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En este numero:

- Miente, miente… que algo queda
- Una nueva izquierda surge en Kosovo
- Chile quiere cambios, cambios de verdad

- Sumario completo diciembre de 2017





Sobre el autor

Jorge Thibaut
Ingeniero comercial, ex dirigente de la Asociación Nacional de Funcionarios de Aduanas.
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Página de inicio >> Diciembre de 2017

Nuevas revelaciones de los Paradise papers
Quiénes invierten en Paraísos Fiscales

por  Jorge Thibaut

Génova, 9 de noviembre de 2017, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en las Naciones Unidas: “Los Estados deben detener la competencia tributaria desleal entre sí y trabajar juntos para detener los esquemas no éticos de evasión tributaria diseñados para las personas ricas y las corporaciones internacionales. La evasión y elusión de impuestos socava la justicia social y los derechos humanos en todo el mundo”.

Tal y como adelantamos en la edición chilena de enero de este año de Le Monde Diplomatique, el desafío que presenta para el modelo económico mundial la abierta competencia desleal entre empresarios de uno y otro nivel, y por supuesto entre los Estados donde se produce la riqueza y aquellos donde se deposita para destinarla a, por decir lo menos, sospechosos fines, no ha logrado ser resuelto, y el resultado de ello ha sido la grave disminución de recursos fiscales para las naciones que de otra manera podrían destinar a la generación de programas sociales en beneficio de la gran mayoría de la ciudadanía.

Por decirlo de otra manera, si los flujos ilícitos de fondos que entran y salen hacia y desde los paraísos fiscales cumplieran con las obligaciones tributarias de los países en que se originaron las ganancias, la BBC por ejemplo, señala que estos recursos “serían suficientes para proporcionar educación a 124 millones de niños y prevenir la muerte de casi 8 millones de madres, bebés y niños al año”.

Según OXFAM, en África se pierden US$14.000 millones anuales en tributos por el uso de paraísos fiscales de parte de los ultrarricos, lo que permitiría de otra forma cubrir, por ejemplo, “los costos de atención médica para cuatro millones de niños del continente y emplearía suficientes maestros para que cada menor africano asista a la escuela”.

En América Latina,la CEPAL ha señalado que existen 175 millones de personas que están inmersas en la pobreza, de las cuales 75 millones se encuentran en pobreza extrema, mientras que la evasión tributaria llegó a los US$ 340,000 millones en el 2015 (el 6.7% del Producto Interno Bruto).

Pero esto no es nuevo. Desde hace años se ha informado de la problemática de los paraísos fiscales y la amenaza que representan para la estabilidad de los países en vías de desarrollo. Entonces, ¿a qué se debe el revuelo que se ha generado por los “Paradise Papers”? A que simplemente, hoy se ha identificado a los actores del show, con nombres, apellidos y razones sociales, siendo muchos de ellos o grandes empresas o rostros de primer orden en el concierto mundial, como deportistas, cantantes, presidentes, reyes, etc. Nada que no hayamos sabido o intuido con mucha anticipación.

Transacciones ¿legales?
Antes de ingresar al caso chileno, hay hacer un pequeño alto para poner el acento en las palabras de Juan Pablo Bohoslavsky, asesor experto en la materia y autor de las palabras con las que inicia esta columna, particularmente en aquellas respecto de las conductas no éticas que socavan la justicia social y los derechos humanos.

El transferir flujos de fondos hacia paraísos fiscales puede ser legal, pero ¿por qué podría ser no ético hacerlo? Porque en una república democrática como la de Chile, los ciudadanos nos organizamos y nos entregamos a un Estado, que idealmente tiene como objetivo alcanzar el bien común, para cuyo propósito debe gestionar recursos que aportamos entre todos de acuerdo a nuestras distintas capacidades y se distribuyen generalmente de acuerdo a nuestras distintas necesidades. Todos accedemos a que -para que el Estado funcione- debemos aportar recursos de acuerdo con el sistema tributario que entre todos convengamos. Eso al menos en teoría.

Demás está decir que en la práctica todos sabemos que ello no ocurre. Por tratarse de una democracia representativa, escogemos a parlamentarios y autoridades que debieran llevar nuestra voz, sin embargo hemos tomado clara conciencia que en realidad representan los intereses de los más ricos. Por ello llama mucho la atención que siendo los poderosos quienes en definitiva definen el sistema tributario imperante, sean ellos mismos los que lo evaden. Eso es claramente un comportamiento no ético desde donde se le mire, no sólo hacia los ciudadanos que poco o nada les interesan, sino muy particularmente hacia sus pares.

Esta actitud reñida con los valores de la sociedad y la moral de los tiempos, socava la justicia social, en términos muy simples, porque agrega recursos a aquellos que ya tienen una gran dotación y los resta a los programas de distribución de la riqueza de los estados, haciendo en definitiva más pobres a los pobres. Asimismo, socava los derechos humanos en tanto que la sustracción de recursos, o la negativa arbitraria de aportar tributos de acuerdo al consenso jurisdiccional, pone en jaque la entrega estatal de las condiciones que debieran permitir a cada ciudadano el avanzar hacia su más plena realización.

Esta práctica consolidada en algunos sectores de nuestra sociedad y economía se asocia a que muchos altos ejecutivos consideran a la evasión tributaria como una “ventaja competitiva”, donde se refleja claramente la nula formación valórica de los centros de formación profesional de elite, tanto nacional, como aquellos donde muchos han logrado su “perfeccionamiento académico”. Recordemos también que el actual gobierno incluyó en su adecuación tributaria una norma de blanqueamiento excepcional para la repatriación de capitales en el extranjero (Ley 20.780, Art. Vigésimo cuarto transitorio), pagando una tasa de un 8% por una única vez. Ya veremos a la luz de las recientes y futuras filtraciones si este blanqueo tuvo algún efecto real y concreto en la regularización parcial y selectiva de los más de 7.500 usuarios que se acogieron a dicha oportunidad.

SII investiga en Chile
En la investigación que lleva a cabo CIPER, como parte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), ya se mencionan los casos de las empresas Glencore, Alsacia Express y Walmart, a los grupos Solari, Saieh e Ibañez e incluso a los administradores de los Legionarios de Cristo y sus redes organizacionales en el país, entre otros.

No pretendo adelantarme al resultado de la investigación periodística de CIPER, ni tampoco a los esfuerzos del SII en aquellos caso que analiza a la luz de las filtraciones internacionales del último tiempo en la materia, pero es necesario reiterar respecto al sistema tributario en Chile:
1.- La elusión tributaria, como muchos casos de flujos ilícitos de fondos parecieran serlo, no constituirían delito. Ello porque las leyes no lo señalan de esa manera. Leyes creadas y negociadas por parlamentarios y autoridades claramente influenciadas por los recursos de grandes empresarios con intereses creados en esta materia. Es de esperar que los cambios que tendremos en el nuevo parlamento se reflejen en la forma en como vemos este tipo de actividades.
2.- El sistema tributario no requiere de una adaptación, sino de una total reconstrucción, y no solamente sobre los guarismos asociados, sino de la efectividad de la labor recaudadora/distribuidora. Simplificar el sistema, reduciendo los espacios a la evasión y la elusión es tarea fundamental para facilitar y potenciar el crecimiento económico con equilibrio en el desarrollo social.
3.- La lucha contra la evasión tributaria debe ser un foco fundamental en los Servicios Fiscalizadores, de manera de aumentar las probabilidades de detección de todo tipo de faltas y delitos tributarios e incrementar significativamente las sanciones asociadas a dicho tipo de actividades. Mientras la probabilidad de detección sea mínima y las sanciones posibles de aplicar sean ridículas, aquellos empresarios e individuos con bajas dotaciones de recursos morales, que usan y abusan de la competencia desleal, seguirán teniendo incentivos a delinquir.

Tal como señala Naciones Unidas, las responsabilidades morales de todas y todos quienes se encuentren relacionados al uso de paraísos fiscales, reduciendo dramáticamente las posibilidades de generar una mejor y más eficiente redistribución de la riqueza en una sociedad con tantas carencias como la nuestra, no excluye al Gobierno de su responsabilidad política de actuar, proactiva y reactivamente en el combatir a esta mala práctica que se ha hecho una insana costumbre, tal y como hemos denunciado por años.

*Ingeniero comercial, ex dirigente de la Asociación Nacional de Funcionarios de Aduanas.


Texto en inglés:

Genoa, November 9, 2017, High Commissioner’s Office for Human Rights at the United Nations: "States must stop unfair tax competition among themselves and work together to stop the unethical schemes of tax evasion designed for rich people and international corporations. Tax evasion and avoidance undermines social justice and human rights throughout the world."

As we anticipated in last January’s edition, the challenge presented by the global economic model is the open disloyal competition between businessmen of one level or another, and of course between the states where wealth is produced and those where it is deposited, to say the least, suspicious uses, has not been resolved, and the result of this has been the serious decrease in public fundings for nations that could otherwise be used to generate social programs for the benefit of the vast majority of citizens. To put it another way, if the illicit flows of funds entering and leaving to and from tax havens comply with the tax obligations of the countries in which the profits were originated, the BBC for example, points out that these resources "would be enough to provide education to 124 million children and prevent the deaths of almost 8 million mothers and children a year."

According to OXFAM, in Africa, US $ 14,000 million are lost each year in taxes for the use of tax havens by the ultra-rich, which would otherwise allow covering, for example, "the costs of medical care for 4 million children on the continent and it could be possible to employ enough teachers so that every African child attends school."

In Latin America, ECLAC has indicated that there are 175 million people who are immersed in poverty, of which 75 million are in extreme poverty, while tax evasion reached US $ 340,000 million in 2015 (6.7% of the Gross Domestic Product).

But this is not new. For years, the problem of tax havens has been reported and the threat they pose to the stability of developing countries. So, what is the cause of the commotion generated by the "Paradise Papers"? Simply said, today the actors of the show have been identified, with names, surnames and / or business names, being many of them big companies or faces of the first order in the world concert, as athletes, singers, presidents, kings, etc. Nothing that we have not known or intuited with much anticipation. Before entering the Chilean case, I would like to make a small stop to put the accent on the words of Juan Pablo Bohoslavsky, expert advisor on the subject and author of the words with which this column begins, particularly in regard to unethical behavior that undermine social justice and human rights.

Transferring cash flows to tax havens may be legal, but why could it be unethical to do so? Because in a democratic republic like ours, citizens organize and we give ourselves a State, which ideally aims to achieve the common good, for whose purpose it must manage resources that we contribute among all according to our different capacities and are generally distributed according to our different needs. We all agree that for the State to work, we must provide resources in accordance with the tax system that we all agree on. That at least in theory.

Needless to say, in practice we all know that this does not happen. Because in a representative democracy, we choose congressmen and authorities who should take our voice, however we have clearly realized that they actually represent the interests of the richest. That is why it is very striking that being the powerful who ultimately define the prevailing tax system, they are the ones who evade it. This is clearly an unethical behavior from every perspective, not only towards citizens who care little or nothing, but very particularly towards their peers.

This attitude, which contradicts the values of society and the morals of the times, undermines social justice, in very simple terms, because it adds resources to those that already have a large endowment and subtracts them from the wealth distribution programs of the states, ultimately making the poor poorer. It also undermines human rights while the theft of resources, or the arbitrary refusal to provide taxes according to the jurisdictional consensus, jeopardizes the state’s delivery of the conditions that should allow each citizen to move towards their complete fulfillment.

This consolidated practice in some sectors of our society and economy relates to the fact that many top executives consider tax evasion as a "competitive advantage", which clearly reflects the lack of human values in the education provided by elite professional training centers, both nationally, as those where many have achieved their "academic development". Let’s recall also that the current government introduced in its tax adaptation an exceptional whitening rule for the repatriation of capital abroad (Law 20.780, Art. Twenty-fourth transitory), paying a rate of 8% for a single time. We will see in the light of recent and future leaks if this bleaching had any real and concrete effect on the partial and selective regularization of the more than 7500 users who took advantage of this opportunity.

In the research carried out by CIPER, as part of the International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ), the cases of the following companies are mentioned Glencore, Alsacia Express and Walmart. Also the Solari, Saieh and Ibañez groups and even the managers of the Legionaries of Christ and their organizational networks in the country, are mentioned among others.

I do not intend to anticipate the results of CIPER’s journalistic research, nor the efforts of the Internal Revenue Service in those cases that are being analyzed thanks to the recent international leaks, but I think it is necessary to stop and reaffirm my opinion regarding the tax system in Chile:

1. The tax evasion, as many cases of illicit financial flows do not constitute a crime in Chile. This is because the laws do not point it out that way. Laws that were created and negotiated by congressmen and authorities clearly influenced by the resources of big business owners with vested interests in this area. I hope that the changes that we will have in the new parliament will be reflected in the way we consider these types of activities.

2. The tax system does not require an adaptation, but a total reconstruction, and not only on the tax rates, but the effectiveness of the collection / distribution task. Simplify the system and reduce the loopholes for evasion and elusion is a fundamental task to enable and boost economic growth balanced with social development.

3. The fight against tax evasion must be a fundamental focus for the Tax Enforcement Services, in order to increase the probabilities of detection of all types of tax offenses and crimes and to significantly increase the sanctions associated to such type of activities. If the probability of detection is minimal and the possible penalties applied are weak, those businessmen and individuals with low endowments of moral values, who use and abuse of unfair competition, will still be encouraged to commit these kind of crimes.

As United Nations points out, the moral responsibilities of all those who are related to the use of tax havens, dramatically reducing the possibilities of generating a better and more efficient redistribution of wealth in a society with as many shortcomings as ours, does not exclude our Government of its political responsibility to act proactively and reactively in fighting this bad practice that has become an insane habit, as we have

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