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En este numero:

- J’accuse por Juan G. Ayala
- Permanencia del legado andino en la música latinoamericana. Alex Ibarra conversa con el músico argentino Tukuta Gordillo
- Más de lo mismo. El fracaso de la política policial. Por Luis Nitrihual

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Triunfos para celebrar y lamentar: el destino de los gobiernos locales. Por Alex Ibarra

La tendencia a la derechización en la elección de los líderes políticos no sólo tiene que ver con la neoliberalización de los partidos de la Nueva Mayoría que terminaron defendiendo al capital en vez de la ciudadanía que los votaba. Los partidos políticos de este conglomerado que se acostumbró al lucro sin límites que predicaban sus antes rivales ideológicos, faltaron al pacto político con la clase social de los desfavorecido, en otras palabras el pueblo se quedó sin representantes. Como decía Maradona “billetera mata a galán”.

Los que dejaron de representar al pueblo son los que hoy sufren la derrota, sin embargo esto no implica que el pueblo haya ganado en las elecciones. Las democracias tienen como fundamento ejercer la voluntad de la mayoría y la mayoría no fue a las urnas. Los políticos no encantan, no tienen carisma, esto es una afirmación bastante rotunda en la situación del Chile actual. En esta lógica de lo democrático, Chile no es una sociedad democrática ni siquiera en el ejercicio del voto, las autoridades no son elegidas por la mayoría de los ciudadanos. Los elegidos no son representantes de la mayoría así que podríamos impugnarlos como ilegítimos. La responsabilidad de este extraño hecho no es casual, es producto del cómo los gobiernos del duopolio político de la Constitución de Pinochet han decidido que sea, esto con el claro objetivo de que la ciudadanía no participe en la toma de decisiones. Estamos frente a un daño político de mucha envergadura y si no reaccionamos los ciudadanos, esto sigue así de podrido. La responsabilidad política es un daño histórico que costara sanar, de hecho no es una herida cerrada mientras los políticos de siempre no realicen el gesto de dignidad de irse a sus casas y dejar sus cargos a disposición, pero tanta honradez sobrepasa la inteligencia de quienes sabemos.

En varias alcaldías y concejos se votó por candidatos de derecha, éstos realizaron una campaña muy comprometida en la calle, pero además la ciudadanía estaba con hambre de castigo a la Nueva Mayoría. Se votó castigando a Piñera dicha situación ya le había traído frutos y ahora se prepara a tratar de repetir esa oportunidad, es obvio que es hábil en el oportunismo así hizo su riqueza. Esta delicada y ya repetida forma de actuar frente a las urnas, aunque justificada ha sido irresponsable, ya que trae consigo mayores dificultades al establecimiento de una sociedad más justa, ya lo hemos dicho, nos hemos acostumbrado a aguantar y seguir aguantando con temor a una rebelión no sólo social sino que también política. En vez de rebelarnos seguimos castigándonos y lo peor es que nos justificamos a nosotros mismos este actuar y no asumimos totalmente nuestra complicidad en el daño social.

Un caso extremo de nuestra derrota son triunfos como los de Felipe Alessandri, que ya comienza a amenazar la fuente de trabajo de los comerciantes ambulantes. Claramente ayudó a este lamentable triunfo la líder de la Nueva Mayoría, la ex alcaldesa Carolina Tohá, ya que no representaba una alternativa distinta a favor del pueblo. El historial de la ex alcaldesa en bastante conocido y había muchas razones justificadas para ejercer el voto de castigo, entre ellas las persecución que ha realizado a los líderes estudiantiles y su activa participación en la desarticulación de movimientos sociales recurriendo incluso a prácticas represivas impropias de la democracia, Alessandri anunció que asumirá esta herencia. Los partidos políticos deben entender que ya no representan a la ciudadanía y que necesitan una refundación ideológica moral bastante compleja, en metáfora médica diríamos de cirugía mayor, aunque tal vez se debería recurrir a la eutanasia.

En columna anterior, la semana pasada, señalábamos la linda lección que nos había dado el puerto querido, que hoy luce como la auténtica “la joya del pacífico” y que nos ofrece un triunfo para celebrar. La sorprende elección de Sharp que varios medios de comunicación trataron de invisibilizar a favor del duopolio, digo esto porque la televisión todo el domingo habló de la dura contienda entre el ex alcalde Castro y el DJ Méndez, negándose a reconocer la voluntad popular de los habitantes de Valparaíso que optaron por ser fieles a una elección paradigmática. No hay que ser ilusos, hay que estar preparados ahora para enfrentar los sabotajes y boicots que enfrentará el joven alcalde electo. Amigas y amigos del puerto, les tocarán duros años, pero hoy se han convertido en una realización hermosa de utopía. Compatriotas hay que estar atentos a la defensa y protección no sólo del patrimonio cultural de esta ciudad sino que ahora también del patrimonio político que nos hereda.

Alex Ibarra Peña
Colectivo de Pensamiento Crítico palabra encapuchada

 
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