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En este numero:

- Homenaje a Pierre Overney, obrero maoista asesinado hace 40 años, en Francia.
- Caso Guzmán: persecución política a los luchadores antidictatoriales. Por Enrique Villanueva
- Sobre el TPP-11

- Sumario completo



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RELACIONES ENTRE LA CALIDAD, EL LUCRO Y LA EDUCACION DE MERCADO por Jan Cademartori

Contenido:

Introducción.

1. La Educación es un servicio social no individual.

1.1 Desigualdad es parte de la definición de calidad.

1.2. El lucro destruye el capital cultural compartido de la comunidad.

1.3. Calidad es seleccionar valores.

1.4. Reduccionismo de objetivos pedagógicos.

1.5. Calidad es participación ciudadana.

1.6. La Educación se transforma en fábrica de precariedad laboral.

1.7. Monopolización de Conocimientos.

1.8. Control de la investigación científica.

1.9. Estancamiento de la investigación en ciencia y tecnología

2. La Educación como servicio individual

2.1. La calidad del producto

2.2. Precios monopólicos y poco transparentes

2.3. Costos de salida para el “cliente”.

2.4. Costos de rotación de recursos

3. Costos Económicos para el Estado.

3.1. Costos de controlar

3.2. Menos impuestos para financiar la educación pública

3.3. Costos adicionales para resolver la desigualdad social

3.4. Captura de recursos públicos por la educación con fines de lucro

3.5 Captura de recursos públicos para objetivos no públicos

3.6 Inversión privada no se pierde

4. Conclusiones. 17

ANEXOS y REFERENCIAS

Introducción.

En este artículo se responde a quienes afirman que no hay relación entre la educación con fines de lucro y su calidad. Lamentan por tanto que en este debate no se no se ponga acento en la calidad en lugar de discutirlo ideológicamente (Velasco, 2007). Otra forma de decir que si el “gato caza ratones, poco importa el color del gato”

En este ensayo proponemos hipótesis a demostrar y citamos algunos trabajos del área científica. No se discuten definiciones de diccionario de la palabra lucro. Tampoco se enjuicia moralmente a quienes buscan lucrar con la educación. Se discuten las consecuencias, los cuales no dependen tanto de la bondad o maldad del propietario, de su grado de avaricia, como de los incentivos de mercado.

La educación se mercantiliza porque pasa a regirse por las reglas del mercado. Esta asume dos formas principales. Primero, la participación de privados con fines de lucro en la educación. Segundo, la venta al mercado de los servicios prestados por instituciones sin fines de lucro. Ambas formas están relacionadas ya que la venta a precios de mercado de entidades públicas procura que ellas reduzcan su dependencia financiera estatal y compitan con las reglas del mercado para optar a recursos.

Hemos agrupado los argumentos en tres áreas.

En la primera parte, se analiza la educación como institución social. Se sostiene que la mercancía educación acarrea efectos sobre el resto de las instituciones de la sociedad. En particular, a través de la formación de valores, en los mercados laborales y en el sistema político. La educación no es un bien individual. En la segunda parte se considera a la educación como un servicio comercial individual. Expresamos que, incluso en este ámbito, la educación presenta fallas que impiden que las fuerzas económicas actúen en pos de la eficiencia económica y del bienestar del consumidor individual.

La tercera parte, parece ser la menos discutida a pesar de su importancia. Cuestionamos que la participación de privados necesariamente le ahorre recursos al Estado. Aclaramos que la educación segmentada le carga nuevos costos al Estado de modo que no está demostrado cuál es el saldo económico final.

1. La Educación es un servicio social no individual.

1.1 Desigualdad es parte de la definición de calidad.

La educación de mercado, refuerza el círculo vicioso de la desigualdad porque escoge con criterios de rentabilidad privada a los alumnos. Al segregar a los alumnos en capas educativas, contribuye a diferenciar las clases sociales y los territorios. Este mecanismo opera de la siguiente forma. Los ingresos crecen a diferente ritmo porque se arrastran desde hace siglos diferencias en la alimentación, el capital económico y en el capital cultural de las familias. Si además los alumnos se matriculan en establecimientos educacionales separados, los padres más favorecidos económicamente, matricularán a sus hijos en establecimientos donde obtendrán diplomas que les permitirá amplificar la brecha económica y cultural que había en la generación anterior. Además, la concentración de la oferta educacional afectará la desigualdad territorial. Los recursos humanos más calificados evitarán emigrar con su familia, a zonas donde hay poca educación pagada para sus hijos, considerada de “menor calidad”. Esto significa reproducir el atraso ya que la falta de capital humano en estas zonas es justamente una de las razones de su retardo.

De este modo, a través del acceso diferenciado a la educación, las diferencias de niveles de ingreso y de contactos sociales, se van acumulando y trasmitiendo de generación en generación, de territorio en territorio.

No hay espacio en este documento para indicar los efectos nocivos de la desigualdad sobre la estabilidad social y el desarrollo económico. Sólo anotemos que mientras más concentrado se encuentre el poder económico y cultural, es menos probable que funcione un sistema político democrático.

1.2. El lucro destruye el capital cultural compartido de la comunidad.

Los alumnos más pobres, quedarán encerrados estudiando con alumnos pobres, y los alumnos ricos, permanecerán encerrados estudiando con alumnos ricos. Los unos no podrán aprender de las fortalezas y debilidades de los otros. Al encapsularlos en establecimientos separados, tanto los unos como otros, pierden futuras capacidades laborales, la capacidad de adaptación en el trabajo frente diversos ambientes sociales y culturales.

Los establecimientos separados, debilitan también los contactos sociales que tendrán como adultos, los hijos de los menos favorecidos. Cada ciudadano ya se encuentra separado por origen familiar y por barrio. Se pretende con una educación integrada, mitigar esa disparidad que existe antes del Colegio. Los contactos sociales son importantes al momento de buscar trabajo e información. Esto aflige ya no solo la desigualdad, sino la pobreza absoluta vinculada a la capacidad de encontrar empleo.

También se puede prever que elites cerradas, en establecimientos privados, pierdan conocimiento de la realidad social y cultural que las rodea. Siendo que quienes administran el país, provienen mayoritariamente de las elites profesionales, entonces se deteriora la equidad y la calidad de las políticas públicas a su cargo. Es posible que en el fracaso del nuevo sistema de transporte público de Santiago, diseñado por un grupo cerrado, haya influido su desconocimiento de la vida cotidiana de los santiaguinos.

Para UNESCO (2010), la educación en la diversidad es un medio fundamental para aprender a vivir juntos, desarrollando nuevas formas de convivencia basadas en el pluralismo, el entendimiento mutuo y las relaciones democráticas.

1.3. Calidad es seleccionar valores.

En este punto abandonaremos por un momento la promesa de evitar los juicios morales. Sólo queremos constatar que existen problemas éticos imposibles de soslayar. Frecuentemente, la motivación del lucro, es acompañada con la formación de valores, sea de manera deseada o implícitamente.

En la educación con fines de lucro, es de temer la omisión de valores tales como: espíritu crítico, justicia social, interés por el medio ambiente, equidad de género, educación sexual, tolerancia hacia las ideas y valores, participación, etc. Estos valores, que requieren tiempo, perseverancia, recursos y dedicación, a menudo son sacrificados por la promoción del individualismo materialista. Así, no es raro, encontrar en ella, salas de clases con el nombre de algún millonario que donó dinero a un establecimiento privado.

Otro ejemplo ocurrió en las maquilas de Baja California. Allí se estableció la alianza estratégica entre un grupo de ingenieros locales organizados, que habían sido “educados” en los mismos colegios de elite. Estos ingenieros “vendieron” a las empresas multinacionales, el modelo de explotación de una fuerza de trabajo barata y disciplinada con parte importante de los sindicatos controlados por el gobierno. Finalmente, estos ingenieros fueron contratados como administradores de grandes parques industriales (Kapinac, 2003).

Se trata pues de una discusión ideológica por ambos lados. Quienes señalan que sus oponentes tienen una visión ideológica disfrazan la propia. Cualquiera de los caminos tiene efectos sobre toda la sociedad porque la formación de valores de cada persona influye en su medio social. Lo que es muy importante, se graba en la herencia cultural de un país. Influye por tanto en la ideología dominante y las preferencias políticas. Por ello, sin exagerar, se ha dicho que la educación es la madre de todas las batallas.

1.4. Reduccionismo de objetivos pedagógicos.

El punto anterior refiere a que los dueños del establecimiento proyectan sus propios valores a los educandos. En esta parte, sostenemos, que independiente de sus valores, las exigencias económicas del mercado, incentivan al sostenedor, a promover pocos objetivos, atentando contra el concepto de educación integral. Este aspecto es considerado por la organización de las Naciones Unidas para la Educación, como uno de los grandes desafíos pendientes para la educación chilena (UNESCO, 2010).

Las fuerzas del mercado, tienen incentivos para centrarse en unos pocos objetivos por varias causas. Para que el producto educación sea más visible, luego, más vendible, el “producto educación”, complejo por naturaleza, se intenta simplificar, procurando que el consumidor pueda comprender el mensaje publicitario. Posteriormente, el mensaje se puede mostrar en un ranking, la competencia educacional estimula “la ranking-manía”.

Aunque declaren a los padres que enfatizan la educación en valores, las instituciones que deben rendir cuenta al mercado, tienen incentivos comerciales para entrenar a sus alumnos en los test de medición de calidad. Además, para mejorar sus resultados en ellos, es tentador excluir de la admisión a los alumnos con menor potencial en estas pruebas, aumentando la segregación del sistema (González, 1998).

Estos tests resultan más baratos de corregir recurriendo reiterativamente a pruebas de selección múltiple que entrenan al alumno para la PSU. Cabe preguntar si éstas perjudican ciertas competencias como: Redacción de textos, espíritu crítico, capacidad de defensa oral de las ideas, valoración pedagógica del método más que del resultado.

Además del efecto publicitario, existe otra razón para reducir el número de objetivos. El rendimiento económico de varios recursos tiende a aumentar con su especialización. Se producen economías por tamaño, aprendizaje acumulativo, rutinas que ahorran gastos, mejor planificación de las inversiones físicas, facilidad para el control de los resultados. Sobre todo, persiguiendo menos objetivos, cuyo resultado sea cierto y alcanzable a corto plazo, se rentabiliza el capital invertido.

1.5. Calidad es participación ciudadana.

Parte de los valores educacionales, comprenden la práctica estudiantil y sindical, que son escuela de la democracia. La democracia se aprende o debería aprender a ejercerse desde la escuela. Desgraciadamente, la gestión del establecimiento de mercado, tiende a replicar el modelo organizativo vertical de la empresa privada.

De ordinario, se desincentiva la sindicalización de los profesores, la formación de Centros de Alumnos democráticos y la participación de los apoderados, con mayor razón la participación para elegir autoridades en las Universidades. Las organizaciones vecinales y de trabajadores se transforman en un problema si intentan torcer las decisiones de la administración. En los organismos de dirección se incorporan representantes de las empresas privadas.

Muchas de estas reformas en la gestión suelen ir en la dirección de fortalecer el rol del director, bajo el pretexto de construir su liderazgo, en detrimento del claustro de profesores y de las familias. Por otro lado, el director se comienza a convertir en un gestor educativo, separándose su función de lo que era tradicionalmente, es decir, un dinamizador pedagógico. Este proceso ha sido llamado privatización endógena e implica un cambio trascedente en la cultura organizacional (Olmedo y Santa Cruz, 2011).

Ello resulta inevitable dado el contexto en el cual operan estas entidades. La transparencia en la información puede favorecer a los competidores que operan en el mismo mercado. Una huelga estudiantil puede alejar a futuros clientes y beneficiar a la competencia. Además, la empresa comercial, privilegia la rapidez de las decisiones por sobre los concesos con la comunidad. Una decisión acertada pero tardía puede ser fatal para la posición competitiva. La participación organizada de la comunidad interna y externa es considerada una amenaza a la flexibilidad y rapidez de sus decisiones comerciales.

1.6. La Educación se transforma en fábrica de precariedad laboral.

Para competir en el mercado, se requiere comprimir costos. En este contexto, es atractivo optar por la precariedad laboral de los funcionarios. Esto abarca profesores por hora, externalización de los servicios de informática, aseo, vigilancia y casino. Las instituciones que hacen investigación, contratan investigadores por proyecto sólo por el tiempo que dure el proyecto.

Por este medio, se ahorra el pago de indemnizaciones por despido, licencias médicas, servicios de bienestar para los funcionarios permanentes. Los empleos inestables desincentivan la formación de Sindicatos y con ello se mantiene bajos los salarios.

Aparte de precarizar a sus propios funcionarios, en muchas instituciones de mercado, se precariza a sus egresados porque hay sobre- oferta de titulados. Su número no obedece a ninguna planificación de los requerimientos de largo plazo del país, simplemente se regula a través de la demanda de mercado, determinada por la deficiente información de corto plazo que tengan los clientes.

También se precariza laboralmente, cuando los conocimientos que entregan estas instituciones, son precarios. En un producto normal ello debería sancionar a los oferentes con menos clientes. Sin embargo los clientes se darán cuenta años después, cuando sea demasiado tarde.

También hay incentivos económicos para presionar a los profesores a aprobar a sus alumnos, para mantener sus matrículas. Su calidad también es perjudicada cuando sus docentes son contratados por hora y no se invierte en infraestructura científica. Estos efectos generan “cesantes con diploma” y contratos inestables a bajos salarios.

1.7. Monopolización de Conocimientos.

Otra dificultad es la difusión de los conocimientos. El mercado hace más caro la transmisión de información entre profesores y entre escuelas, ya que al existir el lucro y la competencia como motivaciones principales, sus sujetos son más reacios a compartir experiencias y colaboran menos (Mardones et. al, 2006).

Si lo hacen, a menudo las personas construyen relaciones meramente instrumentales y de corto plazo, donde se colabora al mínimo costo para obtener el máximo de beneficio personal. Además, frente a la precariedad de sus contratos laborales, frecuentemente, los educadores, en vez de unirse, trasmiten temor a sus alumnos y a sus pares.

A nivel mundial, la competencia entre universidades no es un fenómeno nuevo, pero se ha acentuado en los últimos años. Tradicionalmente, las universidades han competido por bienes intangibles como el prestigio, pero cada vez lo hacen más por bienes tangibles como son los recursos financieros y humanos, así como para captar alumnos-clientes y contratos de investigación (Verguer, 2010).

En las Universidades chilenas, operan los fondos de investigación y de mejoramiento. El académico y la institución son premiados con estímulos materiales y honores en función de su capacidad para competir ganando en estos concursos. Según la percepción de muchos académicos, gran parte de su tiempo está dedicado a este fin y la habilidad empresarial se confunde con la calidad académica. Surgen en el proceso, conflictos personales, relaciones clientelares, padrinazgos, y diversas formas de desconfianza mutua que van cercenando el capital social del mundo académico.

Se puede crear así un ambiente de desconfianza y competencia individual donde la información es vendida a alto precio.

1.8. Control de la investigación científica.

La educación no sólo abarca la docencia sino también la investigación científica y la extensión universitaria.

El conocimiento científico puede ser privatizado por las grandes corporaciones. En las Universidades que deben auto-financiarse, sus propuestas de investigación deben adaptarse a las necesidades del cliente, reflejando la agenda de las grandes empresas privadas o de gobiernos de turno. Incluso, muchos académicos, se autocensuran para no perder un negocio que ofrece rentabilidad para ambos, para el establecimiento y para él mismo.

Los postulantes a becas de post-grado, son forzados a demandar fondos externos a fuentes empresariales y agencias de gobierno, ya que los recursos internos para perfeccionamiento, de las mismas entidades públicas son eliminados, en aras del auto-financiamiento.

Para este fin, se forman relaciones clientelares en torno a los centros de poder y a los investigadores cooptados por ellos. La investigación científica queda al servicio de los intereses de minorías y de países con poder económico. Se desplazan entonces los temas de interés social en provecho de la rentabilidad privada de los auspiciadores y los sostenedores educacionales.

1.9. Estancamiento de la investigación en ciencia y tecnología.

El aspecto anterior dice relación con la calidad de la investigación. En este punto abordaremos la cantidad de investigación científica. La incorporación de entidades privadas a la educación superior en Chile, amplió la oferta de títulos, pero poco afectó la oferta de investigación. Las Universidades para el lucro, restringen sus objetivos a formar egresados exclusivamente útiles para el mercado.

Esto se constata por Foroaequalis para Chile. En los últimos años, el crecimiento mayor de la matrícula, se ha concentrado en las Universidades privadas y exclusivamente docentes (Riesco, 2011). En las “docentes no selectivas de tamaño mayor,” (privadas) la matrícula aumentó en 81%. Estas últimas son todas privadas y no pertenecen a las universidades tradicionales del CRUSCH. Ninguna tiene publicaciones de prestigio internacional ni realiza en forma significativa extensión gratuita de sus conocimientos, a la comunidad. Entre las once entidades «acreditadas», cuentan con un académico jornada completa por cada mil estudiantes. Para acreditar no se les exige académicos con post grado

Ello no es raro. Los economistas saben que el sector privado, limita la producción de ciencia y tecnología. Ello acontece por varios motivos. Se requieren invertir en costosos laboratorios y en investigadores calificados. Patentar el conocimiento, tiene costos. Enseguida, las investigaciones son una inversión cuyos resultados son riesgosos, se vislumbran a largo plazo, y no existen seguros comerciales que protejan de este riesgo, muchas veces, incuantificable.

2. La Educación como servicio individual

2.1. La calidad del producto.

Quienes defienden la competencia en el mercado de la educación sostienen que captar alumnos en un mercado en competencia, obliga a mejorar el servicio. Pero la educación es un servicio técnicamente complejo; comprende los diversos métodos y escuelas pedagógicas en debate, los aspectos afectivos y valóricos, etc. Los padres rara vez cuentan con la formación pedagógica para procesar estos múltiples aspectos. Los oferentes tampoco tienen incentivo para entregarles toda la información.

La información es un arma para la competencia comercial. Por este motivo, los operadores privados seleccionan la información, gastando en publicidad y en infraestructura, que son los más aspectos visibles. Así, se ha visto en Chile, la construcción de Universidades privadas que parecen ser verdaderos Aeropuertos (Riesco, 2011).

En general, la publicidad educacional, es simple y cuantitativa, se reduce a la infraestructura física, a los test de resultados en unas pocas materias y en ciertas Pruebas (SIMCE; PSU). Se incorporan símbolos de status como nombres en inglés y computadoras que a veces no se usan (González, 1998). Las familias, por su parte, pueden caer en el error de creer que por pagar, obtienen un servicio de calidad.

Los estudios empíricos ratifican que gran parte de las diferencias de calidad son espejismo del efecto selección de los alumnos. Mardones et. al (2006) concluyen que la educación con fines de lucro, entrega peores resultados en SIMCE que la educación sin fines de lucro dentro de cada segmento económico. De este modo, los mejores puntajes son resultado de segregar económicamente a los alumnos. Por otra parte, investigaciones en los Estados Unidos y en otros países generan consenso que los mercados, aparte de aumentar la segregación escolar, poco o nada mejoran los resultados de los test externos aplicados sobre la población escolar (Maroy, 2007).

2.2. Precios monopólicos y poco transparentes.

Desde el punto de vista económico, la educación de mercado presenta problemas de precios que no se justifican por la calidad. En muchas zonas, la oferta es limitada porque el capital de los oferentes no es del acceso de cualquier persona y porque la demanda queda restringida a los que pueden pagar. Además, el cliente enfrenta costos de transporte o de mantención para matricularse en una zona alejada de su domicilio. Ello delimita su campo de posibilidades para comparar precio y calidad. La escasez de proveedores facilita mayores precios. Así, es fácil que los precios puedan ser elevados.

Al precio directo se añaden otros cobros no presupuestados: cuotas de apoderados, viajes de estudios, cenas de despedida, vestuario de marca, transporte escolar, materiales pedagógicos, cuotas extraordinarias para reparación de infraestructura, seguros escolares, costos de titulación, etc. Los contratos de precios no garantizan tampoco reajustes que se limiten a cubrir la inflación por IPC.

El pago absoluto ha sido superior en los grupos de mayor ingreso. Sin embargo, en educación superior de pre-grado, representó en el año 2006, un promedio de 16% del gasto total de los hogares chilenos, alcanzando un máximo de 20% en el quintil de menores ingresos y un mínimo de 9,4% en el quintil de mayores ingresos (DIPRES, 2010). Este elevado costo familiar refleja la tendencia de largo plazo de caída en el gasto público en educación relativa al PIB de Chile (Anexo Gráfico 1) y el importante aporte de las familias, en comparación a otros países de la OCDE, especialmente en educación terciaria (superior) (Anexo Gráfico 2). El pago de estos onerosos precios, directos y velados, tiene costos sociales para las familias: endeudamiento, horas de trabajo extra, ausencias en el hogar, stress laboral, sacrificio de la estabilidad laboral para conseguir mejor remuneración, trabajo en zonas extremas y en situaciones arriesgadas, etc.

Como la medición de calidad educacional es compleja, es posible que muchos padres, arriesguen su calidad de vida, por algo que no vale la pena. Ello no sería gran problema si hubiera fácil salida para matricular en otro establecimiento. Como vemos a continuación, hay barreras de salida. Esto facilita el cobro de precios monopólicos y poco transparentes cuando el cliente quede en manos del vendedor.

2.3. Costos de salida para el “cliente”.

Si el “producto” es técnicamente complejo y los padres no cuentan con la experticia suficiente para identificar calidad, las probabilidades de escoger el establecimiento equivocado son elevadas. Esto no sería gran problema si un alumno pudiera cambiar de establecimiento con la misma facilidad con que cambia de marca de hamburguesa. O si los afectados pudiesen ganar en un juicio una indemnización monetaria contra los proveedores de educación. Los proveedores vivirían atemorizados que ante la menor falta, se queden sin alumnos o tengan que acudir a los Tribunales de Justicia.

Las consecuencias de equivocarse son mucho más significativas que cuando se compra una hamburguesa. Desgraciadamente, los costos de cambiar de establecimiento, también. Cambiarse a mitad de año implica para un alumno cambiar el orden de presentación de los contenidos. Los alumnos se acostumbran a sus compañeros y a sus profesores. Cambiar de colegio o de universidad, toma tiempo en buscar información, se incurre en nuevas matrículas, diferentes uniformes escolares, tiempos de viaje.

También hay que considerar que cambiar a un escolar de establecimiento, será resistido por muchos apoderados que temen crear a sus hijos el hábito de no ser capaz de adaptarse frente a ambientes difíciles y cambiantes, lo cual puede afectar su futuro laboral.

Además en algunos establecimientos, se paga la matrícula por todo el año y es imposible pedir devolución de dinero a mitad del período. También ocurre que algunos colegios de elite piden a la familia comprar acciones del colegio para ayudar a financiar su capital, aporte que no se devuelve, lo cual equivale a colocar una nueva barrera a la salida.

Es probable, que frente a los elevados costos de cambiar de establecimiento, sea inevitable mantener la matrícula en un el de menor calidad. El riesgo de error existe en cualquier tipo de educación, pero lo peor de la educación con fines de lucro es el peligro de engaño con fines de lucro y después de haber pagado una matrícula cara. Se juega con menores de edad y con los sueños de muchas personas

2.4. Costos de rotación de recursos.

Los partidarios de la eficiencia económica sabemos que ella requiere facilitar el desplazamiento de recursos desde una empresa o una zona a otra. Ello permite que los recursos mal aprovechados o sobre utilizados se puedan asignar donde tengan mayor productividad. Además la movilidad de personas ayuda a difundir el conocimiento y las experiencias.

Sin embargo, tratándose de la educación, la movilidad de recursos tiene costos sociales de largo plazo. Al menos cuando ella es motivada por mero afán de lucro. Por un lado, habría una mayor rotación de profesores, ya que si ellos buscan el lucro, estarán cambiando de lugar por salario. Si la rotación de profesores es significativa, se complica el aprendizaje de los alumnos por la fuerte dependencia ente aprendizaje y emocionalidad (Mardones et. al.).

Lo que es peor, la rotación de inversiones. Si la educación tiene fines de lucro, puede ser abandonada por un negocio que otorgue más ganancia. Quien busca rentabilizar la inversión, debiera estar cambiando de sector y abandonando a su comunidad escolar cuando las señales de mercado lo ameriten.

Ello ha significado compra-venta de establecimientos y universidades, alumnos abandonados, revistas y profesiones discontinuadas. Así por ejemplo a los Universidad Central, se les “vendió” un proyecto de Universidad privada, pero “laica y pluralista”. Pero en abril del 2010, los estudiantes paralizaron su actividad para denunciar que el dueño iba a ver la mitad de su patrimonio, a un empresario externo a la Universidad. Denunciaron además que 200 profesores habían sido o corrían riesgo de ser despedidos (Librered.net, 2011).

Mientras mayor es el capital invertido el capital necesita y puede acceder a mayor movilidad. Las cadenas internacionales de educación, reciben información de rentabilidad desde sus antenas ubicadas en muchas partes del mundo. Sus oportunidades de inversión abarcan amplias zonas geográficas y sectores económicos diversificados. Sus accionistas, pueden cambiar fácilmente de inversión si no obtienen la rentabilidad que podrían conseguir en empleos alternativos. 3. Costos Económicos para el Estado.

3.1. Costos de controlar.

Desde luego, que una forma de “parchar” estos inconvenientes, es el control de calidad y precios por parte del Estado. Pero aquí encontramos nuevos problemas.

Primero, una contradicción de argumentos en quienes sostienen que el Estado es incapaz de proveer educación de calidad. ¡Si el Estado es ineficiente para impartir educación, porque habría de ser eficiente para controlarla!

Segundo, no es trivial ni barato controlar un servicio complejo que contiene muchos atributos, por cada control hay una forma de eludirlo. Por ejemplo, la educación particular subvencionada recibe en Chile un subsidio por asistencia a clases, pero el libro de asistencia es posible de adulterar. La calidad universitaria se regula por medio de agencias de acreditación que son pagadas por las mismas instituciones estatales a supervisar.

Tercero, los costos económicos de corregir las fallas de mercado son elevados, o los pagan todos, para que lucren algunos, o lo sufragan los clientes, afrontando matrículas más caras.

Ejemplos. Actualmente, el Estado chileno, recompra a los Bancos un 50% de la cartera morosa del Crédito con aval del Estado (CAE) con un recargo del 30% de costo para el Fisco (Riesco b). Otro ejemplo. La estandarización de la medición de calidad ha implicado que las escuelas gasten sus escasos recursos en asesorías externas que comercian en estas áreas curriculares para “capacitar” a sus docentes. La amenaza del cierre o privatización de las escuelas funciona como el castigo a evitar (RD, 2009: 58).

3.2. Menos impuestos para financiar la educación pública.

Se afirma que la educación privada permite ahorrar recursos al Estado (Velasco, 2007). En realidad ello es parcialmente cierto porque aquello obstruye una reforma tributaria para añadir financiamiento a la educación pública.

La educación pública se financia con los impuestos; si quienes pagan impuestos, además tienen que sufragar los costos de la educación privada de sus hijos, con toda razón resistirán mayores gravámenes. Servicio además que siempre resulta más costoso porque sus insumos se encarecen y la calidad exige incorporar equipo avanzado. Impuestos además que en teoría, castiga en mayor medida a quienes tienen más ingresos, los mismos que envían a sus hijos a colegios pagados.

Para ejemplificar, se puede usar el sistema de salud que tenemos en Chile. Los cotizantes de las aseguradoras privadas (ISAPRES), al reunir su propio fondo, generan una salud que sólo les beneficia a ellos. En cambio, en un sistema único, sus cotizaciones, que son más cuantiosos que los de la gente pobre, habrían sido derivadas a un fondo común que beneficiaría a toda la población. Si les pedimos que aumenten sus impuestos para agregar recursos al fondo público de la salud (FONASA) probablemente nos mostrarán lo caro que pagan por su salud privada.

No es posible alargar este documento detallando los mecanismos para impedir reformas tributarias influyendo a la opinión pública. Sólo recapitularemos algunos medios que detentan en Chile quienes disponen de los mayores recursos económicos: Financiamiento de campañas electorales, propiedad sobre los medios de comunicación de masas, control de las agencias de encuestas de opinión, sistema electoral binominal, ilegalidad del plebiscito nacional, puerta giratoria de autoridades al sector privado, donaciones a la sociedad civil, universidades, institutos propios, editoriales e imprentas propias, selección de los medios de prensa que reciben publicidad, amenaza de huelga de inversiones, listas negras, contratos a plazo fijo, barreras a la sindicalización, criminalización de las radios comunitarias y en general de las protestas sociales, etc.

3.3. Costos adicionales para resolver la desigualdad social.

Los estudios mencionados demuestran que la educación en manos del mercado tiende a agravar la desigualdad social. Los costos de la inequidad, más los costos de supervisar al sector de lucro, van a demandar nuevos y cuantiosos recursos públicos para corregirlas.

Parte de estos recursos serán destinados a represión, políticas asistenciales, publicidad de gobierno y agencias de relaciones públicas, campaña contra las drogas, ampliación de establecimientos carcelarios, reparación de daños a bienes públicos en protestas sociales, etc. En otras palabras, el Fisco, va a gastar recursos en gastos defensivos, como sustituto imperfecto de atacar una de las causas del problema, porque el mismo sistema educativo ayuda a producir desigualdad.

Por otra parte, mientras más se mercantiliza la educación, mayores serán los recursos necesarios para desprivatizarla. La gran masa de estudiantes que se educan en el sector comercial de la educación, ha venido creciendo. Ello, en parte como resultado del congelamiento de la matrícula municipal en beneficio del crecimiento del sector particular subvencionado. También como consecuencia de la casi nula inversión estatal en los Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica. Asimismo, como resultado de la caída de la participación del financiamiento estatal a las mismas Universidades estatales, el cual actualmente no supera el 17%.

3.4. Captura de recursos públicos por la educación con fines de lucro.

Se afirma que la educación privada permite ahorrar recursos al Estado. El mercado compite con el Estado por los recursos. Ello también ocasiona un despilfarro de recursos públicos invertidos en educación pública, porque formados y financiados en el sector público, el mercado los arrastra a beneficio de minorías pagadoras de mejor remuneración

Por ejemplo, los profesores de primera calidad, formados en escuelas normalistas o institutos de primera calidad, son contratados para trabajar en el sector privado, donde obtienen remuneraciones más dignas. Ello es bueno para sus posibilidades económicas, pero deben dejar de atender a los niños de escuelas más vulnerables.

Hay que recordar que la mercantilización de la educación en Chile fue en paralelo con el deterioro de las remuneraciones de los maestros. En el 2002, su remuneración todavía era el 70% del valor del año 1971 (IE, 2003: 30).

Si pudiésemos estar seguros que aquello beneficia a los consumidores, sería un costo razonable a pagar. No obstante, en el punto 2 se ha cuestionado la calidad de educación que pueda entregar el mercado. Además, cuando la calidad mejora por el plus de financiamiento con que cuenta el sector privado, el acceso queda restringido a quienes pueden costearla.

Por otro lado, mientras más decrece el aporte del Estado, más se empobrece la calidad de vida laboral de los trabajadores del sector público. También su frustración por la calidad del servicio público que prestan. Ello, de alguna manera, incentiva a los funcionarios públicos a emigrar al sector con fines de lucro.

Gran parte de este cansancio obedece a una enorme cantidad de profesores universitarios y municipales que son mantenidos en el llamado sector a contrata, es decir como sub.-contratados eternos, sin derecho a indemnización y bajo la amenaza de despido arbitrario, a veces por parte de jefes que heredaron sus puestos o la cultura laboral del régimen de Pinochet

3.5 Captura de recursos públicos para objetivos no públicos.

Lo anterior refiere a recursos que emigran desde el Estado a otras instituciones con fin de lucro. También ocurre que sin cambiar de propiedad, instituciones creadas por el Estado van desnaturalizando su accionar bajo la presión del mercado.

Las universidades, tanto como los medios de comunicación estatales y universitarios, se ven obligadas a competir en el mercado. De este modo empobrecen su oferta de calidad cultural y su labor de servicio público. Lo hacen porque a pesar de ser organismos sin fines de lucro, el Estado financia una parte insuficiente o decreciente de su quehacer. Se crea una situación de cuasi lucro o cuasi mercado.

Así ocurre con las Universidades chilenas. Parte de los laboratorios de Universidades creadas por el Estado, o de sus canales de televisión, venden sus servicios al mejor postor, desnaturalizando sus objetivos originales.

Se aumenta el costo de la matrícula, por encima del incremento de inflación, con lo cual, recursos públicos, terminan sirviendo a un número restringido de estudiantes con capacidad de pago. Además, instituciones universitarias, deben gastar sumas importantes en publicidad, lo cual encarece sus matrículas y sus costos de funcionamiento. Las agencias de publicidad y las acreditadoras de calidad obtienen su parte. Así, estos recursos estatales o de las familias que pagan matrículas terminan en manos de empresas con fines de lucro.

Desde el punto de vista de los recursos se crea una situación paradojal. Como sus bienes son indivisibles, los nuevos recursos conseguidos a través del mercado, tanto como los antiguos recursos que consiguieron del Estado, son movilizados para objetivos y empresas con fines de lucro. Esto abarca, los edificios y terrenos, la formación de académicos, parte del tiempo de trabajo de docentes e investigadores, sirviendo intereses privados. De esta manera se produce una captura de los recursos públicos por el mercado sin necesidad de cambio de propiedad jurídica. . 3.6 Inversión privada no se pierde.

Se ha sostenido que no aceptar la inversión privada en educación implica desaprovechar estos recursos, obligando al Estado a desplazar sus recursos escasos desde otros sectores, donde podrían servir. En realidad, todos los recursos tienen usos alternativos. También los recursos privados.

Si el Estado restringe la inversión privada en el sector educación, puede estimular su uso en otro sector, quizás de mayor provecho para la comunidad. Un inversionista privado que destina su capital a un sector económico distinto a la educación, puede ayudar de mejor forma al país, creando empleos de calidad o agregando valor a nuestras exportaciones en otros sectores. Al hacerlo desarrolla su espíritu emprendedor en mayor medida que lo exigido por el “mercado educacional”.

Para ello el Estado puede disponer los incentivos adecuados. En cambio, cuando la política económica subsidia a los privados para que inviertan en educación, entregando un subsidio directo al alumno, o un aporte a la institución, está, indirectamente, desaprovechando recursos públicos. Estos recursos los podría usar para movilizar el capital privado hacia sectores de interés estratégico, donde haya que competir con tecnologías avanzadas, en mercados de más difícil acceso, donde haya más competencia y donde se puedan elaborar nuestros recursos naturales.

4. Conclusiones.

La elección de educación, no trata de un mero asunto privado de las familias como sostienen algunos defensores del lucro en la educación. Tampoco vale la pena discutir profundamente la mejor definición de lucro. Sostenemos que lo que condiciona sus resultados es el objetivo de ganancia individual de un propietario que compite en el mercado de oferta y demanda por educación. Es la combinación de ambos elementos que determina sus consecuencias.

La educación de mercado es mucho más que un negocio entre privados, construye al ciudadano, a la práctica de la democracia, a las instituciones sociales. Al crear más desigualdad social, la educación de mercado, pierde calidad pues de ella se espera que construya una sociedad más integrada y fraternal.

Por otra parte, existen “fallas de mercado” que son específicas a este “producto”. Finalmente, así como la inversión de privados ahorra recursos al Estado, también le carga nuevos costos económicos. Estos problemas en gran parte de retroalimentan a sí mismos, creando una estructura difícil de superar mediante los controles de agencias externas.

Así, el argumento del ahorro de recursos con la inversión privada en educación se puede invertir: El Estado debe crear desincentivos para impedir que los inversionistas se dirijan a mercados donde es fácil formar cuasi monopolios y engañar a los consumidores y crear incentivos para que esta inversión, se dirija a áreas donde más pueda aportar.

Aquí no se ha discutido el debido respeto por la libertad individual de los padres. Muchos los desean en establecimientos privados que promuevan sus valores familiares. Esta decisión cuenta con mayor legitimidad mientras no tengan que ocuparse recursos públicos que le pertenecen a todos. Además no da la oportunidad de un diálogo enriquecedor de ideas entre alumnos que provienen de familias de distinto origen económico y cultural.

En cualquier caso, sería preferible que ese derecho se ejerciera sin segregar a los alumnos en establecimientos separados por dinero. El hecho de hacerlo creará un círculo vicioso de desfinanciamiento para la educación pública, estancamiento de su calidad y justificación para una mayor privatización de la educación. Sin embargo esta solución, si lograra mejorar la educación, aumentaría la segregación y dejaría afuera a muchos que no pueden pagar. Una mejor alternativa es invertir en la educación pública.

ANEXOS GRÁFICOS NO PUDIERON SE PUBLICADOS EN ESTE FORMATO:

GRÁFICO 1: GASTO PÚBLICO EN EDUCACIÓN (%PIB). Fuente: CONFECH (2011).

GRÁFICO 2: APORTE DE LAS FAMILIAS EN EDUCACIÓN (%PIB). Fuente: CONFECH (2011).

Jan Cademartori es Economista. Académico UCN

Se agradecen comentarios a jcademar@ucn.cl

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