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En este numero:

- Entrevista de Alex Ibarra a Dina Picotti. Filosofía intercultural: otra manifestación de un filosofar latinoamericano.
- POR UN PACTO DE NATURALEZA ANTINEOLIBERAL - Leyendo algunas cosas en la última edición de Le Monde Diplomatique por Héctor Morales
- Aborto libre, maternidad sin causales. Por Mia Dragnic

- Sumario completo



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Una nueva columna avanza hacia los Estados Unidos. Por Gustavo Gac-Artigas

Nunca un día más triste de octubre me ha tocado vivir.

Los pies heridos, cansados, zapatos hediondos, ojos altivos, un niño se sumergió en la masa que detuvo su andar al escuchar la voz de la autoridad que ordenó: detente.

Lejos, en Brooklyn, mi nieta esperaba jugando al gallardo niño hondureño, guatemalteco, mexicano, al gallardo niño, que, sonriendo, con brío, se deslizaría por la chorrera juntando en el aire sus sonrisas color tornasol, tornasol como las amapolas, tornasol como las esperanzas, tornasol como la desesperanza en ese mes de octubre, el más triste que me ha tocado vivir.

En un puente sobre el río Suchiate, entre Guatemala y México, les cerraron el paso, en Agua Caliente, entre Honduras y Guatemala, les cerraron el paso, en la frontera entre México y Estados Unidos, el límite entre lo racional y lo irracional que marca los tiempos que vivimos, les cerraron el paso.

Nunca un día más triste de octubre me ha tocado vivir.

Los ojos altivos perdieron su brillo cambiando a la opacidad del miedo, los pies cansados se detuvieron en la mitad del puente, a metros del camino que cual serpiente emplumada se desenroscaba junto a la Bestia rumbo al Norte.

Una niña, hoy mujer, ocultaba una rosa roja entre sus piernas, mientras adolorida intentaba caminar la otra mitad del puente pensando quizás que mañana no habría otro día tan triste de octubre como el que le tocó vivir.

Bajo el puente del río Suchiate, un racimo de desposeídos, los condenados de la tierra, intentaba cruzar el río fronterizo en una balsa mientras el aire se escapaba de los neumáticos silbando una triste melodía. Flotando, de regreso al sur, un zapato hediondo, solitario, se perdía arrastrado por el agua mientras la desesperanza se hundía lentamente en el río, en este, un triste día de octubre, el más triste que me ha tocado vivir.

Lejos, acá en el Norte, al otro lado de la frontera, al caer la noche, la gente cerraba con doble llave la puerta de sus casas, no fuera que la desesperanza llegara al amanecer.
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Gustavo Gac-Artigas: escritor y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE)

 
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