A l’encontre, Suiza]

Ernesto Herrera (Editor de Correspondencia de Prensa, Uruguay).

Manuel Aguilar Mora (Historiador y profesor, Universidad Autónoma de la Ciudad de México)

Isabel Koifmann (Sindicato Ecos, cooperativa magisterial, Uruguay)

Daniel Libreros (Profesor, Universidad Nacional de Colombia-sede Bogotá)

Alberto Boga (Gráfico, activista social, Uruguay)

Ruben Navarro (Profesor, Universidad de Lyon, Francia)

Roland PFEFFERKORN, sociólogo, francia

Doris Guilcamaigua (agrónoma, Ecuador)

Daniel H. Wolf (empresario/abogado/politologo, EEUU)

Odile Hélier anthropologue France

José María Valcuende del Río (antropólogo y profesor de Universidad, España

Silvia Pérez-Vitoria (socio-economista/Francia)

Nydia Contardo Guerra, Valparaíso, Chile

Gloria Helena Rey, periodista. Colombia.

Gonzalo Ortiz Crespo, (periodista, sociólogo, historiador, Ecuador)

Pierre VUARIN (Director Universidad Internacional Tierra Ciudadanía, Francia

José Félix Hoyo Arana, México.

Jorge Costa, diputado en el parlamento portugués por el Bloco de Esquerda, Portugal

Carlos Comas, Profesor honorario de ESADE-Barcelona

Eneko Gastaca Urruela, politólogo y cooperante del País Vasco, España.

Adriana Welsh Herrera,Coordinacion Interregional Feminista Rural A C.

Mario Pecheny (Universidad de Buenos Aires / CONICET)

Vincenzo Cicero, Segretario sindacale, Italia

Miguel Teubal, Economista, Argentina

Mariana Sanchez, periodista, Francia

Lucía Molina Fallas. Costa Rica. Docente universitaria.

Alejandro F. Gasel, Profesor Universitario, argentina

Marinilda Rivera Diaz, MTS, PhD, Trabajadora Social, Puerto Rico

Feliciano Castaño Villar, Profesor e investigador, España y Portugal

Aurelia Trejos París ( Costa Rica)

Cristina Arnulphi, investigadora Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Miembro de las Asambleas Socioambientales de Argentina.

Nacho Celaya Coordinador Area Derechos Sociales Ayuntamiento de Zaragoza

Diego Trelles Paz (escritor, Perú)

Elvira Ortega García, Abogada. Politóloga, Madrid-España

Francesc Beumala Castells, Vilafranca del Penedès, Catalunya - Espanya

Georgina Jiménez , Salvadoreña. Investigación Social en Bolivia. CEDIB

Juliet Hooker, politóloga, Nicaragua Gregorio Lanza (economista, fue diputado x izquierda unida) Bolivia

Joelena Barón Blanco, Politóloga/ Abogada. Venezuela.

Andrés Kogan Valderrama (Sociólogo, Chile)

B. Gloria Martínez González, prof. UAM-I, México

Alejandro Valle Baeza, prof. UNAM-México

Marcelo C. Bagnati, antropólogo, Argentina, Director Casona de los Trabajadores “José De Luca” / Centro Cultural El Cántaro.

Juan Jované, Profesor, Universidad de Panamá

Robinson Salazar Pérez, México, Director de www.insumisos.com

Jorge Zabalza (Uruguay)

Veronika Engler (Uruguay)

Eduardo Lucita, economista, Argentina

François Chesnais (economista, Francia)

Samuel Thirion, agronomo, Francia

Rodrigo Quintana - economista – Nicaragua

Vilma Almendra del Pueblo Nasa Manuel Rozental, Pueblos en Camino

LAURENCE MAZURE, PERIODISTA INTERNACIONAL INDEPENDIENTE, FRANCESA

Alicia Lissidini, profesora de la Universidad Nacional de San Martín. , Argentina

Carlos Gómez Gil, profesor de la Universidad de Alicante, España.

Aida López, Socióloga Ambiental, UACM, México

Gennaro Avallone (Università di Salerno, Italia).

Franco Turigliatto : ex-sénateur,

Checchino Antonini : journaliste et directeur de Popoff

Antonello Zecca : direction nationale de Sinistra Anticapitalista

Francesco Locantore: direction nationale FLC CGIL (travailleurs/euses de la connaissance)

Chiara Carratù: enseignante précaire

Fabrizio Burattini: Unione Sindacale di Base (USB école)

Antonio Moscato: historien du mouvement ouvrier et auteur de nombreuses oeuvres sur le Che

Börries Nehe, Sociólogo, Latinoamericanista. UNAM (México) y Goethe-Universität Frankfurt (Alemania)

Laura Paniagua Arguedas, socióloga, feminista, Costa Rica

Julio Boltvinik, economista, México

Miguel Enrique Correa Alvarado, Abogado, Ecuador

Julio Leonidas Aguirre (politólogo, Argentina)

Ana María Ramirez de La Paz,

Marinilda Rivera Diaz, MTS, PhD

Trabajadora Social

Puerto Rico

Julieta Montaño, Abogada, Bolivia,

Daniel Rodriguez, sociologo, Argentina.

Orin Langelle , Global Justice Ecology Project, Co-founder, Consultant, Photographer

Matías Halpin, Antropólogo, militante socialista, Argentina

Marcelo Ostria Trigo, Ex Diplomático, Ex Representante de Bolivia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Rosemary Galli, independent scholar, United Kingdom

Teresa Huertas. Socióloga (UBA). Editora revista Transiciones. Argentina

Cristian González. Coordinador movimiento Transiciones. Argentina

Jai Sen (writer, editor, India)

Pablo Samaniego (economista y profesor)

Rocío Lleó Fernández soy socióloga, Madrid,

Lauro Trujillo Anaya, UV (Veracruz, México)

Sara Yaneth Fernández Moreno, Académica, Feminista y Activista, Medellín, Antioquia. Colombia

Jenny Pearce politóloga London School of Economics, inglaterra

Jacques Fortin, ensayista, Avignon France

Marisela Villicaña abogada México

Antonio Ibarra, Posgrado de Economía, UNAM

Alejandro Saldaña Rosas (Xalapa-México)

Pablo Palicio Lada, Movimiento antinuclear del Chubut, Argentina

LUIS ROJO GONZÁLEZ MILITANTE SOCIALISTA-ESPAÑA

Dion Monteiro (Coordenador Executivo do Instituto Amazônia Solidária - IAMAS/Brasil)

Iosu Perales (politólogo, País Vasco)

Marivi Hernández (activista, País Vasco)

Paz Guarderas, docente y feminista, Ecuador

Diego Sánchez-Ancochea (economista y profesor, España/Reino Unido)

Luisana Aguilar, comunicadora social y coordinadora de CAMINANTES, espacio de articulación nacional contra el Festín Minero, Ecuador

Olga Villalta. Periodista Feminista. Guatemala.

Corina Rodriguez Enriquez (economista, activista feminista, Argentina)

Carmen Rojas Guzmán, politólogo y abogada - Costa Rica

Ivonne Trías (Periodista, Uruguay)

Jordi Mena, Antropòleg i Educador social, Catalunya

Paola Cortés Martínez, abogada ambientalista, columnista y docente investigadora de Bolivia.

José Nuñez del Prado.Investigador docente del CIDES/UMSA La Paz, Bolivia.

Gloria Elizabeth Landaeta Rodríguez

Socióloga, activista y actualmente agricultora. Boliviana.

Mario Pieri Uruguay

Carla Luciana Silva, historiadora, Brasil

Sonia Montaño Virreira feminista

Ximena Machicao Barbery ( Feminista Boliviana)

Jeffrey L. Gould, Rudy Professor of History, Indiana University

Erika Arteaga Cruz (Asociación Latinoamericana de Medicina Social - ALAMES Ecuador)

Claudio Lowy, Org. Ambientalista Bios – Tandil, Argentina

Yasy Morales Chacón, Historiadora y socióloga, Programa de Economía Social Solidaria de la Universidad de Costa Rica.

Edgar Cadima Garzon. Educadr. Bolivia.

Martín Vilela, Bolivian Platform, On Climate Change

Juan Perelman Fajardo (Periódico anarquista "Combate", La Paz, Bolivia).

Gaitan Villavicencio (Sociólogo,Profesor Universitario,Ecuador)

Xavier Maldonado, médico, docente de la Universidad Central del Ecuador. Coordinador de Asociación Latinoamericana de medicina social nucleo ecuador- ALAMES

Angel Paliza, docente de UNIV. NAC. DE TUCUMÁN ARGENTINA.

Nekane Tena (militante Comités de Solidaridad Internacionalista)

Elízabeth Falconi (activista, Ecuador)

Edmundo Estévez (catedrático, Ecuador)

Mauricio Espinel (catedrático, médico, Ecuador)

Zaida V. Betancourth Aragón, Ecuador

Pedro Isaac Barreiro - Corporación Ecuatoriana de Escritores Médicos. Presidente

Nicolás Campoverde Arévalo. Epidemiólogo y sociólogo, escritor medico-social

Francisco Iselin, arquitecto, Suiza

Carlos Calva , Activista por la democracia y miembro fundador de la Asamblea Soberana Plaza de la Independencia-Quito

Adrián Pablo Fanjul - Profesor Asociado en la Universidade de São Paulo, Brasil.

Allen Cordero Ulate, Director Escuela de Sociología de la UCR

Alejandrina Cabrera .medica-partera-salubrista. de Mexico

María Isabel Quiñones, profesora, Puerto Rico

Eduardo Gurucharri, Buenos Aires, Argentina, Escritor, periodista

Luis Paulino Vargas Solís, Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE), Vicerrectoría de Investigación, Universidad Estatal a Distancia (UNED) Costa Rica, América Central

Juan Carlos Cena - dirigente ferroviario - escritor - Argentina

Elena Luz Gonzalez Bazán- Historiadora - Periodista - Argentina

Javier Cotanda trabajador sanitario España

Patricia Karina Vergara Sánchez (México)

Gabriel mellibosky electricista de UNC , argentina

María Esther Vera. De Argentina. Abogada laboralista

Ana María Carrillo Farga (Historiadora / Facultad de Medicina, UNAM).

Raul Nudel, docente. Activista.

Ma. Guadalupe Flores-Alatorre (México/Italia)

Riccardo Troisi, investigador Economista , Italia

Bruno Fornillo, historiador, Argentina

Bibiana Apolonia del Brutto, Socióloga. Buenos Aires Argentina

Francisco Álvarez, Sociólogo salvadoreño

David Fajardo Torres (Activista, miembro de Yasunidos Guapondelig, Coordinador del Cabildo Popular por el Agua de Cuenca, Punto Focal de Ecuador ante el Parlamento Latinoamericano y Cairbeño de Juventudes por el Agua).

Carlos Pabón Ortega, Profesor, Universidad de Puerto Rico

Caterine Galaz, academica universidad de chile

 
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