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- LE MONDE DIPLOMATIQUE Nº 210 en quioscos - Sumario septiembre 2019

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Sobre el autor

Serge Halimi
Director de Le Monde Diplomatique
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¿Quién eligió a Ursula von der Leyen?

por  Serge Halimi

Si hubo algo providencial en Europa en este julio de 2019 fue la canícula. Esta ocultó un asunto también revelador de los desarreglos actuales, claro que en este caso, democráticos. Cegados por el sudor, en efecto, pocos europeos se dieron cuenta de que el discurso político con el que los alimentaban desde hace por lo menos tres años acababa de ser dinamitado. Y la prensa, ocupada en otras “investigaciones”, no se esforzó mucho por hacer que se enteraran.

Centenares de millones de electores europeos eran acunados hasta entonces por un gran relato maniqueo. La política de la Unión Europea y la elección del 26 de mayo pasado se reducían al enfrentamiento entre dos campos: los liberales contra los populistas (1). Ahora bien, el 2 de julio, una vez concluida la elección de los eurodiputados, una cumbre de los jefes de Estado y de gobierno de la Unión recomendó que la ministra demócrata-cristiana alemana Ursula von der Leyen se convierta en presidenta de la Comisión Europea. La idea se le habría ocurrido a Emmanuel Macron. Su sugestión, naturalmente, fue retomada por la canciller alemana Angela Merkel, pero también por… el primer ministro húngaro Viktor Orbán.

Sin embargo, desde su elección, el presidente francés no había dejado de jurar que se mostraría intratable frente a los nacionalistas y los “populistas”, generadores de “pasiones tristes”, “ideas que, tantas veces, encendieron los braseros donde habría podido perecer Europa”. Les “mienten a los pueblos” y les “prometen el odio”, había proclamado Macron (2), que incluso desistió de su irreprochable modestia para retar a dos de esos incendiarios, el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y Orbán: “Si quieren ver en mi persona a su principal oponente, tienen razón”.

El 16 de julio pasado, cuando los eurodiputados confirmaron la elección de los jefes de Estado y de gobierno, las proclamas de campaña –“progresistas” contra nacionalistas– cedieron nuevamente el paso a una configuración política muy distinta. Los parlamentarios socialistas votaron unos en contra de Von der Leyen (los franceses y los alemanes, sobre todo), otros a favor (los españoles y los portugueses). Estos coincidieron con los nacionalistas polacos y los compinches de Orbán. Es decir, precisamente aquellos a quienes Marine Le Pen cortejaba unos días antes para formar con ellos un grupo común en Estrasburgo… En definitiva, la candidata de Macron deberá su elección a la presidencia de la Comisión Europea, conquistada gracias a una mayoría de solamente nueve votos, a una coalición heteróclita que comprendía a los trece parlamentarios húngaros fieles a Orbán así como a los catorce eurodiputados “populistas” del Movimiento 5 Estrellas, en ese momento aliados a Salvini.

Semejante cartografía del escrutinio nos aleja con seguridad de las historietas que se fabrican todas las mañanas y que están dirigidas a los niños europeos juiciosos y disciplinados. No obstante, podemos apostar que, incluso cuando las temperaturas hayan vuelto a ser normales en el Viejo Continente, la mayoría de los periodistas seguirán remachando las categorías artificiales que les preparó a fuego lento Macron.

1. Véase Serge Halimi y Pierre Rimbert, “Liberales contra populistas, una oposición engañosa”, Le Monde diplomatique, edición chilena, octubre de 2018.
2. Discurso de La Sorbonne, París, 26-9-17.

*Director de Le Monde diplomatique.

Traducción: Víctor Goldstein


Texto en francés:

Qui a élu Ursula von der Leyen ?

Providentielle, la canicule de juillet 2019 ! Elle a occulté une affaire tout aussi révélatrice des dérèglements actuels, mais démocratiques, ceux-là. Aveuglés par la sueur, peu d’Européens ont en effet remarqué que le discours politique dont on les abreuvait depuis au moins trois ans venait d’être dynamité. Et la presse, occupée à d’autres « investigations », ne s’est pas démenée pour le leur signaler.

Des centaines de millions d’électeurs européens étaient jusque-là bercés par un grand récit manichéen. La politique de l’Union et l’élection du 26 mai dernier se résumaient à l’affrontement entre deux camps : les libéraux contre les populistes. Or, le 2 juillet, une fois conclue l’élection des eurodéputés, un sommet des chefs d’État et de gouvernement de l’Union recommande que la ministre chrétienne démocrate allemande Ursula von der Leyen devienne présidente de la Commission européenne. L’idée serait venue de M. Emmanuel Macron. Sa suggestion est naturellement reprise par la chancelière allemande Angela Merkel, mais aussi par… le premier ministre hongrois Viktor Orbán.

Depuis son élection, le président français n’avait pourtant cessé de jurer qu’il se montrerait intraitable face aux nationalistes et aux « populistes », porteurs de « passions tristes », « d’idées qui, tant de fois, ont allumé les brasiers où l’Europe aurait pu périr ». Ils « mentent aux peuples » et leur « promettent la haine », avait-il lancé. M. Macron se départit même de son irréprochable modestie pour défier deux de ces incendiaires, le ministre de l’intérieur italien, M. Matteo Salvini, et M. Orbán : « S’ils ont voulu voir en ma personne leur opposant principal, ils ont raison. »

Le 16 juillet dernier, quand les eurodéputés confirment le choix des chefs d’État et de gouvernement, les proclamations de campagne – « progressistes » contre nationalistes – cèdent à nouveau la place à une tout autre configuration politique. Les parlementaires socialistes votent tantôt contre Mme Von der Leyen (les Français et les Allemands, notamment), tantôt pour (les Espagnols et les Portugais). Et, dans ce dernier cas, ils se retrouvent avec les nationalistes polonais et les affidés de M. Orbán. C’est-à-dire ceux-là mêmes que Mme Marine Le Pen courtisait quelques jours plus tôt pour former avec eux un groupe commun à Strasbourg… En définitive, la candidate de M. Macron devra son élection à la présidence de la Commission européenne, acquise grâce à une majorité de seulement neuf voix, à une coalition hétéroclite comprenant les treize parlementaires hongrois fidèles à M. Orbán ainsi que les quatorze eurodéputés « populistes » du Mouvement 5 étoiles, à l’époque alliés à M. Salvini.

Une telle cartographie du scrutin nous éloigne assurément des historiettes qu’on débite chaque matin à l’intention des enfants européens sages et disciplinés. Parions néanmoins que, même lorsque les températures seront redevenues normales sur le Vieux Continent, la plupart des journalistes continueront à ressasser les catégories artificielles que M. Macron leur a mitonnées.

 
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