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En este numero:

- Une aventura humana en la gestión hídrica. Tribunal de las Aguas de Valencia por Rodrigo Olavarría
- Huxley versus Orwell o la distopía de la democracia moderna. Por Arolas Uribe
- El modelo convencional de producir alimentos en Chile y de la ausencia de políticas de desarrollo agrícola. Por Rodrigo Mundaca

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Piñera: tu falsa igualdad nos precariza. Por Manuela Veloso Dorner y Magdalena Cottet Capriles

Las feministas no sólo somos un Movimiento contracultural, también somos un Movimiento político-social antisistema. Y en esta tercera ola venimos a hacer de Chile un país que ponga en el centro de su preocupación la sostenibilidad de la vida.

El carácter de masas de la actual movilización es ya un fenómeno incontestable, que se explica por una serie de razones que dan cuenta que, como nunca, nuestras vidas están siendo muy difíciles de ser vividas:

La violencia personal e impersonal contra las mujeres y personas feminizadas va en aumento. La masiva incorporación de la mujer al mercado del trabajo vino de la mano de una masiva reducción de los programas de seguridad social y de la adopción de mecanismos de flexibilización laboral. En su incorporación al trabajo remunerado, las mujeres asumieron los trabajos más precarios y de peor remuneración y valoración social. Y el envejecimiento de la población recae pesadamente sobre los hombros de las mujeres.

La exhaustiva mercantilización de la vida fuerza a las mujeres a triples jornadas laborales. La realidad es indesmentible: la acumulación de algunos se sostiene especialmente sobre el despojo de las mujeres. Y al final del día, la precarización e inestabilidad de la vida nos termina matando: por explotadas, enfermas, o por varones que sienten flaquear su autoridad.

Que la protesta frente a esta insufrible realidad esté siendo liderada por estudiantes mujeres naturalmente se explica por dos circunstancias (i) el estudiantado ha sido una de las principales actorías política del Chile posdictatorial y (ii) es precisamente función del sistema educacional promover la revisión crítica de la sociedad que estamos reproduciendo. Cuando las estudiantes enarbolan la bandera de Educación No Sexista, no sólo están proponiendo una educación que no reproduzca roles de género, sino también una educación que sea capaz de articular un modelo de sociedad que nos emancipe; porque no queremos una igual repartija de una torta que queremos cambiar.

La puesta en escena de la doble cadena nacional de Piñera el pasado miércoles, es un claro ejemplo de aquello que se ha llamado como “la relación peligrosa entre el feminismo y el neoliberalismo”. Esto es, un supuesto feminismo que se articula sin hacer propia la crítica contra el sistema económico capitalista. El capitalismo, como se ha señalado, tiene la capacidad para relacionarse productivamente con sus críticas, resignificándolas. Por ejemplo, la aspiración de emancipación de las mujeres mediante el logro de autonomía económica pasó a significar el ingreso de las mujeres al mercado laboral en condiciones subordinadas, y aquello quedó en su momento libre de críticas, diluyendo distinciones tales como el autoempleo y el empleo precario.

La avanzada conservadora que representa el gobierno de Piñera tiene el desparpajo de hablar de sala cuna universal y, sin embargo, condiciona este derecho a la existencia de contrato. En Chile la mayoría de las trabajadoras no tienen contrato, y la realidad del mercado laboral es tan desigual que para que el acceso a la sala cuna realmente pueda ser un derecho universal, tendría que configurarse como un sistema público nacional.

Por suerte, el Presidente nos habló sin maquillaje de flexibilización horaria y teletrabajo que, en sus palabras, “beneficia especialmente a nuestros jóvenes, a nuestras mujeres y a nuestros adultos mayores [sic]” porque de esta manera podrían “compatibilizar mejor el mundo del trabajo con el mundo de la familia [sic]”. La verdad es que no es novedad que la derecha crea que el mundo de la familia es responsabilidad femenina, pero nosotras las feministas no permitiremos que tergiversen nuestra política para (i) precarizar aún más nuestras condiciones laborales y para (ii) que el sistema económico siga funcionando sobre el trabajo reproductivo que hacemos las mujeres y que no nos remunera.

Esta nueva arremetida de precarización del trabajo que busca legitimarse con la política feminista, está también contenida en el proyecto de ley de Piñera de un contrato de trabajo para estudiantes de estudios superiores de entre 18 y 24 años. Este proyecto contempla: la eliminación del derecho de indemnización por término de contrato por decisión empresarial, la posibilidad de reiteradas contrataciones a plazo sin que devenguen en contratos indefinidos, y la eliminación del fuero maternal a las trabajadoras contratadas bajo este sistema.

Ministra Isabel Pla, nosotras también queremos más mujeres con poder de decisión, y en eso concordamos con el feminismo liberal. Sin embargo, no permitiremos que disocien el feminismo de la crítica al sistema económico capitalista y patriarcal, porque nuestro horizonte es superar este sistema que nos explota, y que por sobre todo nos explota a nosotras.

Compañeras feministas, lo que hoy está sucediendo es gracias a todas las feministas que nos antecedieron y a nuestro actual poder de organización. Nuestro desafío es mostrar que nuestra lucha no es un adjetivo de otras luchas, sino que tenemos una propuesta societal propia y que va mucho más allá de la igualdad de género con que nos pretenden acallar. Nosotras, ni un paso atrás.

Manuela Veloso Dorner Abogada y militante del Frente Feminista del Movimiento Autonomista.

Magdalena Cottet Capriles Estudiante de Ciencia Política PUC y encargada política estudiantil Región Metropolitana Movimiento Autonomista.

 
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